Director de Lizarra Ikastola

Josu Suescun Cabasés: "Este año a Lizarra Ikastola nos queda reinventarnos"

Este centro de Estella-Lizarra ha cumplido medio siglo acogiendo a alrededor de 2.400 alumnos en torno al euskera y, también, como referencia educativa

18.10.2020 | 09:19
Josu Sueskun Cabasés, director de Lizarra Ikastola.

El año atípico del coronavirus también ha afectado al habitual desarrollo del Nafarroa Oinez. La celebración de 2020 se trasladará hasta el próximo 2021 dejando un paréntesis que desde Lizarra Ikastola quieren celebrar al ritmo de los acontecimientos. Su director, Josu Sueskun Cabasés, tiene claro que el centro está ante el reto de "reinventarnos para este Nafarroa Oinez" .

¿Cómo se presenta esta atípica celebración en parte truncada?

–Lo que queremos es ir dosificando la celebración siendo conscientes de que hoy no se celebra el Nafarroa Oinez, y que durante todo este tiempo queremos aportar cosas desde Lizarra Ikastola para que se note la celebración pero también recibir lo que nos quieran dar. Lo cierto es que con esta pandemia es muy difícil o imposible hacer algo que junte a mucha gente, o la gente que nos gustaría, lo que vamos a hacer es comunicarnos de otra manera, a través de los medios de comunicación y también de las redes sociales.

Un año en el que Lizarra Ikastola cumple medio siglo.

–Venimos de una semana de celebraciones por el 50º aniversario en el que se han hecho actos internos con nuestro alumnado incluido el de que los alumnos y alumnas escriban sus deseos para la ikastola.

Un centro que mantiene su esencia original.

–Sí, y hemos utilizado estos días para transmitir y trabajar con nuestro alumnado el concepto de qué es Lizarra ikastola, que es una cooperativa de familias, algo que creemos que hay que ir recordando de vez en cuando para saber de dónde venimos y que los alumnos y alumnas sean conscientes de que este centro tiene esta especificidad.

¿Qué iniciativas específicas han puesto en marcha para este año?

–Una de las iniciativas que hemos puesto en marcha es la de recibir fotos, imágenes significativas que cada uno le sugiera su contacto con Lizarra Ikastola. Por un lado, pueden ser fotos históricas de su paso por el centro u otro tipo de fotos, de montajes en lugares emblemáticos o en las ciudades donde vivan ahora. Aquello que le sugiera a la gente que quiere a Lizarra ikastola, lo puede mandar a 50urte@lizarraikastola.com.

Y junto con los gestos cercanos también habrá actos institucionales.

–En noviembre haremos algún acto que sirva de punto de inflexión para recalcar que en 2021 el Nafarroa Oinez volverá a Estella-Lizarra.

¿Qué responsabilidad añadida cree tener Lizarra Ikastola ante la suspensión y posterior celebración en 2021 del Nafarroa Oinez?

–Estamos ante el gran reto, porque los Nafarroa Oinez de Lizarra siempre han sido un reto y este año el nuestro es el de reinventarnos. Si el Nafarroa Oinez se identifica con actividades masificadas, justamente lo que no podemos hacer ahora, así que no nos queda otra que reinventarnos. En eso estamos y lo haremos durante lo que haga falta.

Los Nafarroa Oinez del pasado se relacionan con tirón, mucha gente, algo que hoy sería todo lo contrario.

–Más que atraer a mucha gente hacia Lizarra lo que ahora nos toca es llegar a mucha gente, y que a la gente se le quede un buen recuerdo de este año tan especial y tan especialmente duro. En general, tenemos mucho por mejorar y estamos trabajando para que así sea y nuestro reto es intentarlo. Pero nuestra idea es que quede un buen regusto de estas circunstancias. Es un año difícil pero hay que vivir las cosas en positivo y a construir, sobre todo a construir.

Durante estos cincuenta años Lizarra Ikastola se ha encargado de introducir el euskera y de convertirse en un centro de referencia.

–Han pasado 1.700 alumnos y alumnas por esta ikastola, actualmente hay 660, es decir, 2.360 alumnos a los que añadir los familias y gente vinculada a este alumnado.

Una aspiración social que pudo ponerse en marcha en unos años difíciles y más o menos conscientes de la envergadura de su apuesta.

–La ikastola empezó en 1970 alrededor del frontón Lizarra, en las aulas solo 25 chavales junto con sus familias e incluso gente que sin tener hijos estuvo apoyando el nacimiento del proyecto. Aquel pequeño colectivo yo creo que ni se imaginaba lo que aquel proyecto supondría para Estella. Y realmente el hecho de que se haya ido trabajando la recuperación del euskera, que fue el arranque inicial, y posteriormente esa preocupación que el centro ha tenido por el individuo o el desarrollo de la persona que es lo que desde ikastola se ha ido trabajando durante todos estos años. Que sean personas que quieran y que sepan vivir en euskera pero que, además sean bilingües; que sean ciudadanos con unos valores como el cuidado de y la convivencia como algo fundamental: gente abierta con espíritu crítico. Todo eso es lo que nos preocupa y también lo que nos ocupa: mantener y mejorar aquel espíritu inicial de Lizarra Ikastola. Al final, una sociedad es un conjunto de personas en las que las reglas que nos hacen estar unidos entre unos y otros son importantes y es ahí donde la Ikastola tiene todo su empeño en acertar y hacerlo bien.

¿Qué es lo que más ha cambiado estos años?

–Lo que la Ikastola ha hecho es entender qué es el desarrollo de la persona y en ese entender, hemos ido añadiendo capítulos. La ikastola nace con una preocupación por la recuperación de una lengua y donde se estaba muy centrado en el euskera y en temas culturales, y hemos ido añadiendo toda la parte de elementos vivenciales. Se trabajó mucho el tema de contenidos lo que sería la inteligencia vertical pero luego se fueron añadiendo otros elementos como es la inteligencia emocional, el aspecto social y, actualmente, hemos diseñado lo que sería el perfil de salida del alumnado, es decir, qué característica queremos que tengan estos ciudadanos que salen de Lizarra Ikastola a los 16 años. En todo este proceso, Lizarra Ikastola ha ido aprendiendo junto con el alumnado, para entendernos mutuamente mejor y poder darnos las herramientas y que ese alumnado acabe siendo el ciudadano que las familias nos pedían.

¿Como están viviendo este año del aniversario y de la no celebración de Oinez?

–Con mucho estrés. Es un año que tiene mucho de gestión y lo vivimos con preocupación porque hay aspectos pedagógicos que están sufriendo porque están en tensión. A nosotros nos gustaría poder trabajar nuestra pedagogía con más libertad pero entendemos que la situación es la que es y la situación dominante es de contingencia. Hemos arrancado el curso que no es poco, estamos contentos porque la contingencia está funcionando pero estamos trabajando para que la pedagogía se vaya abriendo camino para adaptarla a este nuevo formato que nos ha tocado padecer