Gabriel Reina / Especialista en microbiología de la clínica universidad de navarra

Gabriel Reina: "No hubo en España un caso especial a raíz del cual el virus explotó, hubo múltiples entradas"

El doctor Gabriel Reina recalca la importancia de conocer la información genética del virus a la hora de combatir de manera eficaz la pandemia

06.12.2020 | 01:47
Gabriel Reina trabaja con un aparato analítico en su laboratorio de la Clínica Universidad de Navarra (CUN).

pamplona – Los virus sufren mutaciones y, en ese aspecto, el coronavirus no es diferente. Gabriel Reina, microbiólogo de la Clínica Universidad de Navarra (CUN), conoce muy bien lo que supone que un virus de estas características mute.

¿Cómo se llegan a conocer las variantes o mutaciones del coronavirus?

–Esto se sabe gracias a la secuenciación del genoma del virus, ya que así conocemos muy en detalle su composición genética. El virus de la covid-19 va cambiando de forma natural y se van observando nuevas variantes. Entonces, tener una información genética en profundidad del virus permite obtener datos sobre todo el camino que ha podido seguir desde su origen hasta que se detecta en un paciente de un hospital determinado. La secuencia del virus te permite obtener unos detalles que te ayudan a conocer cuál ha sido el camino que ha seguido el virus y qué variaciones se están produciendo en esa genética que pueden llevar o a una mayor transmisión o a una mayor virulencia. De momento se ha visto que hay una mutación muy relevante en una proteína de la superficie del virus, que parece que puede favorecer la transmisión del mismo pero no así la virulencia.

¿Hay datos sobre alguna variante más virulenta por algún motivo en concreto?

–En cuanto a virulencia, no hay datos recogidos sobre este tema. Los datos disponibles son en su mayoría en torno a la transmisión. Toda la información que está generando la secuenciación está ayudando a comprender cómo el virus salta de Asia a Europa. Los datos de las secuencias, acompañados de los datos de los pacientes, en cuanto a cuándo son recogidas las muestras, permiten conocer si el virus fue adquirido en un brote comunitario en una ciudad concreta. Así se puede ver también que no hay un caso especial a partir del cual explota la epidemia de coronavirus de España, sino que hay múltiples entradas. Al no haber unas restricciones de movilidad en el mes de febrero, se observan numerosos accesos del virus, de personas que han venido infectadas desde otros países. A partir de esos casos que entran se observa cómo algunos de ellos no van a más, pero otros de esos virus que entran de esta manera sí tienen unos eventos de dispersión masiva.

¿Cuántas variantes del virus hay descritas hasta el momento en España?

–En España parece que habría en torno a nueve variantes. Dentro de estas, se observa que hay dos en concreto, la variante 7 y la variante 8, que son las que han causado un mayor número de infecciones. Aunque estos datos son limitados, porque de todos los casos que se producen sólo diagnosticamos una parte; y de los casos confirmados por PCR, solo una parte de ellos son los que se han secuenciado. De todas formas, hay una muestra muy representativa porque España aporta un grandísimo número de secuencias a las bases de datos internacionales. Después de Reino Unido es el segundo país europeo que más secuenciación genética hace del virus; y detrás de Reino Unido, Estados Unidos y Australia, es el cuarto país en el mundo que más información de este tipo aporta, lo cual dice mucho de la ciencia española, creo que es un dato positivo. Entonces, hay dos variantes fundamentales que causan la mayor presión en el número de casos y que gracias al confinamiento, se ve cómo van desapareciendo. De manera que sería muy interesante tener datos de esta segunda ola casi en tiempo real, porque eso permitiría ayudar a las autoridades de salud pública a poder adoptar medidas precoces de restricción de la movilidad, de la entrada de viajeros, de reuniones, etc. Lamentablemente, toda esa información que es tan rica normalmente se demora un poco en el tiempo. Secuenciar un virus e interpretar la secuencia, analizarla y ponerla en contexto epidemiológico con las bases de datos es un proceso mucho más laborioso.

¿Esos datos de esta segunda ola cuando se podrían conocer?

–El análisis e interpretación de secuencias es algo que puedes hacer en un periodo de unos 15 días. Pero cuando ya se trata de hacer un análisis de un gran número de secuencias, seguramente se obtengan al final de la segunda ola, sobre todo para que las conclusiones sean verdaderas.

¿Qué implica que un virus tenga una alta capacidad de variabilidad o de mutación?

–Implica la posibilidad, sobre todo, de que el virus pueda sufrir cambios en la capacidad de transmisión o en la respuesta a fármacos. El hecho de que un virus genere mutaciones, desde un punto de vista epidemiológico nos permite conocer mucha información: si muta más rápido, el camino que ha podido seguir, etc. Desde un punto de vista práctico, las mutaciones pueden suponer que el virus modifique sus características biológicas de manera que pueda infectar más o menos y pueda hacer más o menos daño. Hay que ver también si las variantes que se generan tienen lo que se llama fitness viral, es decir, capacidad de replicación; porque hay veces que se producen mutaciones que no son compatibles con la vida del virus. A lo mejor las mutaciones hacen que el virus pierda capacidad de multiplicación aunque sea muy virulento, lo que hace que esa variante termine desapareciendo o que el virus se haga resistente a determinados antivirales.Con los datos que hay hasta ahora sobre el SARS-CoV-2, ¿se considera que tiene una alta capacidad de variabilidad?

–Tiene una capacidad de variabilidad importante, como tienen todos los virus ARN, pero tiene menos capacidad, por ejemplo, que el VIH o que el de la gripe. El hecho de que mute menos nos limita la información que podemos obtener, pero en cuanto a las variantes que se puedan generar tenemos que ir viendo cómo evoluciona.

SeqCOVID es un proyecto de secuenciación de coronavirus en el que participan numerosas entidades científico-sanitarias de todo el territorio estatal, entre ellas la Clínica Universidad de Navarra. ¿Cómo surgió esta colaboración para formar parte de un proyecto como este?

–Este tipo de redes de colaboración surgen normalmente por contactos entre los laboratorios que se dedican al diagnóstico viral. En esta iniciativa participan muchos laboratorios de biología clínica de España. Así, surge la posibilidad de dotar de muestras al instituto que tiene centralizada la captura de información y la secuenciación de las variantes, y de esa manera podemos enviarle muestras, para que puedan obtener información relativa, por ejemplo, a la zona de Navarra en nuestro caso.

¿Cómo afectaría la capacidad de la variabilidad genética del virus a la efectividad de una vacuna?

–Puede tener mucha influencia el hecho de que la formulación de la vacuna pueda generar una mejor o peor respuesta con respecto a las cepas que circulen actualmente. Esa menor capacidad de mutación del virus con respecto a otros, por ejemplo el de la gripe, con el que se compara mucho por el tipo de patologías, hace ser optimista en cuanto a que las vacunas que vayan surgiendo puedan tener una buena efectividad real, dado que el virus parece que cambia poco en el tiempo. Sin embargo, hay una posibilidad de que el virus produzca variantes que puedan no ser correctamente neutralizadas por las defensas del organismo que genera una vacuna. Ese dato no lo conoceremos hasta que no se ponga en uso la vacuna en vida real. Pero bueno, la verdad es que creo que podemos ser optimistas por esa variabilidad moderada que presenta el virus. De todas formas, la tecnología que se está empleando para formular las vacunas actuales es una tecnología novedosa que hace que, si se viera que no funciona correctamente cuando se administre, se pueda crear una segunda versión de la vacuna rápidamente sin tener que esperar muchos meses.

¿Influye el tipo de la vacuna a la hora de ser más o menos susceptible a problemas que puedan generar las variantes del virus?

–Los ensayos clínicos están tratando de demostrar que las vacunas son eficaces, que funcionan para prevenir la infección. Así que, cualquiera que salga al mercado, sea del tipo de tecnología que sea, debería funcionar.

¿Deberíamos preocuparnos más si se demuestra que tiene mayor capacidad de variabilidad de lo que hasta ahora se ha visto?

–Creo que hay que seguir vigilante a los cambios que pueda haber en la epidemiología, en el número de casos que normalmente precede al número de ingresos, de muertes, etc. Por eso, es importante seguir con un sistema fuerte de vigilancia mediante un número de pruebas de PCR necesario para controlar los casos asintomáticos acompañado de un rastreo adecuado para poder contener las explosiones de casos que puedan existir. También seguir vigilantes a la información genética que podemos obtener a partir de estas herramientas de secuenciación para ver esas variantes que puedan ir surgiendo. Al final el conocimiento que se genera es lo que nos permite ahora, en esta segunda ola, ser más fuertes que la primera ola para poder diagnosticar, tratar y no tener una cifra de mortalidad tan elevada como en la primera.

Se habla de que quizás cuando tienda a la estabilización se pueda generar una estacionalidad como con el virus de la gripe, ¿eso tiene que ver con que hay alguna variante que sea la que esté más presente y que esa sea la que genere los períodos estacionales?

–Lo esperable es que el virus permanezca en el ambiente en el futuro. Lo que pasa es que gracias a la vacunación y a las infecciones naturales que se están produciendo, seguramente ya haya una masa de personas susceptibles que sea más reducida y, por tanto, que no se produzca una incidencia tan alta. Seguramente haya epidemias por el virus en determinadas situaciones como pueda pasar con la gripe, pero en teoría, dado que la variabilidad es menor que la del virus de la gripe, esas epidemias podrían ser más espaciadas en el tiempo.

Al hilo de la reciente noticia de la variante del virus presente en el visón que ha dado lugar a contagios del animal al humano, ¿cómo es posible que una variante afecte al animal y lo pueda transmitir?

–Los animales se van a infectar con las mismas cepas que los humanos y, en la medida que hay un alto nivel de contacto entre el animal y el hombre, va a facilitar esa transmisión de ida y vuelta. Estos virus se sabe que tienen una alta presencia en fauna salvaje, que parece que puede ser el origen de la infección. En algunos casos, esos virus cuando infectan a una persona, no van más allá de esta, porque hay veces que son tan virulentos que pueden producir un caso mortal, pero no son capaces de transmitirse. En este caso, este virus conjuga una capacidad de transmisión y una capacidad de virulencia intermedia que facilita que haya habido una diseminación porque ya ha ocurrido la transmisión de persona a persona. Ha habido otros virus anteriormente que han saltado del animal al hombre como alguna cepa del virus de la gripe aviar, donde la capacidad de transmisión entre humanos no era tan importante. Con lo cual, esos virus luego no han dado el salto a producir una pandemia. El alto contacto que pueda haber animal-humano facilita que haya reservorios en algunos casos animales que pueden suponer una dificultad añadida al control de la infección.

¿Se prevé que en un futuro tengamos conocimiento de las cepas que hayan podido circular en Navarra?

–Conforme se van generando datos y se van publicando, se podrá tener acceso a la información relativa a la epidemiología molecular local. Yo personalmente no dispongo de ellos, pero todos los análisis de datos que se han hecho con ámbito nacional incluyen a Navarra, y esos datos existen.

PERFIL PROFESIONAL

Licenciado en Farmacia. Es licenciado en Farmacia por la Universidad de Navarra en 2001, habiendo estudiado tercer curso con beca ERASMUS en la Universidad de Cardiff (Reino Unido).

Doctor en Farmacia. Es doctor en Farmacia por la Universidad de Granada en 2007.

Especialista en Microbiología y Parasitología. Residencia en el Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada (2002-2007) y estancia en el Centro Nacional de Microbiología en Majadahonda (Madrid).

Investigación. Ha participado en siete proyectos de investigación y ha publicado 16 artículos.

Docencia. Profesor asociado de Microbiología en diferentes grados y profesor del Máster en Investigación Biomédica de la Universidad de Navarra.

"Hasta que no se ponga en uso la vacuna no sabremos si el virus puede producir variantes no neutralizadas"

"El virus tiene una capacidad de variabilidad moderada, menor que el virus de la gripe"

"Estos virus se sabe que tienen una alta presencia en fauna salvaje, que puede ser el origen de la infección"

"Que un virus genere mutaciones supone que pueda tener más o menos capacidad de infección"