Con la venia

El zorro en el gallinero

07.02.2020 | 09:11
El zorro en el gallinero

No engañan a nadie. Hacen como que participan en el debate para el nuevo estatus, pero lo hacen sin intención de aportar nada porque en realidad no quieren que el estatus sea nuevo y, si me apuran, ni siquiera quieren estatus. Digo el Partido Popular, que pretende erigirse en adalid del Estatuto de Gernika cuando en el referéndum para su aprobación en 1979 votó en contra. Y que no me vengan con que no fueron ellos sino Alianza Popular, porque no son otra cosa que su prolongación. De aquellos polvos franquistas, estos lodos fachas. En aquellos polvos, embadurnado en ellos, se pringó hasta rebozarse Jaime Ignacio del Burgo, comisionado por los populares vascos para ejercer de experto en la redacción del articulado del nuevo Estatuto.

Teniendo en cuenta que el único interés del PP en participar en la Ponencia de Autogobierno es para dinamitarla, el desembarco del veteranísimo archimandrita navarro para una misión de tal envergadura sólo cabe interpretarlo como provocación, como dejando caer que se toman el nuevo estatus a cachondeo. Y dada la obsesión del invitado por aborrecer cualquier presencia vasca en Navarra, cabe preguntarse cómo habrían reaccionado él mismo y su periódico de cabecera si en un supuesto debate institucional sobre el Amejoramiento del Fuero fuera designado como experto pongamos que Arnaldo Otegi, o Ibarretxe, por parte de algún partido del arco parlamentario navarro. Hubiera sido otro 36.

Los navarros conocen bien, muy bien, a Jaime Ignacio. No en vano ostenta mando en plaza en la Comunidad Foral desde los 28 años, y ha cumplido los 76. Casi 50 años como alto cargo ya sea en tareas de gobierno, o institucionales, o de partido, gerifalte permanente, siempre velando por su Navarra Foral y Española. Franquista cuando mandaba Franco, UCD cuando mandaba Suárez, AP cuando mandaba AP, UPN y PP cuando mandaban UPN y PP, calentando escaño en el Senado, en el Congreso, en el Parlamento foral, presidente intermitente de la Diputación con cese por malversación de por medio? Del Burgo siempre mangoneando, deslumbrada la derechona ante tan acreditada autoridad y tildado de trilero por la progresía.

El Partido Popular vasco dice que le ha designado "por sus acreditados conocimientos en derecho, historia, jurisprudencia y legislación". Pues no, no ha sido por esos méritos. No puede haber para el PP mejor elección que un elemento que durante toda su vida política ha mantenido con contumacia las tesis de la "Navarra española fagocitada por los vascos", de la "inapreciable huella del vascuence como forjador de la identidad navarra", de que "no se han encontrado restos arqueológicos de los vascones", del golpe de estado de Franco y Mola como "alzamiento cívico militar como cruzada en defensa del cristianismo" y, de paso, que no es cierto eso de los tres mil navarros asesinados en la represión y que Navarra decidió su propia autonomía, cuando él se empeñó, y lo consiguió, que el Amejoramiento no fuera aprobado en referéndum. Única excepción en la España de las Autonomías.

A Del Burgo no le ha designado el PP por su preparación jurídica ni histórica, sino para provocar. Dada su arraigada obsesión con todo lo vasco, no han encontrado otro con más ponzoña que él para chulearse a tiempo y a destiempo, por agredir, por ofender, a sabiendas de que por ser y haber sido perpetuamente jerarquía, es intocable. Y no tardó nada Del Burgo en dar por saco. Mientras el resto de expertos designados por los partidos trabaja en la máxima discreción y sin hacerse notar, a él se le hicieron los dedos huéspedes ante tan propicia oportunidad y blandió su fusta obsesiva de ETA, por supuesto, como si no hiciera ya años que esa organización dejó de existir. Pero él no se apea, no en vano sigue sosteniendo que el 11-M no fue un atentado yihadista.

Su periódico de cabecera, fascinado, le da aire a la extravagancia de que el acuerdo PNV-EH Bildu para el preámbulo del nuevo Estatuto no es otra cosa que la refundación de ETA. Y como semejante disparate le pareció que no era suficientemente ofensivo, Jaime Ignacio del Burgo, en misión de Follonero, le sacudió el zurriagazo al PNV con aquello tan trasnochado del PNV recogiendo las nueces del nogal sacudido por ETA, siempre ETA, siempre el nacionalismo vasco como su demonio familiar.

Crecido con este regalo que le ha hecho el PP vasco, Del Burgo seguirá dando la vara con los mismos patéticos argumentos. Y no ha hecho más que empezar.