Probióticos y prebióticos

Salud Su consumo mejora el funcionamiento de la flora intestinal y los trastornos digestivos

09.02.2020 | 06:15
Probióticos y prebióticos

Diario de Noticias

La palabra probiótico es una palabra de origen griego que significa "a favor de la vida".

Los probióticos son microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, promueven beneficios en la salud de la persona que los toma, gracias a que ayudan a un mejor funcionamiento de nuestra flora intestinal. Algunas de estas ventajas son:

1.- Permiten recuperar el equilibrio de la flora intestinal y, por lo tanto, el correcto funcionamiento de nuestro aparato digestivo.

2.- Ayudan a reforzar e incrementar nuestras defensas.

3.- Pueden mejorar los trastornos digestivos como la diarrea, el estreñimiento, pesadez, gases y mal aliento.

4.- Mejoran la absorción de nutrientes como el calcio y nos ayudan a digerir mejor la comida.

5.- Producen vitaminas y otras sustancias beneficiosas para el organismo, por ejemplo vitaminas del grupo B y vitamina K.

6.- Ayudan a prevenir y mejorar los síntomas de enfermedades inflamatorias a nivel intestinal y también a nivel cutáneo.

7.- Ayudan a prevenir alergias alimentarias.

¿Qué características debe tener un microorganismo para ser considerado un probiótico?

Deben tener seguridad biológica, es decir, ser seguros e inocuos bajo cualquier circunstancia para el ser humano. También, deben poseer tolerancia a las condiciones ambientales del tracto gastrointestinal, ya que si los microorganismos probióticos han de llegar viables al intestino grueso, es preciso que resistan el pH gástrico, las enzimas digestivas y la acción detergente e inhibidora de las sales biliares. Además, han de ser capaces de colonizar el intestino y adherirse a la mucosa intestinal para que tenga lugar la modulación de la respuesta inmune, así como la exclusión de microorganismos patógenos, si bien esto último puede deberse también a su capacidad de producir compuestos antimicrobianos.

¿Qué es un prebiótico?

Los prebióticos son sustancias de la dieta, fundamentalmente hidratos de carbono que no podemos digerir y que tienen un efecto beneficioso para el consumidor, ya que estimulan el crecimiento de bacterias beneficiosas intestinales frente a las nocivas, restaurando la flora intestinal.

Se consideran prebióticos la fibra alimenticia, los galactooligaosacáridos, los fructooligosacáridos, la inulina y la lactulosa. Estas sustancias pueden formar parte de la composición de los alimentos (los encontramos en alcachofas, legumbre, patata, ajo, cebolla, puerro, trigo, avena, cebada, plátanos, miel, etc) o añadirse a los mismos.

En resumen, los prebióticos no se digieren, pero se fermentan en el colon lo que da lugar a efectos positivos: aumento del número de bacterias beneficiosas en el colon (Lactobacillus y Bifidobacterium); favorecer la absorción de minerales: calcio, hierro, magnesio y zinc; actuar en la prevención de la diarrea o el estreñimiento; y reducir los niveles séricos de los lípidos.