En cuestión de estética, las tendencias van y vienen y las cejas no escapan a ellas. Son muy importantes a la hora de enmarcar el rostro y un simple cambio en su forma puede alterar por completo la expresión de una cara. Desde arcos muy pronunciados hasta líneas muy finas, las modas cambian y lo que ahora se lleva son las cejas planas.
También conocidas como flat brows, estas cejas se consiguen trazando una línea horizontal que suaviza el arco tradicional, pero sin hacerlo desaparecer del todo. Son una opción discreta, natural y muy favorecedora que da como resultado una mirada más abierta, relajada y rejuvenecida.
Inspiración en la ‘K-beauty’
No es casualidad que cada vez más actrices se sumen a esta tendencia. Rostros conocidos como Emma Stone o Sadie Sink han mostrado versiones de estas cejas en alfombras rojas, lo que ha contribuido a que este estilo traspase fronteras más allá de Asia, su país de origen.
Las cejas planas vienen directamente del universo K-beauty, la estética coreana que en los últimos años ha revolucionado la forma de entender el maquillaje. Frente a la búsqueda de una perfección estructurada, propone suavizar los rasgos, potenciar la naturalidad y ganar en armonía.
Durante años se llevaron los arcos pronunciados, que definían la mirada, pero que en muchos casos endurecían las facciones. Ahora, al suavizar la curva, se alarga ligeramente la línea, el rostro gana en equilibrio y la expresión se vuelve más fresca y relajada. Algunos maquilladores hablan incluso de un lifting visual sin necesidad de tratamientos.
Respetar la forma natural de la ceja
Para lograr las cejas planas no hay que dibujar una línea recta perfecta ni transformar la ceja por completo, sino que hay que trabajar con su forma natural. Este matiz es importante porque no todas las cejas quedan igual en todos los rostros.
Las cejas planas favorecen especialmente a rostros ovalados o alargados, puesto que ayudan a equilibrar las proporciones. También suavizan las facciones marcadas, aportando una expresión más serena. En cambio, en rostros muy redondos o con párpados caídos conviene hacer pequeñas adaptaciones para evitar que la mirada se vea más pesada.
Un diseño sencillo
A la hora de recrear las cejas planas, el proceso es más sencillo de lo que parece, aunque requiere de cierta precisión. El primer paso, como ya hemos dicho, es respetar la base natural de la ceja y, a partir de ahí, trabajar ligeramente su parte inferior para suavizar la curvatura. Alargar sutilmente la cola hacia el exterior, reforzará ese efecto horizontal y ayudará a abrir visualmente los ojos.
Si es necesario rellenar las cejas, debe hacerse de forma mínima, con trazos finos y casi imperceptibles que imiten el vello real. En cuanto al peinado, deben cepillarse hacia arriba y ligeramente hacia los lados para aportar volumen y naturalidad. Los geles fijadores ayudan a mantener la forma sin endurecerla, conservando ese equilibrio entre un aspecto cuidado y la espontaneidad.
La clave del éxito
Más allá de la estética, hay algo que explica por qué esta tendencia de cejas ha calado tan hondo y con tanta rapidez: se adaptan bien al rostro, son fáciles de mantener sin depilaciones agresivas ni rutinas complicadas y, en un momento en el que se busca una belleza más natural, su sencillez suma.
Y es que las tendencias, al fin y al cabo, son cíclicas, pero estas cejas planas representan hoy algo más que una simple moda pasajera: responden al deseo de lucir un rostro con un aspecto lo más natural posible, por lo que todo apunta a que han llegado para quedarse.