La fiesta de Blas

Si una cuarta ola del Covid-19 no lo impide, Blas Cantó irá en mayo a Eurovisión. Al festival que, por primera vez en su historia, tuvo que suspenderse el pasado 2020. y Lo hará con una apuesta más floja que el 'Chiki-chiki' de Rodolfo Chikilicuatre: la sosa balada 'Voy a quedarme', que tiene menos sabor que un filete sin patatas.

15.03.2021 | 11:00
Blas Cantó espera actuar este año en Eurovisión.

A estas alturas nadie duda de la capacidad vocal e interpretativa del chaval, de sobra demostrada en Tu cara me suena, pero sí de que realmente TVE quiera ganar el concurso musical más visto del planeta. Y es que friki o no, el Festival de la Canción de Eurovisión marca la agenda televisiva del ente público desde finales de febrero, cuando RTVE acostumbra a emitir su infumable Destino Eurovisión (la gala en la que se escogen intérprete y canción), hasta mediados de mayo, cuando se celebra el concurso internacional de música más célebre del mundo: este 2021, el sábado 22 de mayo en el Ahoy Rotterdam (Países Bajos).

Como en todo, dicha selección era este año especial, pues al suspenderse la edición de 2020 Blas Cantó ya partía confirmado como el representante de TVE. Eso sí: faltaba escoger tema, canción. Y una audiencia con muy poco gusto, entre la que se encontraba quien les escribe este texto, optó por la balada Voy a quedarme. El típico churro ñoño que escribiría un sábado de lluvia Alex Ubago. Sin gracia ni emoción y, lo que es peor, sin posibilidad alguna de ubicarse en el top 10.

Porque en un festival en el que algunos cantan en armenio, otros en italiano, francés, y la mayoría en inglés, si no vendes calidad (que no es el caso), debes al menos transmitir ponchis-ponchis. Alegría de vivir, y más en estos tiempos. No un tema triste, por muy emotivo que sea para el autor murciano. "La canción la escribí en el momento en que estaba falleciendo mi padre. Luego la grabé cuando estaba muriendo mi abuela por Covid-19, y fue muy complicado", detalló Cantó.

Lo que está claro es que, una edición más, se vienen a confirmar las sospechas que muchos eurovisivos ya comentamos desde hace lustros in voce. Que sea por dinero, por falta de personal, o por no ser el momento adecuado, RTVE no quiere, para nada, vencer en el Festival de Eurovisión. La misma gala, Destino Eurovisión, ya fue un atropello al buen gusto y al buen hacer televisivo: severos problemas a la hora de rotular los teléfonos deslucieron la noche. Como para planificar un evento internacional con la asistencia de un total de 40 países. Por cierto, servidor va este año con Islandia. 

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