Todos conocemos el relato del agricultor que cada año se quejaba de que la cosecha había sido mala. Hasta que llegó un año en el que, por fin, tuvo una magnífica cosecha. Sin embargo, seguía quejándose. Le preguntaron el motivo de esa desconcertante actitud. La contestación fue: "Es que mi vecino también ha tenido una buena cosecha".

En el espacio de la izquierda social, es decir en las personas que portan esa ideología también se encuentran actitudes tóxicas. Son actitudes personales que se pueden encontrar en todas las organizaciones. Actitudes que no entienden que la cooperación es mejor que la competición. Que la diversidad es fuente de riqueza, no fermento de división. Que el momento actual de la derecha dividida es propicio para nuevos retos con influencia desde la izquierda. En fin, personas que intentan desactivar esperanzas, ilusiones; con el fin de que los demás nos quedemos tuertos a riesgo de que ellos puedan quedarse ciegos. Poco más de los cenizos. Pasemos a la izquierda cooperativa.

La coalición electoral entre dos formaciones como Izquierda Unida de Navarra y Batzarre para las próximas elecciones de la primavera es, a mi modo de ver, una buena noticia. Las dos son opciones que han estado discurriendo de forma paralela durante muchos años en el espacio de la izquierda alternativa de Navarra. En este momento, han encontrado un punto de encuentro (Meeting Point) cuyo potencialidad esta por definir y explorar. Eso sí, son ambiciosos, en su manifiesto común, apuestan por construir "un movimiento político de izquierdas abierto, social, innovador y participativo, que trascienda a las organizaciones firmantes y que sea un revulsivo ante la indiferencia política y el desprestigio de la política tradicional". Pues bienvenido sea ese intento que sin duda es necesario. Seguro que este referente, conjuntamente con otros referentes (la exclusividad no es buena idea) podrá transfundir energía positiva a mucha ciudadanía que se encontraba apática, con un pie en la abstención.

Es necesario que el espacio de la izquierda alternativa, al igual que el espacio de la izquierda socialdemócrata, emerja socialmente y salga de su ensimismamiento. La izquierda debe aportar salidas a la crisis y salir de su propia crisis. Sólo mediante la recuperación de su propia narrativa sin subsumir la narrativa de la derecha y mediante la modernización de su discurso podremos salir solidariamente en esta crisis. Una crisis donde, en lo social y lo político, el discurso populista campa a sus anchas frente a discursos solidarios y alternativos. La ciudadanía de progreso necesita globalmente pensamientos nada sectarios que se contaminen positivamente con otros referentes. Con mucha capacidad de persuasión, con una enorme capacidad de atractivo y con credibilidad.

Asimismo, más allá de lo ideológico, la política debe ser socialmente útil. Por lo tanto, deberá dar respuestas en tiempo real. Proponer, ambas izquierdas, un nuevo sentido común que conduzca a un nuevo tiempo político en Navarra. Seguro que la cosecha será buena para todos los que habitamos en este amplio y diverso espacio.