Javier Remírez, portavoz del Gobierno: "Este Gobierno es una apuesta estructural que va más allá de esta legislatura"

Con motivo del ecuador de la legislatura, DIARIO DE NOTICIAS inicia una ronda de entrevistas con los principales responsables políticos para analizar la gestión del Gobierno foral

15.05.2021 | 21:11
Remírez, durante la entrevista en los jardines del Palacio de Navarra

El primero en asomarse a esta ventana de reflexión el ecuador de la legislatura es el vicepresidente y portavoz del Gobierno, Javier Remírez, que valora de forma "positiva" el trabajo realizado estos dos años. "Estamos en un horizonte de salida de la pandemia y de recuperación económica. El reto a partir de ahora es recuperar el máximo de actividad social y económica, sin dejar a nadie atrás", apunta Remírez, que pone un "notable alto" a la gestión del Gobierno, aunque admite errores. "A toro pasado, el mayor error fue no anticipar algunas medidas el pasado verano para evitar lo que sucedió al principio del otoño", asume el portavoz, que insiste en necesidad de cumplir las recomendaciones sanitarias "en este momento de transición".

¿Cuánto falta para el final?

–Estamos en un horizonte de salida. El proceso de vacunación avanza de manera sustancial, y va a ser un verano positivo, pero con prudencia. Pero para una recuperación total de la vida prepandemia tendremos que esperar al final de año o principios del que viene.

Por poner ejemplos concretos. ¿Cuándo nos podremos quitar la mascarilla?

–La relajación en exteriores irá a un horizonte de medio plazo. Otoño, seguramente. En interiores habrá que esperar un poco más, hasta que realmente haya un control real del virus.

¿Las fiestas de verano están totalmente descartadas?

–Sí, al menos tal y como las conocemos. Así lo hemos acordado con la Federación Navarra de Municipios y las entidades locales. Pero sí que se podrán hacer otro tipo de actividades lúdicas y de entretenimiento, manteniendo todo lo que son las medidas preventivas.

Desde octubre se han tramitado 42.000 propuestas de sanción solo en Navarra. ¿Cómo valora el comportamiento de los ciudadanos?

–Hay una pequeña parte de la población que ha cometido algún tipo de irregularidad. Pero más allá de momentos de relajación, en general ha habido un comportamiento de máxima responsabilidad. Las sanciones en cualquier caso no han tenido nunca una intención de recaudatoria sino ejemplarizante, para desincentivar actuaciones irresponsables.

¿Ve cansancio en los ciudadanos?

–Hay fatiga pandémica en la población, sin duda. Cuanto más cerca estamos del horizonte de salida, más nos cuesta cumplir las medidas sanitarias. Es normal, porque son ya 14 meses de pandemia, pero supone una dificultad añadida.

En las últimas dos semanas ha habido mucha confusión. ¿Se ha gestionado bien el final del estado de alarma?

–La confusión es comprensible. Quizá ahora estamos en el momento más crítico. Lo fácil es tener todo cerrado o todo abierto, pero estamos en una situación de transición hacia una mayor flexibilidad, y es ahí cuando ocurren estas situaciones.

¿Navarra tiene herramientas suficientes para gestionar la pandemia sin estado de alarma?

–El estado alarma es una situación excepcional que no puede ser permanente. Y el último auto del TSJN reconoce que tenemos herramientas para trabajar. Lógicamente, esas decisiones hay que motivarlas desde el punto de vista de la proporcionalidad para que puedan ser implementadas.

El Gobierno de Navarra quería mantener el toque de queda y la limitación horaria en la hostelería, pero el TSJN les ha dicho que no. ¿Se han sentido desautorizados?

–No lo vemos así, sino como una consecuencia del propio equilibrio de poderes. Afortunadamente, los gobiernos no pueden tomar las decisiones de manera unilateral. Están sometidas a un control judicial para que sean equilibradas y proporcionadas, sobre todo cuando hablamos de derechos fundamentales.

¿Tratar de limitar derechos fundamentales con una orden foral ordinaria no es excesivo?

–Nosotros como Gobierno no queremos tomar decisiones que limiten los derechos fundamentales. Pero si las tomamos es porque están basadas en evidencias objetivas. Nuestro planteamiento era mantener la limitación de la movilidad nocturna y limitar los horarios de las terrazas. El TSJN ha dicho que podemos hacerlo, pero que se debe justificar la idoneidad, la necesidad y la proporcionalidad. No vamos a cuestionar esa resolución y actuaremos con las herramientas que tenemos.

¿Descartan entonces endurecer nuevamente las medidas?

–En este contexto, tal y como va la evolución epidemiológica y el proceso de vacunación, sí. Avanzamos hacia una flexibilización progresiva de las medidas. Pero, lógicamente, si la situación se complica, todo está encima de la mesa.

¿Pedro Sánchez debería haber mantenido el estado de alarma?

–El estado de alarma es un instrumento que las comunidades autónomas todavía pueden solicitar. La herramienta está ahí. Yo creo que no es necesario e imprescindible a nivel general, porque la situación es diferente en cada lugar.

Geroa Bai ha criticado la gestión de la desescalada. ¿Hay discrepancias dentro del Gobierno foral?

–Las decisiones se toman a propuesta del Departamento de Salud en un órgano en el que participamos la presidenta y los dos vicepresidentes, informando lógicamente al resto del Gobierno. En este sentido, siempre hemos buscado el consenso desde la prioridad de la salud pública. Pero ahora estamos en un momento de transición en el que es normal que existan opiniones diferentes.

¿No es un síntoma de tensiones dentro del Gobierno?

–No, en absoluto. Lógicamente, dentro de cualquier Gobierno de coalición hay debates y puntos de vista diferentes. Pero la relación es muy fluida, tanto en el Ejecutivo como entre los partidos que lo sustentan.

¿Le preocupa que las diferencias puedan crecer a partir de ahora?

–No. Somos un Gobierno muy estable. Hemos aprobado todas las iniciativas legislativas que hemos llevado al Parlamento, incluidos los dos presupuestos, y eso es algo que no todos los gobiernos autonómicos pueden decir. Lógicamente, existen debates, y tratamos de buscar siempre el consenso. Pero cuando no es posible, está la acción política de cada una de las formaciones. Hay que desdramatizar las diferencias.

¿Se han superado las desconfianzas que históricamente han mantenido Geroa Bai y el PSN?

–Es verdad que venimos de tradiciones políticas diferentes, pero yo no diría que confrontadas. Tenemos discrepancias en cuestiones concretas, pero hemos llegado a muchísimos puntos de acuerdo. Mi sensación es que se trata de una apuesta estructural que va más allá de esta legislatura. Navarra es una comunidad mayoritariamente progresista en la que conviven distintas visiones identitarias. Y este es el Gobierno que representa a esa mayoría sociológica desde la apuesta por la convivencia y el progreso social y económico.

Sin embargo, mantienen discrepancias en materia lingüística.

–Ampliemos un poco el foco. Hemos sacado la política lingüística de la confrontación política. Hay un alto grado de consenso dentro del Gobierno en la promoción del euskera como lengua propia y como riqueza de Navarra. Lógicamente, también hay alguna diferencia que estamos tratando de solucionar.

¿La valoración del euskera en la zona no vascófona?

–Es una de las cuestiones, sí.

¿Por qué el PSN rechaza valorar el euskera como mérito en la Ribera?

–El último estudio sociolingüístico recoge que apenas el 2,7% de habitantes en la Ribera entienden y usan el euskera. Esa es la realidad sociolingüística que tenemos que gestionar. Tratando de buscar puntos de encuentro para lograr el máximo grado de consenso social, político y sindical, que no es fácil.

La realidad sociolingüística en cambio no se tiene en cuenta para puntuar el francés o el alemán.

–No se pueden comparar. El debate político que ha existido en el pasado respecto al euskera no ha existido respecto a las lenguas comunitarias. El euskera es una lengua oficial en una parte de Navarra y en otras partes no. Y tenemos que reconocer las distintas sensibilidades que existen al respecto. Hay que relajar esta cuestión e ir avanzando en lo que estamos de acuerdo para, progresivamente, en función de la evolución social y sociolingüística posterior, dar pasos en el futuro.

¿Se puede decir ya que EH Bildu es el socio preferente del Gobierno?

–Como Gobierno desde el principio hemos tendido la mano a los partidos de la oposición. Pero hay uno que está demostrando responsabilidad y que trata de llegar a acuerdos, y otro que voluntariamente se ha instalado en la irrelevancia política, negándose a acordar con el Gobierno cuestiones sensibles y claves para Navarra.

¿Esperaba otra actitud de UPN?

–Creo que muchos de sus votantes sí. UPN en otros tiempos fue un partido posibilista, que sabía dialogar y sabía acordar. Ahora, diluido en la amalgama que es Navarra Suma, ha optado por la irrelevancia voluntaria. Ellos sabrán lo que hacen, pero el progreso no espera.

¿Es el escenario que queda para el resto de la legislatura?

–Veo una gran desorientación en Navarra Suma, que en función del momento político apuesta por el consenso o por una mayor confrontación. No hay una línea coherente. Nosotros en cualquier caso mantendremos nuestra mano tendida, siempre desde la hoja de ruta política que marca el acuerdo programático.

¿Ha caído el muro que separaba a la izquierda abertzale del PSN?

Se van a cumplir diez años desde que –ETA abandonó la actividad terrorista, y ese es un factor que ha impactado en el escenario político y ha facilitado acuerdos con EH Bildu donde, no olvidemos, algunos siempre condenaron el terrorismo. Pero para avanzar hacia otros escenarios más intensos en el futuro una parte de la izquierda abertzale, la vinculada sobre todo a Sortu, todavía tiene que hacer una reflexión ética profunda de lo que supuso la actividad terrorista de ETA. Creo que el conjunto de la sociedad lo siente así también.

¿En qué medida depende la realidad política de Navarra de lo que ocurra en Madrid?

–En el mundo hoy todo está interrelacionado. Todo afecta, lo que ocurre en Madrid, pero también las corrientes europeas e internacionales. El discurso de Joe Biden por ejemplo afecta a las políticas que está haciendo la UE. En cualquier caso, nosotros mantenemos nuestra hoja de ruta propia.

Y, por lo que se ha visto durante la pandemia, muy vinculada al Gobierno de España.

–Con el Gobierno de España tenemos una relación de diálogo y de respeto porque reconoce a Navarra, a su pluralidad y a su autogobierno. Desde esa premisa buscamos consensos para avanzar hacia una España federal basada en la pluralidad. Una visión que no vemos en la derecha política, que apuesta por una España uniforme y recentralizadora en la que ni este Gobierno ni la mayoría de la sociedad española se siente reconocida.

¿Le falta firmeza al Gobierno de Navarra para enfrentarse al Gobierno central cuando toca?

–Nuestro objetivo, antes que la confrontación, es siempre el acuerdo por la vía del diálogo. Pero cuando no ha sido posible hemos defendido de manera firme las competencias y el autogobierno de Navarra.

En el 'haber' está la sanidad penitenciaria, pero en el 'debe' siguen pendientes la competencia de Tráfico y la actualización del Convenio Económico.

–Yo pondría en el 'haber' también la competencia de Tráfico y Seguridad Vial. El Gobierno de España ha dado un paso de carácter irreversible con la documentación técnica. Ahora debemos limar algunos detalles y esperamos que sea una realidad para final de año. También estamos en conversaciones para el Ingreso Mínimo Vital y la renovación del Convenio. Estamos todavía en fecha.

¿Le preocupa el resultado de las últimas elecciones en Madrid?

–Creo que son el resultado de una realidad política muy, muy determinada. Recientemente también ha habido elecciones en el País Vasco y en Cataluña que han ofrecido un panorama diferente, porque responden a realidades políticas diferentes.

¿No hay un punto de inflexión en la dinámica electoral del PSOE?

–No. Tenemos un horizonte de trabajo, de recuperación social y económica desde la apuesta de lo público para construir país. En ese sentido, la izquierda socialdemócrata, o como queremos definirla, está en el camino adecuado.

¿Qué le parece el discurso de la presidenta de Madrid?

–Las opiniones de la presidenta de otra comunidad me merecen todo el respeto institucional. Pero sí quiero decir que, es verdad, Madrid es España, Pero España no es solo Madrid. Esa visión uniformadora de la realidad no encaja con lo que representa España. Yo me siento más cómodo en la visión plural y federal que defiende, por ejemplo, el presidente de la Comunidad Valenciana, Ximo Puig. La de una España que suma fortalezas desde la especificidad y la solidaridad de sus territorios.

Varias comunidades han optado por adelantar elecciones recientemente. ¿Es posible un escenario similar en Navarra?

–Nosotros no contemplamos el adelanto electoral. No es lo que la sociedad quiere ni le conviene. Tenemos que centrar nuestros esfuerzos en la recuperación de la actividad social y económica. Estamos en el buen camino. Y esa es la prioridad ahora.

¿Qué nota le pone a la gestión de Gobierno de Navarra?

Un 8, notable alto.

¿Cuál ha sido el mayor acierto del Gobierno foral?

Primar la salud pública, equilibrándola con el máximo grado de actividad social y económica posible.

¿Y su mayor error?

A toro pasado, quizás algunas decisiones tomadas el verano pasado se debían haber tomado antes para evitar lo que pasó al principio de otoño.

¿Cuál ha sido la restricción que más le ha condicionado?

En lo laboral no me ha condicionado ninguna, pero a nivel personal echo de menos comer con mi familia y mis amigos.

¿Hemos aprendido algo con la pandemia?

La necesidad de fortalecer el bien común, y contar con unos buenos servicios públicos.

¿Qué lugar de Navarra ha descubierto con el cierre perimetral?

Los embalses de Leurtza. Una zona preciosa para pasear.

¿Cuál es el principal reto de futuro que tiene Navarra?

A corto plazo, avanzar en el proceso de vacunación. Y, a medio plazo, una recuperación social y económica sin dejar a nadie atrás.

¿Del 1 (izquierda) al 10 (derecha), donde se sitúa?

En un 4.

Twitter, Facebook o Instagram. ¿Qué red social prefiere?

Sobre todo Twitter y Facebook, pero uso también Instragram.

Diga una palabra en euskera.

Bihotza, que significa corazón, o cariño.

¿Qué es Madrid para usted?

La capital de una España plural y federal. Y una ciudad que me gusta mucho, pero en la que tendría más problemas para vivir.

¿Y Europa?

Un ideal hecho realidad que significa democracia, libertad, progreso y justicia social

¿Necesitamos más autonomía?

La que marca el Amejoramiento dentro de una España federal.

¿Sobran impuestos?

Eso va en función de los servicios públicos que queramos como ciudadanía. En esto hace falta más pedagogía y menos demagogia.

¿Qué haría este fin de semana si tuviera 20 años?

Ahora en pandemia, disfrutar con mis amigos dentro de los límites.

La convivencia en Navarra pasa por...

Reconocer que nuestra pluralidad y diversidad es una fortaleza A partir de ahí, ceder para acordar, y acordar para avanzar

¿Dónde se ve en cinco años?

O bien regreso a mi profesión como director de recursos humanos y abogado, o bien en el ámbito público, porque ambas experiencias me apasionan.

"No se puede equiparar la baremación del euskera y de las lenguas comunitarias. Hay que reconocer las distintas sensibilidades en Navarra"

"Estamos en un horizonte de salida. La vacunación avanza de manera sustancial y este va a ser un verano positivo pero con prudencia"


noticias de noticiasdenavarra