La derecha convierte a Navarra en un arma electoral contra Sánchez y los socialistas

UPN asume que frustrar la inminente investidura de Chivite es imposible y ya habla desde la oposición
PP y Cs usan a Navarra como un filón para obtener réditos políticos en el resto del Estado

09.02.2020 | 22:17
Javier Esparza, líder de Navarra Suma, charla durante un pleno del Parlamento foral con María Chivite (PSN), candidata a presidenta.

UPN asume que frustrar la inminente investidura de Chivite es imposible y ya habla desde la oposición.

pamplona - Convencidos de que la investidura de Chivite como próxima presidenta del Gobierno foral es ya prácticamente inevitable, los partidos de derechas que componen la plataforma Navarra Suma, UPN, PP y Ciudadanos, ya han empezado a cambiar de estrategia. Después de varias semanas en las que han tratado sin éxito de desactivar desde foros económicos, políticos y mediáticos el intento del PSN de liderar un Gobierno de izquierdas en Navarra, Esparza, Casado y Rivera, que ya se han hecho a la idea de que no recuperarán el poder perdido en 2015, quieren utilizar Navarra como un campo de batalla político del que sacar todo un arsenal de argumentos para atacar a Pedro Sánchez, y al resto del socialismo por extensión. Cada uno, desde su ámbito: Esparza, que el lunes ya se autoerigió como el único representante de la navarridad -el PSN, dijo, se ha echado en manos del nacionalismo-, ya se va haciendo a la idea de que no será presidente con los votos de los socialistas navarros y ha activado el chip de oposición. Y PP y Ciudadanos, para los que Navarra no deja de ser un territorio menor donde obtienen malos resultados, creen que más que un problema, el Gobierno de Chivite representa una oportunidad para, día sí día también, reprochar a Sánchez que gobierne merced a EH Bildu -aunque los socialistas no hayan cruzado una palabra con los soberanistas-. Creen que así abren una brecha entre el PSOE y los autodenominados constitucionalistas, y que eso les servirá para recoger voto en el mercado electoral estatal. Al coste que sea: da igual que la fractura social se produzca en Navarra, donde algunos medios y políticos cultivan el relato de una progresiva ulsterización que, en realidad, no existe.

cambio de estrategia El viraje de la estrategia es evidente. Esparza ya ha activado el chip de la oposición, el mismo que ha tenido estos últimos cuatro años. Ya habla, de hecho, como si el presumible gobierno ya estuviese constituido. "El PSN ha decidido conformar un pentapartito para seguir haciendo las políticas de los últimos años", apuntaba ayer en Espejo Público. "La realidad es que hay un acuerdo PSN-EH Bildu y por eso Chivite será presidenta. Es un antes y un después en la realidad política navarra y española", reflexionó. Ya ha dejado de apelar más o menos directamente a Ferraz porque ve imposible impedir el Gobierno de Chivite por la vía del agostazo. Sabe que el proceso para alumbrar el Ejecutivo de coalición progresista se encuentra en un punto de no retorno en el que, paradójicamente, sólo EH Bildu podría insuflar algo de oxígeno a una derecha seriamente tocada. Un no a la investidura de Chivite volvería a alimentar las esperanzas de Esparza. EH Bildu lo sabe, y por eso aboga por la abstención en una consulta cuyos resultados anunciará Adolfo Araiz hoy a las 10.00 horas.

Así que a Navarra Suma sólo le queda ir acomodándose en la oposición. Esparza lo asumió el lunes: nos hemos quedado solos. Con el PSN fuera de su órbita de influencia y PP y Ciudadanos absorbido -como el voto de Vox en Navarra-, Esparza se ha quedado sin aliados y aislado.

Por eso, la plataforma aspira a ser un enorme contenedor que agrupe a, simple y llanamente, todo aquel que discrepe del discurso del resto de partidos. Ya sólo queda encomendarse a que el futuro Gobierno dure poco y que se convoquen elecciones pronto. En ese escenario, Navarra ha quedado reducida a una pieza más, una plaza electoral y, mientras dure el Gobierno, un arma contra Sánchez. PP y Ciudadanos quieren achicharrar al PSOE a través de Navarra, aunque el precio a pagar sea la confrontación social. El organigrama de Chivite en minoría, compartido con Geroa Bai y Podemos, y la sombra de EH Bildu por ahí, les sirve para empezar desde la Comunidad Foral la demolición de Sánchez.

Ayer, Casado descartaba la abstención en el Congreso alegando que Sánchez ya ha elegido socios, los de Navarra. Así es imposible que el PP facilite su investidura, vino a decir el líder popular, en el mismo acto en el que garantizó que su nueva cúpula directiva no se iba a abstener. No es casualidad que en el nuevo organigrama de Génova haya escalado puestos Ana Beltrán, presidenta del PP navarro, diputada por Madrid y nueva vicesecretaria de Organización.

Y por la parte de Ciudadanos está todavía más claro. Lorena Roldán, portavoz de la Ejecutiva de Cs, no pudo dejar menos dudas sobre la estrategia que emplearán a partir de ahora los de Rivera haciendo uso de Navarra. "Al apoyarse en EH Bildu, Sánchez ha abandonado el constitucionalismo", aseguró. La derecha ya ha abierto la grieta. Ahora se trata de ensancharla.

reacciones

ccoo, satisfecho con el gobierno

Felicita a los firmantes. El sindicato CCOO en Navarra se mostró ayer "satisfecho" por el acuerdo programático que alumbrará el futuro Gobierno foral presidido por Chivite y apoyado en PSN, Geroa Bai, Podemos y el apoyo externo de I-E. Eso sí, el sindicato echó de menos haber ido un poco más allá en fiscalidad para "que paguen más los que más tienen", y tambiénen cuestiones como el diálogo social y el plan de empleo. En todo caso, CCOO afirmó que "el documento de acuerdo, como documento de partida para una legislatura estable que dé respuesta a las demandas y problemas de la sociedad navarra, pone las vías para que Navarra pueda tener un desarrollo económico y social mayor que el que ha tenido". Por último, Chechu Rodríguez, secretario general del sindicato, consideró que tiene que haber más diálogo social para abordar la precariedad, la calidad del empleo, la igualdad, la brecha salarial, el trabajo joven o el de las mujeres.