pamplona. No todo el monte es orégano en la relación que mantienen Eusko Alkartasuna y la izquierda abertzale tradicional. De puertas afuera, el partido de Pello Urizar y los dirigentes de la antigua Batasuna, como Rufi Etxeberria o Txelui Moreno, han compartido en los últimos meses titulares y muchas instantáneas, fruto de su colaboración en pro de un nuevo escenario político. Una apuesta estratégica de ambas formaciones que no se libra de las tiranteces que se preveía que podían surgir entre dos sensibilidades de recorridos tan diferentes. Y ha sido Nafarroa Bai y el papel que está adoptando EA sobre el futuro electoral de la coalición la que ha generado las primeras críticas en el seno de la izquierda abertzale tradicional.
Según una circular interna a la que ha tenido acceso este periódico y en la que la antigua Batasuna explica entre sus bases a modo de pregunta y respuesta una serie de cuestiones estratégicas, los dirigentes de la izquierda ilegalizada no entienden la actitud del partido de Urizar, que, pese a dibujar conjuntamente cuál debe ser la hoja de ruta para el cambio en la Comunidad Foral, no da los pasos necesarios para finiquitar la actual configuración de Nafarroa Bai, una fórmula que, según indica la izquierda abertzale a sus militantes, la propia dirección de EA entiende que está "agotada". "No quieren presentarse ante ciertos sectores como el partido que rompió la coalición que debía ser la alternativa a la derecha", subraya este movimiento en un documento interno, en el que tilda a sus socios de cobardes: "No es cuestión de voluntad, sino de falta de valentía política".
Unas duras acusaciones que chocan con la buena sintonía que, a simple vista, parecen tener ambas formaciones. La izquierda ilegalizada puso hace un mes encima de la mesa a EA y Aralar una propuesta para compartir marca electoral en las elecciones navarras del año que viene, siguiendo las bases del Acuerdo de Gernika, donde se pide a ETA el abandono definitivo de las armas. Pero ambas formaciones, por el momento, apuestan por Nafarroa Bai y descartan otra aventura electoral en la Comunidad Foral. Una reacción que la propia izquierda ilegalizada era consciente que se podía dar y así se lo explicó a sus bases. "El acuerdo estratégico entre EA y la izquierda abertzale supone un elemento distorsionador dentro de NaBai, sabiendo que EA no lo asume en su totalidad. ¿Por qué? Porque nadie sabe en qué situación se darán las elecciones, si la izquierda abertzale tendrá o no una marca legal, y porque fuera de NaBai hace frío. Así entendemos el acuerdo sobre NaBai firmado entre EA y Aralar", destaca la izquierda ilegalizada, que admite como algo normal que sus militantes puedan estar experimentando "cierta desorientación" por los acuerdos que se han repetido en Navarra entre diferentes partidos. "Algunos puede decirse que sean contradictorios", señala.
en contra del cambio La izquierda ilegalizada que, precisamente hoy debate en Pamplona junto a sus bases y simpatizantes la propuesta electoral Nafarroa XXI, contempla entre sus planes, tal como adelantó este periódico el pasado jueves, concurrir en coalición a las elecciones navarras, algo que, a día de hoy, parece poco factible. Un escenario que preocupa a los dirigentes de la antigua Batasuna. "El tiempo pasa y los márgenes se están estrechando para todos, incluida la izquierda abertzale", remarcan sus dirigentes en la circular interna.
Un documento en el que, una vez más, la antigua Batasuna ofrece su mano tendida a cualquier fuerza que esté dispuesta a trabajar conjuntamente en la Comunidad Foral, al margen, eso sí, de la composición actual de Nafarroa Bai. Un objetivo que también deja claro al partido liderado por Pello Urizar: "La izquierda abertzale quiere unir fuerzas a favor del cambio político y social también en las elecciones. Tenemos muy claro que la NaBai actual no es una herramienta válida para el cambio en Nafarroa (...). NaBai no puede ser una fuerza en contra del cambio político, no al menos con nuestro beneplácito y el de EA".
Antes de esta circular interna, en un documento fechado el pasado 10 de septiembre en el que la antigua Batasuna fijaba su línea de trabajo para el presente curso, la dirección abertzale dibujaba un panorama con luces y sombras: "Las disputas políticas que se mantienen dentro de NaBai y la iniciativa renovada de la izquierda abertzale han abierto oportunidades objetivas para el cambio del panorama político".