Hay casos que llegan para recordar que la vida tal y como se conoce es frágil. Se oye hablar de ellos en la televisión o en la radio, y todos se compadecen en redes sociales, pero parece que el espacio que queda entre la pantalla y la realidad mantiene el dolor y la enfermedad en un lugar lejano e inaccesible. Hasta que ocurre cerca. Entonces, esa distancia se esfuma y ya nadie se siente exento de ser el siguiente. La noche del pasado 3 de enero, Gorka Goñi Mendiburu, un joven de 17 años de Elbete, Baztan, tomó un paracetamol para tratar su febrícula, de apariencia leve e inocente, pero que terminaría derivando en la amputación de sus piernas, por debajo de la rodilla, y su brazo izquierdo. Ahora, todo lo que la meningitis le arrebató le está siendo devuelto en forma de solidaridad, mostrando la faceta más empática la sociedad.

La prima de Gorka, Leticia Recarde, creó la asociación Gurekin Zaude: Estamos Contigo junto a familiares para recaudar fondos y poder costear el precio de las prótesis y las adaptaciones que el joven necesitará a partir de ahora. Según cuenta, “establecimos un objetivo de unos 80.000 euros y, cuatro o cinco horas después de poner en marcha la plataforma, ya los habíamos conseguido”. La respuesta de la gente está siendo “increíble”, dice, y no solo por la cifra de donativos –que este viernes superaba los 360.000 euros y los 4.000 donantes en GoFundMe– sino por cada uno de los mensajes que reciben con cada aportación. “Es increíble que personas desconocidas nos envíen tantas muestras de cariño”, agradece.

Las donaciones se pueden realizar mediante transferencia bancaria –ES83300080042115750490426– o a través del link de la biografía de Instagram de la cuenta @gurekinzaudestamoscontigo. Como explica Leticia, el dinero recaudado es necesario para poder obtener unas prótesis ligeras con las que Gorka pueda hacer ejercicio. “En principio, las prótesis convencionales las cubre la Seguridad Social, pero él también va a necesitar unas para hacer deporte”, detalla, porque estos aparatos son muy pesados, con lo que hay que tener mucha fuerza para utilizarlas y que puedan devolverle la autonomía, “que a fin de cuentas, es lo más importante”.

Al mismo tiempo, aunque el superviviente de la meningitis haya conservado su brazo derecho, “uno de los músculos sí se necrosó y tuvo que ser sustituido por uno de su espalda, con lo que la mano derecha todavía no es funcional”, revela ella. De esta manera, los fondos obtenidos también servirán para adquirir una silla eléctrica puesto que no puede impulsarse en una de ruedas. Por otra parte, la adaptación de la casa –el cambio del plato de ducha, el ensanchamiento de los marcos de las puertas u otras reformas necesarias–, así como la fisioterapia y la atención psicológica también tendrán un coste muy elevado que, gracias a las donaciones, la familia podrá costearse. Del mismo modo, “las prótesis hay que renovarlas cada cierto tiempo”, contempla, y “de no ser por este dinero, supondría una ruina pagarlas cada ciertos años”, dice.

La madrugada del 3 de enero

Con las Navidades todavía sin concluir, la noche del sábado 3 de enero, Gorka empezó con una leve febrícula. Se tomó un paracetamol para tratarla y volvió a dormirse hasta que, en torno a las 4.30 horas de la madrugada, la fiebre ya superaba los 40 grados. La mañana siguiente, su cuerpo presentaba unas manchas, conocidas como petequias, que hicieron saltar las alarmas. La familia acudió al centro de salud de Elizondo y allí, el médico y la enfermera le administraron un antibiótico. “Si no hubieran hecho eso y no le hubieran trasladado en helicóptero, en lugar de en ambulancia, Gorka no habría llegado a tiempo”, agradece Leticia al personal sanitario.

Llegó a Pamplona el domingo 4 de enero y hasta el jueves siguiente, su vida permaneció en peligro. En ese momento, la familia ya sabía que se trataba de una meningitis bacteriana, aunque la procedencia de la enfermedad todavía es un misterio. “No sabemos cómo la cogió. Si fue vía aérea, si la bacteria ya estaba en él, pero de manera latente... Los médicos dicen que quizás entro a través de una herida, pero él no tenía ninguna en ese momento”, expone Leticia.

Gorka, en la cama del hospital junto a su hermano, Oier, su madre, Lurdes Mendiburu, y su padre, Joxi Goñi.

Gorka, en la cama del hospital junto a su hermano, Oier, su madre, Lurdes Mendiburu, y su padre, Joxi Goñi. Cedida

Pasó alrededor de un mes hasta que sus órganos volvieron a funcionar y su salud se estabilizó. Entonces, fue trasladado al Hospital La Paz de Madrid para tratar el estado de su piel, que necesitó ser atendida en la unidad de quemados. Mientras que la amputación de sus piernas estaba dentro de los esperado para Gorka y su familia por su evidente necrosis, la del brazo “nos pilló más por sorpresa”, reconoce su prima. El 1 de abril, el joven salió de la UCI tras 85 días, aunque todavía permanece en el hospital, con seis operaciones a sus espaldas. Su estado de ánimo, dice ella, “es cambiante, tiene muchos altibajos”. Los días pesan y sus ganas de salir a la calle son cada vez mayores, pero aunque aún tiene dolor, lo cierto es que “muchos días, es él quien nos anima al resto”, cuenta. 

Un entorno comprometido

Han sido meses muy duros en los que no ha quedado otra opción que aceptar la realidad y seguir adelante con ella. Sin embargo, aunque la posibilidad de volver a su equipo de fútbol, el CD Baztan, le ha sido descartada, la bici, otra de sus aficiones, sí va a poder retomarla. De hecho, la visita de un miembro de la Fundación Alberto Contador, también amputado, animó mucho a Gorka pues le permitió ver a alguien en una situación similar que ha sido capaz de volver a practicar ciclismo.

En cuanto al apoyo de sus amigos, el entorno del joven está dando toda una lección de lealtad. “Se dicen muchas cosas de la juventud de ahora, pero ellos están siendo increíbles”, admite su prima emocionada. Han mandado vídeos para animarle durante todo este tiempo y ahora que la situación es más estable, “están hablando mucho más”, se alegra Leticia. Todavía no se han reencontrado en persona, pero han sabido bien cómo transmitirle su cariño y compañía, al igual que el resto de la sociedad, que se ha comprometido con Gorka sin apenas conocerlo.