Unidad móvil de vacunación por las zonas rurales de Navarra: dos dosis, mil manos

07.02.2021 | 00:32
Arriba (de i a d), Diego Reyero y Aitor Erice, y abajo (de i a d), Pili Sola, Javier Zapata y Mintxo Ilundáin posan en la unidad móvil de vacunación en uno de los pabellones de Refena.

Pili Sola, Diego Reyero, Aitor Erice y los bomberos Javier Zapata y Mintxo Ilundáin forman parte de la unidad móvil que ha llevado las vacunas a grandes dependientes de zonas rurales de Navarra. Son algunos de los rostros que están detrás del plan de vacunación contra el Covid-19

A Pili Sola le preguntó su hijo un día a ver a qué se dedicaba antes del coronavirus. El pequeño no se acordaba pues su madre lleva casi un año entregándose en cuerpo y alma a la lucha contra la pandemia. Pili Sola es la jefa de la sección de Urgencias Extrahospitalarias de Pamplona y antes de todo esta pesadilla coordinaba al personal de Enfermería de los centros de Buztintxuri y San Martín para atender emergencias (infartos, ictus, accidentes, etc.). Pero la llegada de la pandemia requería que hubiese personal específico dedicado a ella, por eso desde marzo es una de las responsables de la estrategia de detección de covid-19 (PCR en Refena, cribados, etc.), de la trazabilidad de contactos (con el equipo de rastreo) y, ahora, también de la estrategia de vacunación (tanto en Refena como con la unidad móvil que se desplaza por las localidades).

Precisamente, es una de las personas que encabeza el equipo fijo que viaja en el camión de vacunación y que también lo conforman Diego Reyero, jefe de la sección de Emergencias y Transporte Sanitario Urgente; Aitor Erice, jefe de la unidad de Emergencias y Transporte Sanitario Urgente; y Javier Zapata y Mintxo Ilundáin, dos bomberos jubilados que se han prestado como voluntarios para transportar y montar la unidad. Pero además, con ellos trabajan varios equipos con personal de Enfermería y técnicos de Emergencias que se van rotando y que hacen posible que esta infraestructura lleve la vacuna a zonas rurales de Navarra para inmunizar a grandes dependientes, sanitarios y sociosanitarios. En concreto, el camión –que se ha desplazado a Oronoz-Mugaire, Peralta, Sangüesa y Estella– ha sido construido por el Complejo Hospitalario Universitario de Toulouse (CHUT) en el marco de la red de cooperación transfronteriza EGALURG, una iniciativa europea para mejorar la asistencia sanitaria de urgencias y catástrofes en espacio Pirineos. "Ahora nos tocaba tenerlo en Navarra y pensamos destinarlo a vacunar en localidades alejadas de Pamplona para así facilitar el acceso a personas mayores y dependientes y para no saturar los centros de salud", explica Diego Reyero. Uno de los varios sanitarios navarros que se trasladó a Toulouse para recibir un formación especial sobre el despliegue de esta unidad móvil fue Aitor Erice, que asegura que es una herramienta muy buena para dispensar la vacuna: "Con esto se saca la vacunación de los centros de salud y se les libera de carga. Además, se evita que posibles positivos puedan juntarse en el mismo espacio. También es una ventaja que podemos colocar el camión donde mejor nos venga, porque hay que tener en cuenta que los dependientes llegan en coche".

Una vez instalado el camión –labor que realizan principalmente los bomberos jubilados–, unos 4 o 5 equipos de vacunación empiezan a administrar las dosis. "Las enfermeras pinchan la vacuna mientras los técnicos de emergencias controlan las entradas y las salidas, para evitar aglomeraciones y vigilan a quienes ya se han vacunado y aguardan en la sala de espera los 15 minutos de rigor", explica Pili Sola. La vacuna, explica, solo la puede administrar el personal de Enfermería, una tarea para la que han recibido formación: "Personal de Atención primaria a recibido formación específica sobre la vacuna, principalmente sobre su conservación, la logística y las condiciones particulares que tiene esta vacuna".

La unidad móvil volverá la semana que viene a los cuatro puntos en los que ya inoculó la primera dosis para cerrar el ciclo de vacunación. Después de eso, el camión –que hasta ahora tenía su base en Refena– volverá a Toulouse al ser propiedad del Complejo Hospitalario Universitario de Toulouse (CHUT).

Ritmo de vacunación

Hay capacidad para poner más

"No tiramos vacunas, hay listas alternativas en caso de que la gente falle"

Los sanitarios no esconden su indignación con la presión que están recibiendo tanto mediática como política por polémicas como la de que se tiran dosis o que se está vacunando a gente que no le toca. "Estamos muy presionados, si le adelantamos la vacuna a alguien para así no tirar dosis se nos critica por vacunar a quien no toca. Pero si no se la pusiésemos y la tirásemos nos criticarían por tirar vacunas", apunta Reyero.

De hecho, tal y como explica Sola, la planificación de la vacunación es casi más costosa que su ejecución. Antes de acudir a vacunar a cualquier sitio –localidades o residencias– se tiene una lista cerrada de las personas que tienen que recibir la vacuna. "Es un trabajo que se hace junto a los centros y a Atención Primaria, que es quien mejor conoce a los pacientes", explica Sola. Una vez tienen la lista, piden a Salud Pública –donde se guardan los viales a -80 grados– las dosis justas para esas personas. No obstante, siempre hay personas que por diferentes circunstancias no pueden acudir y por ello se elabora una segunda lista –con personas mayores de 80 años, sanitarios, etc.– a los que poder llamar en caso de que sobren vacunas. "Por ejemplo, si vamos a un pueblo con el camión a vacunar a dependientes y nos fallan algunas personas tenemos una lista alternativa con personas susceptibles de ser vacunadas como son mayores de 80 años, sanitarios de la zona, etc., pero no tiramos vacunas", explica Sola.

Todo esto teniendo en cuenta que, como mucho, son 5 las dosis que pueden sobrar. "Cada vial tiene seis dosis y nunca abrimos un vial hasta que no se ha acabado el anterior. Por lo tanto, si solo falta una persona por vacunar y hay que abrir un vial, sobrarían cinco como mucho", señala Erice. En caso de inmunizar a alguien de la lista alternativa, automáticamente se registran sus datos en el sistema informático de Salud y se le cita para la segunda dosis en Refena. "La verdad que los equipos informáticos están trabajando mucho y bien. Su labor es fundamental tanto para la vacunación, como para el rastreo o las PCR", apunta Reyero.

En cuanto al ritmo de vacunación, Reyero asegura que en Navarra hay capacidad, tanto material como personal, para administrar más dosis pero el problema es que no hay suficientes vacunas. "Se habla mucho de que se va lento, pero se ponen las vacunas que llegan (guardando una reserva estratégica, que ya se ha visto que es fundamental para garantizar la segunda dosis ante los retrasos), si llegan más pondremos más. Capacidad hay", destaca.

Jornadas maratonianas

Cansados pero con esperanza

"Cada vez nos acercamos más a la inmunidad de rebaño"

"Es lo que toca", coinciden los tres sanitarios al ser preguntados por el cansancio que el personal acumula desde marzo del año pasado. En su caso concreto, llevan meses realizando jornadas maratonianas, de 12 o 14 horas muchos días, y es algo que al final pasa factura en el ámbito personal y familiar. "Mis hijos lo notan, se dan cuenta de que su madre no puede estar con ellos tanto como antes", relata Sola. "Estamos agotados pero la verdad es que con la vacuna vemos la luz al final del túnel. Está siendo muy duro pero al final nos quedamos con lo positivo", comenta Erice, a lo que Reyero replica que "vamos hacia la inmunidad de rebaño, que es el objetivo para salir de esto. Todavía nos queda mucho camino y tenemos que estar ahí. Al final el factor humano es el que nos hace seguir adelante. Los chistes de Pili, el cariño de los compañeros...".

Pese a ese cansancio que arrastran durante casi un año, ahora la tensión al trabajar no es la de los primeros meses de pandemia. "Todo ha sido nuevo, nada de esto estaba preparado y hemos tenido que ir creando todo desde cero. Ahora ya tenemos todo más rodado", apunta Sola.

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