PAMPLONA. El Parlamento de Navarra dio ayer luz verde a la reforma del impuesto de Sociedades. A pesar de los votos en contra de UPN y PPN, el cuatripartito y el PSN lograron sacar adelante un paquete de medidas que pretende actualizar y modernizar el segundo gravamen directo en importancia, con el objetivo de incluir dos aspectos concretos: la eliminación del tope máximo de deducción por contratación laboral fijado en el 25% y la supresión de las lagunas normativas que sirven como caldo de cultivo perfecto para el fraude fiscal.
A pesar del apoyo mayoritario de la Cámara, los cambios aspiran a ser únicamente “transitorios”, hasta que se revise en profundidad un impuesto del que está en entredicho “hasta su propia existencia”, tal y como aseguró el consejero de Hacienda, Mikel Aranburu. Precisamente, fue el encargado de dirigir la política financiera del Gobierno foral quien admitió que en lo que ya está trabajando el departamento que él dirige es en realizar una “reflexión profunda” sobre el impuesto de Sociedades, tributo que desde su creación en 1996 ha sufrido una merma importante desde el punto de vista de la recaudación. Según Aranburu, el desarrollo de la ingeniería financiera y la necesidad de revisar si los beneficios fiscales y de deducciones que ofrece el impuesto “cumplen su finalidad” obliga a todos los gobiernos con competencias en materia impositiva a repensar maneras para devolver a Sociedades su razón de ser, que no es más que reforzar la recaudación directa vía imposición a las rentas de las empresas.
Pero hasta que se cuente con un informe detallado sobre la situación del impuesto - el departamento estará ocupado en dicha tarea “unos cuantos meses”, tal y como advirtió Aranburu-, el Parlamento decidió ayer eliminar el límite de deducción del 25% por creación de empleo e incorporar, por su parte, varias disposiciones tendentes a combatir el fraude fiscal a nivel interno e internacional, en consonancia con el plan aprobado por la OCDE y asumido por la Unión Europea y el Ecofin. Además de lo referido a las sociedades civiles de carácter mercantil, que pasan a tributar conforme a la normativa del impuesto de Sociedades, se consigna una regulación alusiva al I+D+i, para “posibilitar que aquellas personas ajenas al proyecto que contribuyan o se encarguen de su financiación puedan recibir beneficios fiscales”.
medida transitoria La modificación del impuesto de Sociedades, que entrará con los tipos fijados en la reforma fiscal de 2015 a partir del 1 de enero de 2017, fue aprobada con los votos a favor de Geroa Bai, EH Bildu, Podemos, I-E y PSN, que secundaron el paquete de medidas a pesar de que manifestaron ante el consejero de Hacienda su deseo de abordar la reforma integral del impuesto en el próximo 2017. En esa línea se mantuvieron los portavoces de todas las formaciones, empezando por el de Geroa Bai. Jokin Castiella valoró de manera positiva los cambios, ya que a su juicio “ayudarán a crear nuevos espacios para el desarrollo económico”. Adolfo Araiz, por parte de EH Bildu, se expresó en términos parecidos, si bien fue más allá en dos aspectos: la necesidad imperiosa de que Sociedades recupere el músculo recaudatorio de hace diez años y de que se revise a las empresas, especialmente a las que a través de la ingeniería fiscal consiguen minimizar los pagos. Laura Pérez (Podemos), por su parte, señaló otro de los sumideros de Sociedades: las deducciones, con las que Navarra “pierden anualmente 33 millones en recaudación” y de las que no se tiene certeza que sirvan para fomentar la contratación. Por último desde el cuatripartito, José Miguel Nuin (I-E), mostró su apoyo a la reforma, aunque dijo claramente que lo que se necesita “no es una reforma parcial, sino un cambio total del impuesto”. Misma idea que resaltó Ainhoa Unzu (PSN), quien manifestó que su grupo apoya la modificación a pesar de que cree que en 2017 hay que acotemer un análisis más pausado
Por último, Sánchez de Muniáin (UPN) aprovechó para volver a cargar contra la “dinámica fiscal” navarra, que a su juicio se basa en un “afan recaudatorio” para luego “no incentivar la economía”.