En los últimos cinco días incluido este jueves hemos visto un total de 5 horas de sol en Pamplona, lo que unido al frío, la humedad, la lluvia y una previsión que dice que va a llover mínimo una semana más hace que, efectivamente, tengamos la sensación de que está siendo un mes de enero terrible, con 18 días de agua en los 29 que llevamos.
Quienes ya me conocen de aquí saben de mi cada vez más acelerada tendencia a sumirme en el desánimo meteorológico si no veo el sol cada dos días, así que ya pueden imaginar que, al margen del cáncer, estaría bien que el talento inmenso e impagable del gran Mariano Barbacid se dedicase al clima: Don Mariano, venga usted aquí y lógrenos 3 días de sol y 4 de lluvia, 3 de sol y 4 de lluvia. Así hasta que se llenen los pantanos y todo alcance su equilibrio hidrológico y estas cosas que traen a mal traer a los jóvenes -y brillantes- meteorólogos aficionados pero por conocimientos casi profesionales con los que a veces me enzarzo en X cuando me quejo del tiempo.
Me dicen -con razón- que tiene que llover, que el agua no es solo para los pantanos sino para todo, que tiene que hacer frío y todas estas cosas que ya sé y con las que estoy de acuerdo pero que mis huesos, articulaciones y ánimo echan ya de más. ¿No están ustedes también un poco cansados de esto? Bueno, el caso es que es lo que hay y poco podemos hacer, a lo sumo esperar que, efectivamente, la vida cumpla sus ciclos naturales y no tengamos problemas de agua. Porque de todo lo demás sí que tenemos problema y si hay de agua nos subirán el precio de cualquier cosa un 400% y será culpa del agua, como si lo viera.
O de Aemet, que también se ha convertido en un objetivo político y contra la que carga la derecha y los negacionistas del cambio climático porque anunció un invierno cálido y está nevando y hace frío. Vivimos en un mundo de locos. Y oscuro y frío. Pero escampará.