Begoña Alfaro (Terrassa, 1982) ha heredado el despacho que en la anterior legislatura fue lugar de trabajo de Eduardo Santos, situado en una esquina de la planta baja del Palacio de Navarra. Una vez se concluya la reforma de la segunda planta, encargada el pasado octubre, Alfaro cambiará de emplazamiento. La nueva consejera dice que ha hablado con María Chivite y con el consejero de Economía y Hacienda José Luis Arasti para dotar a su departamento de capacidad económica para hacer frente a la “necesidad imperiosa de ampliar el parque público de viviendas”. La líder de Contigo-Zurekin y vicepresidenta tercera quiere jugar un papel importante en el discurrir del nuevo Ejecutivo.  

¿Qué primer mensaje quiere lanzar una vez ha aterrizado en su cargo? 

–Que el equipo que me acompaña y yo nos vamos a dejar la piel por intentar paliar el problema que todavía existe en Navarra para poder acceder a la vivienda. Hemos conformado un equipo creo que inmejorable y vamos a aplicar un modelo integral sin complejos, con reflejo en proyectos que se están desarrollando en países punteros a nivel europeo, y a hacer lo imposible para ayudar a mejorar la vida de la gente en nuestras competencias.

¿En qué se traduce ese modelo y qué diferencias habrá con las políticas de su predecesor, de Geroa Bai?

–Creemos que José Mari Aierdi hizo un buen trabajo, pero también hay cuestiones, áreas o espacios de trabajo que se pueden y se deben potenciar. Hay que poner el foco en conseguir ampliar el parque público de vivienda. Esa es la causa de otros muchos problemas, que dificultan el acceso a la vivienda. Hablo de modelo integral porque hay cuestiones que potenciar que individualmente consideradas no van a conseguir solventar el problema, pero sí que creemos que se puede avanzar y apretar el acelerador.

¿Entonces cuáles son los caminos para ampliar esa oferta pública?

–Por un lado está la promoción de vivienda en distintas modalidades, algunas de ellas novedosas en Navarra, por parte del Gobierno y también con aliados. Va a ser imprescindible el trabajo con los promotores, pero también queremos explorar vías con entidades sin ánimo de lucro, por ejemplo, que anunciaremos a su debido tiempo. También es imprescindible que empecemos a abordar la necesaria limitación de los precios de alquiler. Eso pasa por aterrizar en Navarra el marco que ya establece la ley de Vivienda estatal. Poder declarar zonas tensionadas y establecer limitaciones de precio. Asimismo, dar un empuje a la bolsa del alquiler, para incrementar el parque público, y dar otro empujón al registro de viviendas deshabitadas, y consigamos que terminen de aflorar en toda Navarra la vivienda que se encuentra desocupada, para conseguir vía incentivos que se depositen en esa bolsa de alquiler. Medidas en distintos frentes; así conseguiremos apretar el acelerador en la cuestión nuclear: la necesidad imperiosa de ampliar el parque público de viviendas. 

El trabajo con promotoras exige un esfuerzo añadido desde Economía y Hacienda. ¿Hay un compromiso en este sentido?

–Para conseguir desarrollar todas las iniciativas y proyectos que están reflejados en el acuerdo programático de Gobierno, compromiso por parte de todos los socios, es imprescindible inversión pública. Podemos tener las mejores ideas del mundo. Si no hay dinero, no van a tener recorrido. Quiero insistir en esa idea, y ya lo he trasladado en reuniones tanto con la presidenta como al consejero de Economía y Hacienda. El compromiso que hemos adquirido al llegar aquí no es el estar porque sí, es el estar para poder desarrollar esas políticas. 

Dados los tiempos que exige la construcción, esa inversión pública habría que priorizarla pronto. 

–Sin duda. Los compromisos que hemos adquirido en el acuerdo programático son muy ambiciosos, y va a haber que potenciarlos cuanto antes, pero esa necesaria inversión pública no va a ser solo para promoción y construcción de vivienda, es necesaria también para reforzar los servicios de mediación del Gobierno de Navarra y asesorar a la ciudadanía en casos de problemas de hipoteca o de alquiler. O para terminar de desarrollar el registro de vivienda deshabitada o reforzar otros servicios. 

¿Hay suelo público?

–Lo hay, pero va a haber que buscar más. En Pamplona y Comarca hay una escasez mayor, y va a haber que buscar fórmulas innovadoras para localizar el que todavía queda. 

¿Tienen ya un calendario de reuniones con alcaldes y alcaldesas?

–En estas primeras semanas estamos centrando las reuniones en la conformación de equipos. En un cortísimo espacio de tiempo vamos a calendarizar reuniones con la alcaldesa de Pamplona y con los alcaldes y alcaldesas del mayor número de municipios. Pamplona acumula la mayor parte de la población navarra, pero no queremos desatender a otras zonas.

¿No hubiese sido más eficaz que su cartera fuese monográfica de Vivienda y no asumir Juventud y Políticas Migratorias?

–Estamos convencidas de que no.

Pero eso retrae esfuerzos, y el tiempo no es ilimitado.

–Lo enfocamos en un sentido radicalmente diferente. Al revés, concentramos esfuerzos en cuestiones íntimamente relacionadas. Entre los principales sectores castigados por el problema de la vivienda, nuestra juventud, que no es el futuro, es el presente, tiene una dificultad total de poder emanciparse y crear su propio proyecto de vida principalmente porque no se le facilita el acceso a la vivienda. Podemos hablar también de población migrante. Contamos con 120.000 navarros y navarras que han nacido fuera de nuestra comunidad, que tienen también un grave problema de acceso a la vivienda en condiciones dignas. Exactamente igual o en mayor medida también las mujeres. Por tanto, nos va a permitir desarrollar políticas trasversales que ayuden a la generalidad de los navarros y navarras, y a sectores que se ven más castigados por este problema. 

Han fichado a Maite Arrondo como directora general de Vivienda. Viene de trabajar en el Ayuntamiento de Barcelona. Una capital , tras 8 años de Colau, con precios disparados. ¿Qué puede aportar?

–Maite Arrondo ha trabajado estos años con el Ayuntamiento de Barcelona pero también en diversos proyectos europeos con países de referencia en materia de vivienda como Austria. La experiencia y la capacidad de innovación que puede aportar no tengo ninguna duda de que va a ser inmensa. La realidad de Barcelona y la de Navarra son diferentes. Pero va a haber elementos que se han desarrollado en Barcelona en estos últimos años que se puedan implementar aquí también con éxito y experiencias que nuestra directora general ha desarrollado con referentes a nivel europeo, que también vamos a poder traer a Navarra. 

Con José Mari Aierdi imagino que el traspaso fue desarrollado en información y conocimiento.

–Una de las primeras reuniones fue con él. Compartimos inquietudes y posicionamientos sobre la materia en un tono increíblemente bueno.

¿Su vicepresidencia tercera es la muestra de que el Gobierno se apoya sobre tres patas, aunque de distinto grosor?

–Eso es. Entendemos que no va a haber socios preferentes, sino tres socios con diferente representatividad otorgada por la ciudadanía navarra. Ese rango de vicepresidencia se refleja este postulado. Es nuestra intención participar en la dirección conjunta del Gobierno de Navarra. Tenemos un acuerdo programático suscrito, que es ambicioso, y nuestra idea es que se desarrolle lo máximo posible.

¿Las características de Begoña Alfaro influyen en esa determinación?

–Puede ser, no lo sé. 

¿Haber sido capaz de articular Contigo-Zurekin le da galones de liderazgo para esa aspiración?

–Ese es un piropo, y posiblemente haya tenido que ver, pero no solamente yo, todas las personas que hemos protagonizado el proceso que ha cristalizado en Contigo-Zurekin, nuevas en el escenario institucional, pero que teníamos muy claro para qué veníamos aquí, con una convicción grandísima de que podemos hacer un muy buen trabajo. 

Es la tercera legislatura de ciclo progresista en Navarra. ¿Cuál tiene que ser su relato y su núcleo diferencial? 

–La de apretar el acelerador en el cambio. Se inició una senda en 2015 tras las políticas conservadoras y de derechas que habían regido nuestra comunidad, pero apelar a ese mantra se nos puede quedar un poco corto. Tiene que ser la legislatura de la ambición y del esfuerzo extra por apretar ese acelerador en políticas que ayuden a mejorar la vida de la gente, máxime si tenemos en cuenta el contexto que ha quedado a nivel estatal en cuanto a gobiernos autonómicos. Tenemos que ser ejemplo, y marcar la diferencia. Hay que poner el foco en las personas, en los navarros y navarras, y ser ambiciosos en mejorar su día a día. Estamos hablando de sus máximas preocupaciones: vivienda, salud, empleo de calidad, juventud, convivencia...

EH Bildu niega que el acuerdo programático sea ambicioso, y censura una lucha por cargos.

–Contigo-Zurekin desde luego no ha estado en esa lucha de cargos. 

Con lo cual a su juicio la ha habido.

–No lo creo... (lo piensa)... lo podemos traducir en cargos, pero creo que ha habido una pelea por ostentar un peso mayor dentro del Ejecutivo. El acuerdo programático no es de nuestra plena identificación. Pero la política es llegar a acuerdos, y todos y todas tenemos que dejarnos pelos en la gatera para conseguir presentar un proyecto conjunto. 

¿Este nuevo Gobierno debe acrecentar la relación con EH Bildu una vez que ha vuelto a facilitar su conformación?

–Se tiene que avanzar en esa normalización. Se me hace hasta extraño hablar así por la posición que ha mantenido siempre Contigo-Zurekin. Tenemos claro que las iniciativas y propuestas legislativas se tienen que sacar en el Parlamento teniendo en consideración a todas las opciones progresistas. Eso es lo que determinaron los navarros y navarras en las urnas el pasado mes de mayo. Por lo tanto, entiendo que no tiene que haber ninguna diferenciación en este sentido. 

¿UPN está ensayando una nueva fórmula de relación con Geroa Bai, el PSN y el Gobierno?

–No me gusta mucho meterme en corral ajeno, pero con la derecha navarra asistimos a una realidad que es su desmembramiento, porque esta ya es la tercera legislatura que no gobierna nuestra comunidad, y a la derecha le cuesta no estar en el Gobierno, y de ahí su situación en los últimos meses. Espero que esto no suponga un giro de guion en posibles acuerdos con el Partido Socialista o con Geroa Bai. Si eso se produjera durante esta legislatura sería una estafa a la ciudadanía, porque hace un mes que tres formaciones políticas, todas ellas autocalifcadas de progresistas, han suscrito un acuerdo que es un compromiso. Las medidas que contempla ya se han trabajado previamente en el Parlamento, y han contado con el voto en contra de la derecha. Salvo que UPN suscriba el acuerdo programático y empiece a votar a favor de las medias que tenemos pactadas, no veo otra posibilidad.

¿A su juicio, entonces, qué es la centralidad?

–Me evoca una situación en la que se pueda pactar de forma indiscriminada con formaciones políticas de izquierda o progresistas y de derecha. La hoja de ruta que tiene este Gobierno, previos pactos, es progresista, y por lo tanto no sería defensora de pactos con formaciones de derecha ni ultraderecha, que también la tenemos en el Parlamento, que cambien esa hoja de ruta que se ha demostrado positiva. No creo que en ninguna materia debamos mirar a la derecha, que hasta hace 4 días, y todo parece apuntar a que va a ser igual por mucho que digan, la labor que ha hecho es de oposición de destrucción masiva.

“Creo que va a haber acuerdo progresista en el Estado”

 Recta final de entrevista sobre el escenario político tras el 23-J.

¿Habrá repetición electoral o la descarta?

–Bajo mi punto de vista, totalmente descartada. Sería un fracaso de la política, entendida como búsqueda de acuerdos y alcance de posiciones de encuentro, y no concibo otro escenario que no sea un Gobierno progresista reflejo de la plurinacionalidad de nuestro Estado.

¿Cree que va a haber acuerdo con Junts después de escuchar a Carles Puigdemont?

–Sí, creo que sí.

¿Optimismo estilo Yolanda Díaz?

–(Se ríe).

¿Toca remar en esa esperanza?

–Más allá de las declaraciones públicas, que muchas veces pueden ser más o menos exacerbadas en función del interés comunicativo, creo realmente que va a haber un acuerdo y un Gobierno progresista y plurinacional. Lo creo de verdad.

¿Hay información de Jaume Asens o de la propia Yolanda Díaz para tener esa convicción?

–Las perspectivas que tienen son muy positivas, y en todo caso todavía queda mucho por hablar.

¿Se lo han trasladado así?

–No nos han trasladado oficialmente nada.

Oficiosamente...

–Hay muy buenas perspectivas (se ríe). Hay muy buenas sensaciones (se vuelve a poner seria). Incluso lo han dicho públicamente. Las sensaciones que han tenido son buenas y todavía queda recorrido para hablar y negociar.

Se refería a la idea plurinacional. Va a ser un Congreso plurilingüe. ¿Qué más pasos se pueden dar?

–El Congreso refleja la realidad de nuestro Estado, que no está conformado exclusivamente por Madrid o por la Comunidad de Madrid, sino que hay otros muchos territorios con realidades y sentimientos diferentes. Es imprescindible que consigamos a través de distintas iniciativas profundizar en esa línea.

¿La investidura de Feijóo le ha cedido un protagonismo inmerecido?

–Es una iniciativa que a todas luces no va a contar con los apoyos necesarios, y personalmente me parece una tomadura de pelo. Dicho esto, se tendrá que celebrar, y lo que hay que hacer es trabajar para que cuando esa opción decaiga, estemos en disposición de cerrar un gobierno similar al de la última legislatura.