Idlib, el feudo insurrecto en Siria y ahora tumba de Al Bagdadi

10.02.2020 | 10:38
Abu Bakr al Bagdadi, durante la proclamación del ‘califato’ en la mezquita Al Nuri de Mosul.

BEIRUT. La provincia de Idlib es conocida como el último bastión opositor en Siria y, a partir de este domingo, también será recordada como la tumba del hombre más buscado del mundo: Abu Bakr al Bagdadi, líder del Estado Islámico (EI), el grupo yihadista más peligroso de la última década.

Veinticinco millones de dólares era la recompensa por cualquier información que llevara a encontrar a Al Bagdadi, quien finalmente voló en pedazos tras detonar los explosivos que llevaba adosados junto a tres de sus hijos en un túnel sin salida, según relató el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

El lugar: un complejo en la aldea siria de Barisha, una pequeña porción de tierra habitada a tan solo 5 kilómetros de la frontera turca.

Cerca de esa zona hay bases turcas con tropas estacionadas e incluso campos de desplazados donde han acudido aquellos que han huido de la ofensiva que se desarrolla actualmente en la región de Idlib por parte del Gobierno sirio y su aliada Rusia.

¿CÓMO LLEGÓ AL BAGDADI HASTA IDLIB?

El paradero de Al Bagdadi era toda una incógnita. Se decía que podría haberse escabullido por las montañas iraquíes en la zona fronteriza, una área que conocía sobradamente bien, o haber huido hacia la zona desértica en el centro de Siria, concretamente en la provincia de Homs, donde el Estado Islámico sigue teniendo presencia.

Pero, su destino final fue Idlib.

En ese recorrido tuvo que escoger entre una de las dos bifurcaciones: por el territorio árido controlado por sirios y rusos, en el centro del país, o desde el sur hasta el noreste, aprovechando los contactos tribales y la lucha por el poder entre kurdos y turcos.

"Idlib era una de las opciones. Se ha podido beneficiar de relaciones personales, familiares o de una ayuda puntual por razones mercantiles", afirmó a Efe Wassim Nasr, experto en movimientos yihadistas y autor del libro "L'État islamique, le fait accompli" (El Estado Islámico, tarea cumplida).

En una entrevista con Efe en un centro de detención de los kurdos en el noreste de Siria el pasado marzo, el yihadista marroquí Mohamed Aghdoun, que se rindió a las fuerzas kurdas dos meses antes de que se derrotara territorialmente al Estado Islámico en Siria, afirmó que la mujer e hija de Al Bagdadi habían huido a la zona insurrecta en el norte del país gracias a contrabandistas.

Esos contrabandistas los llevaban, según su versión escuchada y grabada en la pequeña sala por las milicias kurdosirias, hasta el oeste de Alepo o a Idlib, lugar donde afirmó que quería ir para reunirse con ellos como muchos de los otros que habrían logrado escapar pagando sumas de dinero.

¿QUÉ GRUPOS CONTROLABAN EL TERRITORIO DONDE SE ESCONDÍA AL BAGDADI?

En el bastión de Idlib se encuentra una miríada de facciones insurrectas al Gobierno del presidente sirio, Bachar al Asad -apoyadas por Turquía- y otras islamistas que dejaron de tener vínculos o siguen teniendo lazos con Al Qaeda.

Uno de los grupos más extremistas es Hurras al Din (Guardianes de la Religión), resultado de una escisión de antiguos miembros del Frente al Nusra, la exfilial siria de Al Qaeda de la que Abu Mohamed al Golani era líder.

Esta facción es la imagen de Al Qaeda en Siria, después de jurar lealtad a su líder, el egipcio Ayman al Zawahiri, quien sucedió a Osama Bin Laden y tomó el bastón de la organización yihadista.

En la zona también opera el Organismo de Liberación del Levante una alianza islamista en la que está incluida la exfilial siria de Al Qaeda, y cuyo líder es el joven y conocido extremista Abu Mohamed al Golani, forjado en la organización y uno de los hombres más buscados del mundo que domina ahora prácticamente todo Idlib.

La región de Idlib es "históricamente una zona de implantación del EI, después Al Qaeda, y seguido de Hayat Tahrir al Sham (HTS, Organismo de Liberación del Levante) y el Partido Islámico del Turkistán", en cuyas filas luchan uigures (una minoría étnica china de religión musulmana) y presentes en el norte de Siria desde hace años, señala Nasr.

Lo más sorprendente es que a pesar de que Al Qaeda y Estado Islámico son rivales en el terreno por el control en Siria, Al Bagdadi estuviera en territorio controlado por su contrincante.

Aunque, como señala Nasr, la presencia de Al Bagdadi en esa zona podría haber sido por "afinidad personal o un interés puntual".

La casa objetivo de la operación y en la que se escondía Al Bagdadi era de Abu al Bara al Halabi, procedente de Alepo y comandante de Hurras al Din, según afirma Nasr y el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, un extremista que también acabó muerto.

Desde junio, Estados Unidos había llevado a cabo dos operaciones en el oeste de Alepo y en Idlib contra Hurras al Din y otro grupo islamista conocido como Ansar al Tawhid, dos acciones que no formaban parte del operativo normal de la coalición internacional que se había centrado en el norte y noreste de Siria para acabar con el EI.

Pero, a la tercera operación, fue la vencida.