Síguenos en redes sociales:

Rafa Fernández: “Después de dos victorias vemos la salvación cerca, pero queda mucho trabajo y no damos nada por hecho”

El cancerbero de Osasuna Promesas, repasa la dinámica del equipo, tras lograr dos victorias consecutivas y vitales para recortar a cinco puntos la salvación

Rafa Fernández: “Después de dos victorias vemos la salvación cerca, pero queda mucho trabajo y no damos nada por hecho”Oskar Montero

El guardameta deOsasuna Promesas Rafa Fernández (Barañáin, 02/05/2004) ha pasado en unos pocos meses de esperar su oportunidad en el banquillo a ser una pieza fija en el momento más determinante de la temporada para el equipo. Desde su debut el pasado 11 de enero, el cancerbero encadena doce titularidades en un equipo que está inmerso por la salvación en Primera Federación. Fernández analiza su crecimiento bajo palos, la reacción del Promesas en las últimas fechas y cómo afrontan el tramo final de la liga donde mañana mismo se juegan la vida ante el Avilés. 

Comenzó la temporada como suplente, ¿cómo vivió ese inicio sin minutos?

–Vengo del Subiza y hago la pretemporada con el Promesas y tengo la idea en mente de que al ser un portero que acaba de subir y de que se trata de una posición complicada dar el máximo en verano para demostrarle al entrenador que puedo competir perfectamente. Ycreo que hago una buena pretemporada, pero el míster decide optar por Dimi (Dimitrios Stamatakis) porque al final es el portero que estuvo jugando la anterior temporada. Por mi parte lo asumo con naturalidad, esperando la oportunidad y esos meses los llevé bastante bien. Es verdad que había días complicados, como los lunes, porque eran entrenamientos más enfocados para quienes no habíamos participado tanto durante el fin de semana. 

¿Qué fue lo más difícil de esos meses?

–Lo más difícil son esos días que ves que has sido suplente y te toca animar desde el banquillo sin poder participar, pero lo que me ha hecho ser constante es la idea de que en cualquier momento puede llegar la oportunidad. Cada día íba a estar más cerca, ya sea en una semana o en un mes. Cada semana reseteaba la mente y decía:“Hoy voy a ir a entrenar, cambio el chip y darle motivos al entrenador de que puede contar conmigo”. También lo hacía para estar satisfecho con mi trabajo y por saber que el entrenador no me ponía porque yo no estuviera preparado, sino porque era una decisión suya”. 

Jugó su primer partido en enero, ¿cómo recibió esa oportunidad?

–Durante la semana el míster me dijo que tenía en mente ponerme a jugar, de que iba a cambiar un poco la dinámica y que estuviese preparado. Le comenté que estaba preparadísimo y que podía asumir esa responsabilidad. Me acuerdo que fue un partido en Mérida, complicado ante un gran rival en un campo difícil. Perdimos por la mínima y en lo individual me fui satisfecho por el debut, pero con la espinita del resultado. 

Desde entonces encadena 12 titularidades, ¿a qué nivel se encuentra?

–Ahora mismo estoy contento a nivel personal, mientras que a nivel profesional tengo las ganas de sacar esto adelante y de querer seguir sumando al equipo con porterías a cero, además de dar seguridad.

Como portero, ¿cómo lleva esos partidos que se han perdido por la mínima en la última acción del partido?

–Te vas a casa un poco hundido porque tienes la sensación de haber hecho unos noventa minutos correctos si el resultado es de empate, y es como he dicho alguna vez, que todas las acciones de un portero tienen que ser perfectas, porque de un segundo un error o una mala toma de decisión ya te lleva a perder los puntos. Entonces, claro, esos días sí que fueron bastante duros. Pero bueno, sabiendo ya que desde el lunes tienes que cambiar la mentalidad y pensar en el siguiente rival.

A nivel colectivo llevan dos victorias consecutivas, ¿el vestuario está más liberado?

–Sí, el hecho de venir de victorias es mucho mejor porque encadenas la semana de otra forma, con más alegría e ilusión de que llegue el finde y con más confianza en uno mismo. También tenemos la suerte de que somos un vestuario bastante unido en ese sentido, al final la mayoría somos chavales, no hay malos rollos y por suerte nos podemos ayudar entre todos. Algo que se demuestra cada día en cada entrenamiento y luego lo intentamos trasladar al campo. El hecho de venir de victoria sabe diferente.

La permanencia se encuentra a cinco puntos, cuando restan siete jornadas, ¿lo ven posible?

–Estas dos victorias te dan alas, ahora se ve de otra forma. Hace dos semanas te veías muy lejos de la permanencia y ahora te ves muy cerca. En dos partidos cambia la cosa, lo vemos cerca pero todavía queda mucho trabajo y que no hay que dar nada por hecho. Tenemos que ir partido a partido, sobre todo sin ir mirando tanto a la clasificación y más a nosotros mismos, porque si vamos sacando los resultados las cosas llegarán. 

Aunque no quieren mirar a la tabla, mañana reciben a un rival directo como el Real Avilés, ¿puede ser un punto de inflexión en el curso?

–Claro, sí. Sabemos que ahora tenemos varios partidos en casa contra rivales que están por abajo y sabemos que los tenemos que sacar sí o sí. Esta semana estamos trabajando como nunca, viendo su manera de jugar, cuáles son sus debilidades y no son muchas. Además de estudiar por dónde podemos hacerles daño y lo encaramos con unas ganas terribles de que llegue el sábado (por hoy). Vamos semana a semana y sabiendo que cada partido tenemos que salir a ganarlo sí o sí. 

¿Qué cosas han mejorado ustedes como equipo en las últimas semanas?

–Es clave la constancia. Antes hablaba de que perdíamos por la mínima y son detalles que te están perjudicando. Últimamente, en estas dos victorias, los detalles han estado a nuestro favor. Creo que la clave del equipo es la constancia y que no bajamos los brazos porque en nuestros partidos acabamos todos sin aliento. Los pequeños detalles antes nos estaban matando y ahora nos están dando alas. 

¿Esos pequeños detalles se pueden entrenar o son cuestión de suerte?

–Todo se puede entrenar y mejorar. Y en este caso el paso de la experiencia y de los partidos ayudan a corregirlos. 

Y por último, ¿qué futuro se ve en Osasuna?

–Soy navarro, de Barañáin, y mi sueño de toda la vida es jugar en El Sadar y si puede ser de rojillo mucho mejor. Al final voy a entrenar con la ilusión de poder estar algún día en el vestuario de Osasuna y poder vivir todos los momentos con la afición y mi familia.