EL número de españoles partidario de aprobar la Ley de espacios públicos libres de humo de tabaco aumenta. El último Barómetro del Ministerio de Sanidad refleja una evolución creciente en la opinión pública española. El 70% de la sociedad Navarra hacia ya 2 años era partidaria de ampliar la ley.

La cada vez mayor sensibilización y percepción de la población de los efectos del humo de tabaco sobre la salud, debería hacer reflexionar a los hosteleros su papel de perro guardián de los intereses de una industria tabaquera que no se ha caracterizado precisamente por su honestidad y principios éticos, ya que ocultó sistemáticamente los peligros del tabaco, y luego los negó. Ocultó que la nicotina era una droga, y luego lo negó. Manipuló químicamente y genéticamente la nicotina para aumentar la dependencia a sus productos, y luego negó este hecho cometiendo perjurio. Diseñó amplias campañas dirigidas específicamente a los niños, adolescentes y mujeres para captar nuevos clientes (entre ellas varias publicaciones destinadas a adolescentes que han conseguido transmitir una serie de creencias y valores sociales Pro-consumo de tabaco).

Hace 5 años ocurrió. En el último momento, de forma inesperada, salieron aprobadas en el congreso unas enmiendas que dejaron perpleja a buena parte de la sociedad española. Las enmiendas aprobadas a última hora eran contrarias a los informes técnicos consensuados previamente y curiosamente eran coincidentes con las ideas reclamadas por las multinacionales tabaqueras a través de sus emisarios de la Federación Española de Hostelería (FEHR y las Asociaciones federadas).

Esta ley dejaba indefensos a un amplio sector de trabajadores de hostelería (1.000.000 en España y 12.000 en Navarra) y legitimaba el derecho de una minoría fumadora (menos del 30 % de la población) a imponer y obligar a respirar el humo de sus cigarrillos y puros a los no fumadores, ya que solo una pequeñísima minoría de locales españoles optó por ambientes libres de humo.

¿Qué hacen determinados políticos y sus partidos representando los intereses de unos pocos en detrimento de una mayoría que reclama avances en la ley? A la clase política no debería extrañar que la última encuesta señalen a los políticos como la institución peor valorada por los españoles. (CIS Dic. 2010).

Los últimos datos sobre mortalidad atribuible al consumo de tabaco aparecido en la revista Anales del Sistema Sanitario de Navarra cifran en España 58.500 muertes anuales que vienen a ser 161 muertes diarias (124 hombres y 37 mujeres). Estos datos parecen importar poco. Deberían servir a los responsables sanitarios y políticos de revulsivo y atender a una sociedad cansada de esperar espacios libres humo.

Cuánta presión deben estar recibiendo los políticos de poner en marcha la ley que, ante hechos tan graves, deciden obstaculizar y posponer su aprobación.

Los últimos datos sobre mortalidad atribuible al tabaco cifran en España 58.500 muertes anuales, 161 fallecimientos diarios