SOBRE la lona de un ring, ¡segundos fuera! es la forma que utiliza el árbitro para apremiar al entorno de los protagonistas a salir del cuadrilátero. En un debate televisivo, sirve también para indicar que se deje solos a los principales contendientes para que expongan y resuelvan su discusión. En la arena política vasca, en un momento en el que da la sensación de que cada segundo que pasa va restando oxígeno a las posibilidades de la izquierda abertzale aún ilegalizada de estar presente en la próxima cita con las urnas, podría también convertirse en un mensaje a ETA para que emita el esperado comunicado que abriría la puerta a un nuevo ciclo, franqueando al mismo tiempo la vuelta de este sector político a la legalidad.
"Ya no queda tiempo". Ése es el mensaje que vienen mandando a este mundo desde principios de mes los principales portavoces del socialismo gobernante. Primero fue el Ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, quien advirtió a sus responsables de que para poder optar a estar en las instituciones deberán romper antes de manera "fehaciente" con la estrategia violenta, para añadir a continuación que, aunque lo hagan, se "requiere tiempo" para acreditar que la ruptura es "definitiva e irreversible". Dos días después, el portavoz del PSE, José Antonio Pastor, remataba la faena al asegurar que este sector ya "no tiene tiempo" para hacer "todo el recorrido" que se le exigiría para presentarse a las elecciones municipales y forales del próximo mes de mayo.
La cúpula del PSOE ha reconocido, poco a poco y entre dientes, que este sector "ha ido dando pasos y recorriendo un trecho importante del camino" al poner sobre la mesa "novedosas" reflexionas políticas. Sin embargo, la doctrina Rubalcaba, "o votos o bombas", pende sobre estos avances condicionando la legalidad de cualquier proyecto que se presente a la declaración "definitiva" del fin de ETA, o a una improbable condena de toda su historia por parte de la antigua Batasuna.
la angustiosa espera Después de que ETA entrara en una frenética carrera comunicativa que desembocó en el anuncio por el que dejó en suspenso sus "acciones ofensivas", las especulaciones se han adueñado del panorama político mientras la urgencia crece.
El mediador sudafricano impulsor de la Declaración de Bruselas, Brian Currin, aseguró hace un mes que la organización terrorista ETA declarará un "alto el fuego unilateral, permanente y verificable" "antes de las vacaciones de Navidad" y que, sin duda, según la información con la que cuenta, la izquierda abertzale ilegalizada "hará lo que tenga que hacer" para ser legalizada. El propio presidente del PSE, Jesús Eguiguren, avaló esta tesis poniendo los mismos plazos a la declaración de ETA y augurando la futura presencia de este sector ante las urnas. Sin embargo, el tiempo pasa y se escurre entre los dedos de los gestores del actual contexto preelectoral, a falta de poco más de una semana para la Nochebuena, agudizando la agonía de esta espera.
De hecho, incluso algunos de los integrantes de este sector han alzado públicamente sus voces para apremiar a ETA a dejar el camino libre a la política. La secretaria general de LAB, Ainhoa Etxaide, confesó en Onda Vasca que no se pueden dilatar por más tiempo los movimientos y llamó directamente a ETA a cerrar con "urgencia" el ciclo de la violencia. Tras ella, el líder de EA, Pello Urizar, firmante del acuerdo Lortu Arte con quienes antes representaban a Batasuna, emplazó claramente a ETA a anunciar "ya" una declaración de "alto el fuego, indefinido, verificable y unilateral" añadiendo, como también hizo Etxaide, que, cuando esto se produzca, "otros agentes" tendrán que demostrar que "hay voluntad de avanzar" en un proceso que "llevará su tiempo"
Quienes no tienen prisa son los dirigentes del PP vasco. Según explicó Antonio Basagoiti, aunque cumplieran con la Ley de Partidos, aunque ETA acabara definitivamente con su loca carrera, habría que mantener a la formación ilegalizada, no ya fuera de las próximas elecciones, sino en una "cuarentena" de al menos "cuatro años". "Los conversos, a la cola; que esperen un poco, que ya les hemos esperado nosotros demasiados años", concluyó.
Mientras, desde su rincón, ETA apura el margen de su silencio, quizá en busca de la unanimidad interna, pese a saber que éste ayuda a asfixiar poco a poco a quienes han sido los últimos avalistas de su estrategia. "El tiempo pasa y los márgenes se están estrechando para todos", reconocen en su último boletín interno.