Música para el bienestar

san juan de dios ofrece un programa de musicoterapia a pacientes y familiares

09.02.2020 | 08:53
Martina Mora (musicoterapeuta), Ana Díez Fontana (Caixabank) y Patricia Segura (directora del hospital).

El bienestar emocional de los pacientes y sus familiares es algo que se vuelve especialmente relevante en situaciones difíciles como puede ser una enfermedad o el final de la vida. Y para conseguirlo, la música es una excelente aliada. Por ello, el hospital San Juan de Dios, con el apoyo de Caixabank, presentó ayer el programa de musicoterapia del centro hospitalario, una iniciativa, creada en octubre de 2017, que tiene como objetivo fomentar y mejorar el bienestar de los pacientes y sus familiares. De esta manera, la Orden Hospitalaria renueva su compromiso con esta iniciativa que, a lo largo de su trayectoria, ha ayudado a 250 pacientes mediante un total de 900 sesiones. Al acto de presentación asistieron la directora territorial de Caixabank en Navarra, Ana Díez Fontana, la directora gerente del hospital, Patricia Segura, y la musicoterapeuta Martina Mora, que explicó el contenido del Programa.

Este servicio de musicoterapia es una iniciativa complementaria al Programa para la Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas que la Obra Social La Caixa impulsa en el hospital San Juan de Dios desde hace más de 10 años. Un programa que "se enfoca en mejorar la calidad de vida de las personas que se encuentran al final de la vida, así como de sus familiares". Desde que nació el programa, en Navarra han sido atendidas más de 10.000 personas; 3.800 pacientes y 6.400 familiares. En la mayoría de los casos, son pacientes con patología oncológica, un 81,4%, que rondan los 71 años de edad. A través de la musicoterapia, el hospital San Juan de Dios facilita a los pacientes un espacio donde trabajar la expresión y comunicación de emociones, pensamientos e ideas a través de un medio no verbal, además de promover una comunicación diferente entre el paciente y su entorno, fortaleciendo los vínculos afectivos y sociales, a la vez que se reduce el aislamiento social y se permite a la familia ser parte activa del tratamiento del paciente.