La 24ª edición de la Korrika, la carrera popular en favor del euskera organizada por AEK, hizo vibrar este sábado a la Ribera y a la Ribera Alta, antes de llegar este domingo a la Comarca de Pamplona y a la Merindad de Estella, con una nutrida participación de entidades locales y de gentes de todas las edades que llevaron el testigo.

La Ribera vibra con la Korrika

La jornada arrancó en Tudela, donde once organizaciones sumaron fuerzas para cubrir el recorrido de la Korrika. La salida corrió a cargo de Haize Hegoa, el colectivo que tomó el primer kilómetro. El puente del Ebro fue el escenario del primer traspaso del lekuko, cuando Haize Hegoa cedió la antorcha al Paloteado del Casco Viejo de Tudela. El grupo de danzas tradicionales llevó el relevo hasta el complejo deportivo Ribotas, donde entregó el testigo a Argia Ikastola.

La Ribera vibra con la Korrika

El resto de kilómetros fueron sufragados por un amplio abanico de entidades: la Peña Beterri, Tuteran Jai, Unión Tutera, los Gaiteros de Tudela, AEK de la Ribera, Muga Kultur Taldea, el sindicato LAB y los Irakasles modelo A de la Ribera, los docentes que imparten en castellano con euskera como asignatura.

La Ribera vibra con la Korrika

A partir de las doce del mediodía, el ambiente festivo se adueñó de Tudela tras el paso de la carrera. Una kalejira animó los barrios con actuaciones de Tutera Kantuz, txistularis, gaiteros, txalapartaris y malabares a cargo del colectivo Malabaria. La tarde reservó nuevas propuestas: Muga Dantza Taldea ofreció una exhibición de danzas en la calle Yanguas y Miranda, y la Peña Beterri acogió una verbena popular.

Tras circular por Cintruénigo y Corella, la Korrika entró en Castejón a las 13.30 horas. El primer relevo en la localidad lo protagonizó la Asociación Valentín Plaza, nombre que evoca al alcalde republicano de Castejón asesinado por los sublevados durante la Guerra Civil. Una elección cargada de historia para arrancar un recorrido que transitó también por la plaza de la Constitución, donde la asociación entregó el lekuko a las alumnas del colegio público local. Castejón con 73 alumnos que estudian en euskera, repartidos entre los 50 del modelo A y los 23 del modelo D.

El último relevo de Castejón fue para Laubide Kultur Taldea, la asociación cultural que cerró el recorrido en la localidad, y que a lo largo de la mañana organizó diversas actividades: hubo juegos y pintacaras, almuerzo popular y dantzas. El lekuko se dirigió, entonces, a Cadreita y Milagro.

Con comidas de por medio, conciertos, actividades infantiles, herri kirolak y dantzas, entre otros actos, recibieron ayer por la tarde las localidades de la Ribera Alta la llegada de la Korrika, un evento en el que cientos de personas salieron a la calle para normalizar el uso del euskera y para reivindicar la cultura euskaltzale; “nuestra cultura”.

En Azagra rompieron el hielo pasadas las 16.00 horas y, tras dejar San Adrián, en Andosilla, municipio en el que se volcaron con múltiples eventos, lucieron con orgullo el lekuko durante los kilómetros que les unen con Cárcar, punto en el que, además, sesmeros y sesmeras se sumaron a la fiesta.

Cantando, gritando, con un ambiente envidiable y bajo un radiante sol, la marcha se desplazó hasta Lodosa, lugar en el que, primero cogieron el testigo dos asociaciones sartagudesas (Mertxika y Nafarroa Aurrera). Después, pasadas las 19.00 horas, LOIU, Lodosa Organización de Independientes Unidos, se hizo con el lekuko. También, y arropados por muchísima gente que lució los petos oficiales, colaboraron con la cita el Ayuntamiento, la peña La Plazuela, que además organizó un pintxo pote, familiares del modelo D del colegio e instituto, así como Ibaialde Ikastola.

Desde Lodosako Galtzagorri AEK, que recordaban que se encargan de gestionar 60 kilómetros de esta zona, apuntaban que apostar por estas acciones en lugares como la Ribera Alta, enmarcadas en la zona denominada no vascófona, son “muy importantes y necesarias” para visibilizar y potenciar el uso del euskera y la posibilidad de que todos y todas puedan elegir el idioma en el que estudiar y convivir”. Korrika, que cada vez que pasa por esta parte de Navarra cuenta con más adeptos, “es una cita que tiene el objetivo de activar la conciencia a favor del euskera, nuestro idioma, así como el de recaudar recursos que sustenten la labor diaria de gau-eskolak y euskaltegis”. La marcha salió de Lodosa rumbo hacia Lerín, Larraga, Mendigorria y Gares.