PAMPLONA. El plan, ha explicado en conferencia de prensa la consejera de Medio Ambiente, Begoña Sanzberro, se estructura en once subprogramas: residuos urbanos; residuos peligrosos; vehículos; neumáticos; pilas y acumuladores; aparatos eléctricos y electrónicos; PCB, PCT y aparatos que los contengan; residuos de construcción y demolición; lodos de depuradoras; residuos plásticos de uso agrario; y residuos industriales no peligrosos.
El documento, ha destacado la consejera, apuesta por el principio de la Unión Europea conocido como de las "3R" (reducir, reutilizar y recuperar) como primera opción.
El objetivo es alcanzar el nivel de recuperación de residuos de los países europeos más avanzados: un 52% para 2020, frente al 32% actual.
Sin embargo, ha asegurado Sanzberro, las "3R" no suponen una "solución total" a los residuos, ya que queda una fracción que actualmente se elimina depositándola en vertederos, en concreto el 68% de los residuos urbanos, un porcentaje que con el PIGRN se quiere reducir al 48%.
La consejera ha afirmado que la producción de energía mediante la incineración es la mejor opción desde el punto de vista medioambiental y de la economía sostenible y en ese sentido ha indicado que el objetivo del PIGRN es valorizar la mayor parte de la "fracción resto", para que sólo el 5% de los residuos vayan al vertedero.
Por lo tanto, el plan se marca como objetivo para 2020 recuperar el 52% de los residuos, transformar en energía el 43% y llevar al vertedero únicamente el 5% (escorias).
Sanzberro ha comentado que el PIGRN, al que se presentaron 160 alegacines, ha incorporado todas las propuestas realizadas al mismo, salvo las que pedían la paralización del plan y las que se oponían a la incineradora de residuos con el planteamiento del "no por el no".
Así, mediante estas aportaciones se ha ampliado el ámbito temporal inicial de 2017 a 2020, para poder acompasarlo con la directiva comunitaria, y se ha establecido una actualización a mitad de camino, en 2015.
El presupuesto final del PIGRN se reduce un 8% frente a lo inicialmente previsto, y se establece en 213 millones de euros.
Asimismo, el documento final cuantifica la reducción de los residuos urbanos en un 10%, con el objetivo de pasar de las 290.000 toneladas actuales a las 264.960 en 2020, y se establece un objetivo de reciclado del 52% global de residuos de materiales (papel, metales, biorresiduos, plástico y vidrio de los residuos urbanos) para dentro de diez años.
Por otro lado, el PIGRN establece la implantación de la recogida separada de del 50% de los biorresiduos generados en Navarra (56.000 toneladas). El documento no establece un modelo unificado, y marca un periodo de 12 meses para que las mancomunidades presenten sus propuestas para alcanzar este objetivo.
El PIGRN establece, además, la necesidad de desarrollar un estudio para determinar cuántas plantas de tratamiento de biorresiduos son necesarias además de las existentes.
En relación a las plantas de selección de envases, se señala también la necesidad de desarrollar un estudio sobre la capacidad de necesidades reales y optimización del número y ubicación de plantas a mantener, así como optimización del transporte a plantas.