Una carta para el Arzobispo

Las víctimas de abusos en la Iglesia exigen a la diócesis conocer los casos que hayan detectado y las medidas tomadas

09.02.2020 | 12:57
Estanislao y Guillermo, en el Arzobispado, el martes.

Las víctimas de abusos en la Iglesia exigen conocer los casos detectados y las medidas tomadas.

Las víctimas de pederastia en centros religiosos de la Comunidad Foral vuelven a quedarse sin una respuesta. El pasado martes dos miembros de la Asociación de Víctimas de Abusos en Centros Religiosos de Navarra hicieron entrega en el Arzobispado de Pamplona de una carta en la que pedían información acerca del conocimiento que tiene la Iglesia navarra sobre los casos de abusos sexuales ocurridos. A través del escrito reclamaban también conocer las medidas que se hayan adoptado ya o vayan a implantarse para perseguir estos hechos y que, de esta forma, no se vuelvan a producir. Cuatro días después de la entrega de la misiva, en la que pedían una respuesta en el menor tiempo posible, las víctimas de pederastia siguen sin haber recibido respuesta oficial por parte del arzobispo Francisco Pérez o del vicario judicial Carlos Ayerra.

Tras abandonar el Arzobispado, donde la secretaria con la que habían quedado les dio calabazas por encontrarse "en otra reunión", Guillermo, víctima de abusos por parte del padre Senosiáin en el Colegio de los Padres Reparadores de Puente en los 70, y Estanislao (nombres ficticios), víctima de las conductas pedófilas del hermano Julián en los Maristas en Pamplona en 1958, reafirmaron su sensación de falta de interés por parte de la diócesis. "Queremos que la Iglesia sea consciente del daño físico y psíquico que ha originado en los niños que fueron abusados. Unos hechos que también dañan a la propia Iglesia", explicaron el martes a las puertas de la sede eclesiástica.

el silencio del arzobispado Desde que comenzaron a producirse las denuncias de abusos sexuales a menores ocurridos en centros religiosos navarros, el arzobispo de Pamplona y Tudela solo ha emitido un comunicado público. Fue el pasado 27 de marzo y lo hizo a raíz de las denuncias en el Colegio Diocesano El Puy de Estella. En él consideró que no existe manera de conocer la verdad sobre los hechos que se prolongaron durante más de una década, entre 1961 y 1973, y aseguró que no había recibido ninguna notificación anterior respecto a los abusos denunciados ahora en El Puy.

La diócesis destacó entonces que el sacerdote implicado, José San Julián, fundador y primer director del colegio, falleció hace 25 años, "por lo que ha sido imposible conocer el contexto ni el alcance de los hechos denunciados, ni comprobar su veracidad". Asimismo, recalcó que "la Iglesia diocesana mantiene el impulso decidido del Papa para la erradicación de esta lacra de la sociedad y el compromiso con la tolerancia cero para cualquier caso de abusos en la Iglesia".

El Arzobispado dijo entonces ceñirse al protocolo vigente desde 2010 de la Conferencia Episcopal que defiende la presunción de inocencia y que, entre sus consideraciones generales, hay apartados que parecen realmente trasnochados: "Para informar de estas complejas situaciones, la prudencia jurídica aconseja no ceder al clima de sospecha, de acusaciones con frecuencia infundadas, de denuncias muy tardías con sabor a montaje, de aprovechamiento con objetivos económicos, de la confusión y del nerviosismo, que con frecuencia acompañan estas oleadas de escándalos públicos", dice el punto 1 de dichas consideraciones. Asimismo, el Arzobispado entendió que los abusos denunciados en Reparadores, en Maristas y en Jesuitas no forman parte de su competencia y que, ante esos hechos, debe responder el superior de la institución correspondiente por tratarse de la organización eclesial responsable y no pertenecer a la diócesis territorial de la Iglesia.

la diócesis se refugia en la cce El registro de la carta de la Asociación de Víctimas de Abusos en Centros Religiosos de Navarra en el Arzobispado tiene relación directa con que hoy, 1 de junio, haya entrado en vigor la Carta Apostólica que el Papa Francisco promulgó a principios de mayo en la que recogía las nuevas medidas que deben adoptar todas las diócesis del mundo para prevenir y combatir los abusos sexuales cometidos por miembros de la Iglesia contra menores de edad y personas vulnerables.

A pesar de tener que adoptar las medidas recogidas en la Carta Apostólica vos estis lux mundi (vosotros sois la luz del mundo), ahora el Arzobispado de Pamplona se escuda en que la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha aprobado solicitar al Vaticano un mandato especial para promulgar un decreto general para la Iglesia del Estado español sobre los procesos en materia de abusos a menores. De esta manera, la diócesis se justifica así en el hecho de que no haya adoptado ni lo vaya a hacer de manera autónoma ninguna medida nueva ante estos casos por la imposibilidad de tomar cartas en el asunto antes de que el Vaticano promulgue la nueva norma.

Esta solicitud a Roma la propuso en abril una Comisión creada ad hoc para la actualización de los protocolos en los casos de abusos sexuales a menores. Ahora se encuentran a la espera de recibir el mandato de elaboración de este decreto general, su aprobación en Asamblea Plenaria y el reconocimiento del Vaticano.