La Eurocámara prohíbe los términos "filete" o "bacon" para productos vegetales y carne cultivada en laboratorio
El Parlamento Europeo aprueba una estricta norma de etiquetado para blindar las denominaciones cárnicas tradicionales y evitar la "competencia desleal"
El Parlamento Europeo avaló este martes el acuerdo alcanzado entre los colegisladores europeos sobre una legislación que busca reforzar la posición de los agricultores en la cadena alimentaria e incluye disposiciones sobre etiquetado que, entre otras cosas, impedirán usar términos como "filete" o "bacon" para productos que no contengan carne. La normativa se enmarca en la revisión del Reglamento de la Organización Común de Mercados para los productos agrícolas.
Medidas contractuales y de protección para los agricultores
Implicará en particular promover cadenas de suministro más equilibradas y resilientes, incluyendo la generalización de los contratos escritos, para reforzar a las organizaciones de productores y contribuir a una mayor estabilidad de los ingresos de los agricultores. El acuerdo, que va más allá de la propuesta original de la Comisión, de diciembre de 2024, aumentará el poder de negociación de los agricultores en la cadena de suministro agroalimentaria gracias a los contratos escritos obligatorios, normas claras sobre el cálculo de precios para que reflejen los costes reales de producción y un papel reforzado para las organizaciones de productores en la negociación colectiva.
El relevo generacional en el campo: solo uno de cada diez agricultores tiene menos de 41 años
Además, busca proteger las denominaciones de la carne y de ciertos productos cárnicos para garantizar la transparencia para el consumidor y evitar la competencia desleal. El texto introduce una definición de carne como "partes comestibles de los animales" y precisa que las denominaciones como "filete", "solomillo", "costilla", "chuleta", "muslo", "pechuga" o "tocino", entre otras, deben reservarse para los productos que contengan carne y excluir a los cultivados en laboratorio.
La eurodiputada socialista española Cristina Maestre dijo que el voto es "un paso legislativo fundamental para ayudar a nuestros agricultores y cooperativas, al devolver parte del poder a quienes alimentan a Europa". Añadió que "al hacer obligatorios los contratos escritos, establecer mecanismos de mediación sólidos y reforzar el papel de las organizaciones de productores, hemos garantizado que los costes reales de producción se tengan en cuenta finalmente en la fijación de precios". Por su parte, la eurodiputada de Volt Anna Strolenberg dijo en un comunicado que se ha utilizado la prohibición de nombres para productos de origen vegetal como "cortina de humo para debilitar las obligaciones contractuales de los agricultores". "Términos como 'filete' o 'tocino' veganos están ahora vetados", lamentó la diputada, que opinó que eso "no beneficia a la industria cárnica, que invierte cada vez más en productos veganos, y desde luego no beneficia a los consumidores".
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