Ione Belarra: "Proteger a las clases populares es el mejor antídoto contra la extrema derecha"

Entrevista con la secretaria de Estado para la Agenda 2030 y diputada de Podemos por Navarra

11.12.2020 | 19:22
Ione Belarra, en la sala Ernest Lluch del Congreso de los Diputados.

Ione Belarra reconoce que ha sido un año muy difícil, porque ser madre primeriza ya es complicado de por sí, y se lamenta de no haber podido estar cerca de su familia en esos momentos. La diputada navarra de Podemos recibe a DIARIO DE NOTICIAS en una sala del Edificio Sindicatos, un mastodonte de ladrillo que se erige frente al Museo del Prado, y que es la sede de la secretaría de Estado para la Agenda 2030, de la que Belarra es titular.

¿Qué es la Agenda 2030, y qué responsabilidades conlleva su cargo?
–Es una responsabilidad enorme, pero preciosa. Siempre digo que llevo el tema más bonito dentro del Gobierno. La Agenda 2030 es el acuerdo internacional más importante que se ha firmado nunca. Prácticamente todos los países lo firmaron (193), y señala 17 objetivos que tenemos que cumplir en el año 2030. Esos objetivos son cuestiones que tocan directamente la vida cotidiana de la gente: salud y bienestar, educación inclusiva y pública, comunidades y ciudades sostenibles, que la energía sea asequible y podamos pagar la factura de la luz. Son cosas muy concretas, en las que todos los países se pusieron de acuerdo. Como dice el Secretario General de la ONU, "o nos salvamos todos, o nadie va a estar a salvo". Viene a decir que los problemas globales hay que afrontarlos conjuntamente.

¿Cuál es su valoración del primer año en el gobierno de coalición?
–Una cosa buena que tiene la cultura de la coalición es que hay que cumplir estrictamente el programa. Y se cumple mucho más que cuando había gobiernos en solitario de un solo partido, que podían permitirse el lujo de incumplir su programa reiteradamente, como hemos visto en el bipartidismo siempre. Por eso creo que estamos dando pasos muy importantes: declaramos la emergencia climática, subimos el salario mínimo a 950 euros, derogamos el despido objetivo por baja médica. Y después hemos tenido que gestionar una situación que es la peor crisis de este país desde la II Guerra Mundial, tanto a nivel sanitario como social y económico.

¿Cómo se está gestionando la crisis por la pandemia?
–Esta crisis nos deja una lección muy importante, y es que la forma en que se gestionó la del 2008 no era la única posible. Nos vendieron que la austeridad era la única manera de salir adelante. En este año hemos demostrado que se puede tratar de salir de una crisis, con sus muchas dificultades, y con las cosas que hemos hecho mal, por supuesto, pero protegiendo a la gente. Para eso desplegamos un escudo social sin precedentes, prohibiendo los desahucios y los cortes de suministros, moratorias de hipotecas, ayudas al alquiler, ayudas para autónomos que no había habido nunca en nuestro país. Si la anterior crisis fue una década gris con la austeridad, queremos que esta sea la década de la sostenibilidad social y medioambiental.

El presidente saliente Donald Trump sacó a EEUU del Acuerdo de París, el principal foro sobre el cambio climático. ¿Cuáles son las nuevas perspectivas con Biden sobre este tema, y en general?
–Es una muy buena noticia que la derecha extrema esté fuera del gobierno en un país tan relevante a nivel internacional como EE.UU. Soy moderadamente optimista con las posibilidades de que la administración de Biden genere cambios, pero sí que tengo mucha confianza en el movimiento dentro del Partido Demócrata, inspirado por personas como Alexandria Ocasio, que está empujando con políticas transformadoras, como una sanidad pública de calidad que no deje a nadie atrás.

¿Cómo cree que va a afectar la salida de Trump a la extrema derecha en el resto del mundo?
–El respaldo simbólico e ideológico que suponía Trump para la extrema derecha en todo el mundo era muy importante, y por eso es una buena noticia que esté fuera del Gobierno de EE.UU. Pero yo no me dormiría en los laureles. Tenemos que ser capaces de generar políticas que produzcan cohesión social, y que le quiten el suelo bajo los pies a la extrema derecha. ¿Qué quiero decir con esto? Hacer políticas que prohíban los desahucios, políticas como un ingreso mínimo vital que proteja a la gente más vulnerable. Todo esto genera cohesión social, y se lo pone más difícil al discurso de la extrema derecha que pretende enfrentar al último contra el penúltimo. Proteger a las clases populares es el mejor antídoto contra la extrema derecha.

¿La pandemia es una ventana de oportunidad para el medio ambiente?
–Muy pocas cosas buenas se pueden sacar de una pandemia que ha dejado a tantas personas en el camino, y que ha puesto al límite a los sistemas públicos. El caso de las residencias es paradigmático. Pero tenemos que hacer de la necesidad virtud, y utilizar las "oportunidades", entre comillas, que nos da esta crisis para no dejar atrás grandes temas que ya estaban sobre la mesa, como la emergencia climática. Por ejemplo, la inversión en energías renovables va a ser fundamental para poder cumplir con los objetivos que nos hemos marcado de reducción de gases de efecto invernadero y de CO2. Hay que aprovechar la inversión de fondos europeos para darle una salida verde a esta crisis, una salida social y una salida feminista.

En Lisboa y Berlín se han dado pasos para limitar el precio de los alquileres. ¿Este tema también le toca?
–Me toca, me toca, ja ja. De hecho, soy yo la que está negociando la Ley de Vivienda en el Ministerio de Transportes, y también la paralización de los desahucios. Yo creo que [los modelos de Lisboa y Berlín] son medidas complementarias. De hecho, la propuesta que hemos hecho al PSOE va en esa línea, ya que la vivienda es el gran negocio de este país, y tiene que dejar de ser un objeto de especulación. Es un tema tan complejo que, si aplicas una sola medida, es probable que los grandes inversores se te escapen por las rendijas del sistema. Por eso estamos proponiendo una regulación de los precios del alquiler, poniéndoles un tope en las zonas que se declaran tensionadas por los ayuntamientos y comunidades autónomas. También hay que movilizar la vivienda vacía, que hay mucha en este país.

Defina usted "vivienda vacía"
–Esta es precisamente una de las cosas que vamos a reflejar en la Ley de Vivienda. Por ejemplo, según definiciones como la de Catalunya, que se refiere a las que han estado desocupadas durante más de dos años, y que no son ni la primera ni la segunda vivienda.

¿Se incluyen las viviendas que son propiedad de los bancos?
–Una de las claves de la ley está en los grandes tenedores de vivienda, es decir, entidades individuales o jurídicas que tienen más de diez viviendas aproximadamente. Ahí está un poco el debate, si son más de cinco, más de ocho o más diez. Básicamente porque, ya que están haciendo negocio con la vivienda, tienen que asumir su responsabilidad social y colaborar con las administraciones públicas para garantizar la vivienda a toda la ciudadanía. Sería una buena noticia que los grandes tenedores de vivienda, cuando las tienen vacías y están ocupadas por familias en situación vulnerable, les ofrecieran un alquiler social. Eso sería una forma de demostrar que se tiene una responsabilidad social corporativa.

Últimamente se ha vuelto a hablar de "ruido de sables", con cartas al Rey y terribles mensajes de Whatsapp por parte de militares retirados, sin que la Casa Real se haya pronunciado al respecto. ¿Cómo valora el silencio de Felipe VI?
–No voy a ser yo quien le diga al Rey lo que tiene que decir. Pero es verdad que cada vez más gente en este país, y en Navarra muchísima gente, tiene la sensación de que la monarquía no funciona como un mecanismo o una institución que genere unidad y cohesión social. Más bien al contrario, está operando en muchos territorios como una figura que genera división. Creo que eso es preocupante para la institución monárquica, y se está impulsando un horizonte republicano que cada vez es más mayoritario, aunque no se pregunte por ello en el CIS. Las encuestas independientes señalan que, cada vez más, hay una mayoría republicana en España. Lo que genera unidad en la pandemia y que ha funcionado como pegamento de cohesión social son unos consensos y valores como los servicios públicos, que son de inspiración republicana. Yo estoy convencida de que ese es el camino al que vamos.

¿Un horizonte republicano cercano, o lejano? Póngale fecha
–Yo espero que sea más cercano que lejano.

El apoyo de Bildu a los presupuestos ha servido de arma arrojadiza contra el Gobierno. ¿Cree que se normalizará algún día la presencia del partido abertzale en Madrid?
– Creo que tanto EH Bildu como Esquerra Republicana han actuado con mucha responsabilidad, y nos han ayudado a conformar esta mayoría progresista, que señala la estabilidad de la legislatura y que marca una dirección de estado. Esto revela un reconocimiento tácito de que lo que pase en el Gobierno de nuestro país es importante para Navarra y para el conjunto de territorios. Ese reconocimiento tácito por parte de Bildu y Esquerra es muy importante. Yo aspiro a que todas las fuerzas democráticas se normalicen. Me preocupa más que haya fuerzas en el Parlamento con un peso importante, como Vox, que no reconozcan el juego democrático, y que estén tachando de ilegítimo a un gobierno que sale de las urnas.

Desde la oposición se acusa a Podemos de estar fuera de la Constitución. ¿Qué tiene que decir al respecto?
–Yo creo que quien está fuera de la Constitución y fuera de la legalidad es el Partido Popular. Si algo hemos visto en las últimas semanas, por ejemplo con la no-renovación del Consejo General del Poder Judicial, es que la derecha y sobre todo el PP entienden que el judicial es el último reducto de poder que les queda para hacerle oposición al Gobierno. Esto es gravísimo, porque si lees el Artículo 122.3 de la Constitución, dice que el CGPJ se tiene que renovar cada cinco años, y el PP lleva dos años bloqueando la renovación, y sigue nombrando de manera vitalicia a jueces que van a juzgar a sus corruptos, y que van a tomar decisiones muy importantes, y que van a poner en marcha causas judiciales sin base ninguna como las que nos abren a nosotros. Quien está fuera de la Constitución sin lugar a dudas es el PP. Nosotros demostramos cada día con hechos y con políticas que nos creemos la Constitución, y que hay que leerla entera.

¿Cuál es su artículo favorito?
– Mi artículo favorito ahora mismo, ya que estoy negociando la ley de Vivienda, es el 47, que hace referencia al derecho a una vivienda digna.

Actualmente se está gestando la nueva Ley de Memoria Democrática, que sustituirá a la Ley de Memoria Histórica de Zapatero. ¿Algún ámbito de su trabajo está relacionado con este tema?
– Sí, porque hay un objetivo de desarrollo sostenible que va precisamente sobre la necesidad de que tengamos instituciones democráticas más seguras y más estables, y esto no lo vamos a tener hasta que no saldemos la deuda con la memoria democrática de nuestro país, con quienes defendieron primero el orden legítimo, que era el republicano, y con quienes se dejaron la vida para traer la democracia.

Tras los recientes homenajes por la muerte de Maradona se ha generado un debate dentro del feminismo. ¿Se puede ser feminista y de izquierdas, y homenajear la figura del ídolo argentino?
– Yo creo que necesitamos un cambio cultural que nos permita incorporar los valores del feminismo a nuestras vidas y a nuestros planteamientos. Yo entiendo que hay mucha gente, sobre todo en Argentina, para quien Maradona es un referente. Que expresen su duelo en el momento de su muerte, lo entiendo aunque no lo comparto. De alguna manera él, en su figura, recoge a todos esos niños de las villas, la aspiración de muchas familias pobres, que salen de allí pero que no olvidan sus orígenes. En ese sentido, entiendo que sea un referente para muchas personas. Pero creo que desde el feminismo no se puede ensalzar una figura que evidentemente ha tenido episodios de violencia machista.

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