El Supremo imputa por corrupción a la portavoz de JxCat, Laura Borràs

Investigará si fraccionó contratos que suman 260.000 euros para concedérselos a dedo a un amigo

18.12.2019 | 11:41
La portavoz de Junts per Catalunya en el Congreso, antes de una rueda de prensa.

pamplona - Ahora que su nombre suena como posible candidata de JxCat a presidir la Generalitat, el Tribunal Supremo ha acordado abrir un procedimiento a la diputada Laura Borràs por presuntas irregularidades en la adjudicación a un amigo de 18 contratos por valor de 259.863 euros cuando dirigía la Institució de les Lletres Catalanes (ILC), entre 2013 y 2017. La Sala indica en un auto que los hechos descritos en relación a la portavoz de JxCAT en el Congreso en la exposición razonada del juzgado de instrucción número 9 de Barcelona "podrían ser constitutivos de los delitos de prevaricación, fraude a la administración malversación de caudales públicos y falsedad documental". "Todo forma parte de una causa política", aseguró recientemente a este periódico la propia Borràs.

El Supremo nombró como instructor al juez Eduardo de Porres, que, en el caso de hallar indicios sólidos contra Borràs, podría pedir un suplicatorio al Congreso para actuar contra ella, si bien la diputada puede acudir a declarar de forma voluntaria ante el alto tribunal. La Sala estima la petición de la Fiscalía, que solicitó que investigara a Borràs al considerar que abusó de su función como directora de ILC y "adjudicó directa o indirectamente de manera arbitraria" contratos a Isaías Herrero, un programador informático amigo suyo. De hecho, el Supremo cree que también es competente para investigar los hechos que afectan a Herrero dado que, aunque no es aforado, existe una "inescindible conexión inicialmente apreciable" entre la conducta que se le atribuye a él y a la diputada.

En su auto la Sala analiza si los hechos recogidos en la exposición razonada del juzgado catalán, "según una valoración muy provisional", pueden ser delictivos. Según ese escrito, entre 2013 y 2017, desde la institución que dirigía Borràs, se procedió, de acuerdo con Herrero, a fraccionar contratos de servicios informáticos efectivamente prestados "reflejando importes y conceptos inventados", siempre en cuantías inferiores a 18.000 euros para hacer una adjudicación directa. El total adjudicado a Herrero o a las entidades tras las que se ocultaba ascendió a 259.863 euros.

Borràs dirigió la ILC de 2013 a 2018 y en su condición "propuso la contratación, acordó la adjudicación, resolvió aprobar el gasto, certificó la ejecución total o parcial del servicio contratado, conformó la factura correspondiente y autorizó el pago", según el juzgado. Cuando, de acuerdo con la práctica habitual de la Generalitat, se exigían tres presupuestos antes de la adjudicación para elegir la opción más ventajosa, Borràs y Herrero, "de común acuerdo, aportaban diversos presupuestos confeccionados por ellos mismos pero a nombres de otras entidades que no habían participado en su elaboración ni habían autorizado su presentación". La exposición del juzgado recogida por el Supremo destaca también que el importe de los contratos adjudicados a Herrero no se correspondían con el precio real del servicio, entre otros motivos porque las facturas incluían gastos a los que el hombre debía hacer frente por recurrir a las entidades tras las que se ocultaba. Asimismo, en una sentencia conocida ayer mismo, la Audiencia de Barcelona condenó a cinco años de cárcel a Herrero por tráfico de drogas y falsificación de moneda. - D.N.

la sentencia

El amigo, culpable de narcotráfico

Falsificación. La Audiencia de Barcelona ha condenado a cinco años de prisión por narcotráfico y falsificación de moneda a Isaías Herrero, el colaborador de Laura Borràs beneficiario de los contratos investigados. El tribunal ha impuesto a Herrero una pena menor a la que le correspondería porque antes del juicio admitió la tenencia de billetes de euros falsos y de sustancias estupefacientes, como heroína, MDMA (éxtasis) y tetrahidrocannabinol, el principal constituyente psicoactivo de la planta del cannabis. Los jueces le han condenado a tres meses más de prisión por manipular el contador de electricidad de su vivienda para evitar pagar la factura energética.