El tortazo del 'príncipe'

El Teatro Dolby de Los Ángeles enmudeció ante semejante sonido 'surround'. Un sopapo como una catedral que Will Smith, en un arrebato pandillero, propinó al bocachanclas de Chris Rock en plena ceremonia de la 94ª edición de los Oscar. En directo y ante una audiencia planetaria. Merecida o no (la torta), el debate aún permanece abierto. lo que está claro es que la enemistad entre ambos viene de lejos. Y que en un mundo reglado por el 'bienquedismo', no se pueden tolerar agresiones físicas aunque existan personas perfectamente hostiables.

04.04.2022 | 09:37
El momento en que Will Smith abofetea a Chris Rock.

En la vida, señoras y señores, hay gente que se merece que le insulten. Y con tacos sonoros. Una reacción humana y lógica que no implica, para nada, una defensa explícita de la violencia. ¡Todo lo contrario! Sugiere la idea de soltar un bofetón a tiempo para evitar males mayores. Como cuando las amatxos reparten con la zapatilla para que te quedes "suave, sereno, tranquilo". Eso es educación de primera. ¡Orden y concierto! Recuerden en este sentido aquel buen sopapo que un repartidor con muy mala leche soltó en pleno moflete a Sergio Soler, MrGranBomba. Todo ello tras faltarle el respeto en una broma viral en la que el youtuber le llamó sin ningún tipo de gracia "caranchoa". El insulto obtuvo rápida respuesta: un bofetón sonoro (e histórico) que unió más a la sociedad que la misma final de Operación Triunfo 1. Incluso la Justicia entendió semejante acto reflejo, aunque condenó el acto: "Evidentemente no se puede justificar, y no lo hace la sentencia, la respuesta a una ofensa verbal con una agresión, pero analiza la prueba practicada y se decanta críticamente por la versión del denunciado, que estaba trabajando en ese momento de repartidor y sometido al estrés propio de su empleo".

Algo similar, pero con ubicación y contexto distintos, al agobio sufrido por el propio Will Smith el pasado fin de semana. Aunque nada justifique semejante arrebato pandillero, así se mostró la Academia, su reacción resulta casi entendible si se analiza el contexto: presión, nominaciones, desconcierto... Y más aún teniendo en cuenta el disgusto que supusieron las desafortunadas palabras de Chris Rock para con su mujer, Jada Pinkett, por burlarse del nuevo aspecto que luce. Un look que aceptó el pasado verano, tras muchos meses de reflexión y esfuerzo interno, cuando decidió quitarse los pañuelos que había estado luciendo sobre su cabeza para aceptar la acusada la alopecia que sufre.

A todo ello hay que sumar los numerosos desencuentros que acumula desde hace lustros la relación Smith-Rock. Dicen las malas lenguas que realmente no se soportan. Y así se evidenció ya en 2016, en la 88ª edición de los Premios de la Academia, cuando el cómico también arremetió contra Will y Jada por haberse negado a asistir a la ceremonia como protesta ante la ausencia de nominados afroamericanos en las categorías principales. Un ejemplo más que, sin duda, suaviza las razones verdaderas que se esconden tras una torta impropia de Will Smith. Un inesperado bofetón que revolucionó las audiencias y el guion de una gala sosa, aburrida y carente de magia que siempre será recordada por una torta que ya es historia de Hollywood. 

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