Trabajo entre bastidores en Refena

Aunque invisible, la labor de policías forales, informáticos y personal de la limpieza también está siendo "fundamental" en el dispositivo anticovid, donde ya se han realizado más de 241.000 pruebas PCR.

24.02.2021 | 00:46
La trabajadora de la limpieza Montse Cizaurre

Con la irrupción de la pandemia de la covid-19, hace casi un año, las instalaciones de Refena se convirtieron en un espacio fundamental para la estrategia de detección y contención del bicho en la Comunidad Foral, para el rastreo de los contactos estrechos de los nuevos contagiados –tres de cada cuatro positivos son detectados en el rastreo– y, ahora también, del proceso de vacunación.

Así, los 191 profesionales que allí trabajan han posibilitado la realización de 241.971 pruebas PCR, 54.255 pruebas serológicas Elisa, además de la identificación y confinamiento de 97.916 contactos individuales y 46.656 contactos escolares, y la administración de 26.040 vacunas en Refena y residencias hasta el pasado miércoles.

No obstante, esta estructura sanitaria cuenta con el respaldo de tres colectivos que "entre bastidores han ido realizando una labor fundamental", sostiene Diego Reyero, jefe de la sección de Emergencias y Transporte Sanitario Urgente del Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea. Son la Policía Foral, los informáticos y el personal de limpieza, si bien militares y bomberos también están ayudando.

Como explica Juan Carlos Zapico, jefe de la Policía Foral, cuando en marzo les pidieron ayuda no dudaron en sumarse al equipo y "nos hemos mantenido hasta ahora", haciéndose cargo del "control interno" de las instalaciones. Así, si bien el 14 de marzo abrieron la Escuela de Seguridad para hacer las primeras 70 PCR, al día siguiente la actividad ya se trasladó a Refena, donde este cuerpo policial se vienen encargando de abrir y cerrar la nave, ayudar en la organización –llegaron a hacer hasta 3.300 PCR en un día, con el consiguiente trasiego de personas–, regular el tráfico y, en definitiva, proporcionar "seguridad y orden", apunta Reyero. Al respecto, Manuel Beguiristáin indica que "los policías forales que estaban aquí en esos primeros meses hicieron de montadores, electricistas, barrenderos, transportistas...". Como concluye Juan Carlos Zapico, "han formado un equipo estupendo con Salud, informáticos, limpieza... En realidad, con todo el mundo que pasaba por aquí, porque casi todos o todos han dejado lo mejor de sí mismos y de sus posibilidades y eso es parte del éxito que Salud tiene en Navarra con este tema".

Entre 1 y 4 agentes cada día

"Al inicio, la gente venía a la prueba nerviosa"

En Refena han trabajado a diario entre uno y cuatro agentes, dependiendo de las necesidades de cada momento. Uno de esos policías forales es Iñaki Alegría, que explica que su labor principal es "dar protección y seguridad al personal que trabaja del Servicio de Urgencias Extrahospitalarias (SUE)", porque, sobre todo al comienzo de la pandemia, era "una prueba a la que las personas venían nerviosas, con miedo, y cuando vienen así se dan a veces reacciones imprevisibles". Para evitarlo, intentan "empatizar con ellas" y "tranquilizarlas". No obstante, Alegría aclara, al respecto, que "muchísima gente después de la prueba, siendo conscientes de su propia reacción, pedían disculpas".

Así, conforme avanzaba la epidemia, la Policía Foral fue sumando funciones, como la ventilación del recinto, "el control de accesos", tanto del tráfico de coches en las líneas habilitadas para realizar PCR al principio, como ahora de la circulación peatonal para que "cada persona vaya por su correspondiente recorrido", así como vigilar que "se cumplan las medidas de seguridad, distanciamiento, uso de mascarilla, que no se graben vídeos ni saquen fotografías, ya que, al ser una prueba médica, están los derechos de confidencialidad del paciente", expone. Eso, además de ayudar en la consecución de los 8 o 9 grandes cambios organizativos que se han llevado a cabo en la nave para atender la demanda y de "las labores propias policiales que van surgiendo".

Entre el sinfín de anécdotas que ha vivido, Alegría destaca "un negacionista que entró y dijo que no se creía nada de esto"; un vecino de la Ultzama que fue a hacerse la prueba "con bata y pijama", porque pensaba que no iba a salir del coche y "se encontró con que había que entrar andando"; o la menor que acudió a hacerse una PCR por ser contacto y, como avisaron de que se había fugado de un centro, una vez que se sometió al test, la llevaron de nuevo al centro.

Asisten unos cinco informáticos

"Fue complicado dotar de conectividad a la sede"

Otro personal que ha trabajado "de manera silenciosa" han sido los informáticos, apunta Reyero. Tras considerar esta experiencia como "muy positiva", Enrique Lorenzo, responsable de la sección de Soporte y Gestión de Información de Osasunbidea, agradece "la colaboración del servicio de Infraestructuras Tecnológicas y Centro Soporte del Gobierno de Navarra, que nos ha facilitado muchísimo la gestión de la instalación de toda la electrónica de red, no sólo el cableado estructurado, sino altas líneas de telefonía, de un día para otro, y para adquirir todo el equipamiento informático necesario y de urgencia para poner a disposición de los trabajadores que están luchando en primera línea contra la covid las herramientas necesarias". Además, han tenido que "ir reforzando el soporte informático a medida que iban reforzando el sistema asistencial", ampliando el alcance del soporte a los fines de semana, los horarios y el personal.

Como explica Lorenzo, tienen dos ámbitos de trabajo: el soporte presencial –del que ha estado pendiente Josean Lezáun, responsable de la Unidad de Soporte de Atención Primaria–, que se encarga de "la instalación del equipamiento en la sede y de canalizar las necesidades que surgen"; y el soporte telemático, que se ofrece a través del centro de atención al usuario y gestiona "los permisos de accesos de todos los profesionales para que puedan utilizar las herramientas".

Por su parte, Lezáun destaca lo "complicado" que resultó "dotar de conectividad" a la sede de Refena, que no tenía Internet, donde empezaron con "no más de 6 u 8 equipos" y ahora "son más de 80, sin contar con los portátiles que utilizan para los desplazamientos, cribados...". Reyero incide en el esfuerzo que han llevado a cabo, atendiendo sus demandas "de un día para otro, a gran velocidad..." e ilustra que su labor ha permitido, entre otras cosas, que "te llegue un SMS con el resultado negativo o positivo o que quede clarísimo a quién se le ha vacunado, con qué vacuna y salte la siguiente cita". Por otro lado y tras señalar que "se han descubierto cauces nuevos para trabajar", refiriéndose al teletrabajo, Lorenzo expone que "están proporcionando herramientas al profesional para que pueda interactuar con el paciente en el domicilio vía teléfonos móviles, tablets...".

Cuatro trabajadoras de limpieza

"Nuestra función es desinfectar; no es igual que un centro de salud"

Pero si hay un sector cuya aportación a la lucha contra el virus ha resultado crucial es el de la limpieza. Mon-tse Cizaurre es una de las cuatro trabajadoras que se encargan de ello en Refena y la primera que llegó, el 20 de marzo. "La hemos visto todos los días dando el callo, sin una sola queja, asumiendo el riesgo de contagio, de llevarlo a casa, y lo único que podemos decir es que ha estado niquelado y que nos han tenido las instalaciones perfectamente bien", asegura Reyero.

Como explica Cizaurre, su función principal "es desinfectar, porque esto no es igual que un centro de salud; no tiene nada que ver. Es una nave que estaba dejada, primero se intentó acondicionar un poco y ahora ya nuestra labor es desinfectar". Destaca el gran trabajo en equipo que se ha hecho, de manera que "todos hemos empujado" y, de hecho, reconoce que no ha dudado en arrimar más el hombro al ver la implicación de compañeros, montando y desmontando espacios. Respecto a su labor, explica que sobre todo tienen "mucho cuidado en los baños, porque somos muchos y también van los pacientes; la zona de covid, donde se hacen los PCR, Elisa, porque son positivos –llegaron a tener picos de 650 casos diarios–; y lo demás también hay que mantenerlo, porque se juntan muchas personas".

El dispositivo de Refena tiene que trasladarse a Forem (Mutilva) antes del próximo 15 de marzo, si bien el traslado "será escalonado", porque "hay que seguir funcionando; los positivos no paran". Un proceso que ya están planificando y que será otro reto. Entre todos, sanitarios y no sanitarios, han creado esta gran familia en la que todos se han implicado enormemente. El agente Iñaki Alegría, con 31 años de experiencia, confiesa que en este año su motivación se ha renovado gracias a poder "interactuar con otra gente, jóvenes además, y sobre todo, a trabajar en equipo, que es fundamental, porque cuando hay buen rollo, todo sale mucho mejor y eso se ha notado mucho". Un buen ambiente que se resume en que muchos días, al cerrar Refena a las 23.00 horas, enviaban un vídeo en el que 20 profesionales que se habían dejado la piel contra la covid-19 bailaban la canción Jerusalema. "Cada vez que me llegaba cogía pilas", concluye Reyero.

"Cuando empezamos en marzo no serían más de 6 u 8 equipos informáticos, y ahora son más de 80"

Josean Lezáun

Responsable unidad de soporte de AP

"Han formado un equipo estupendo porque casi todos o todos han dejado lo mejor de sí mismos"

Juan Carlos Zapico

Jefe de la Policía Foral

"Llevo 31 años de policía y aquí me he motivado; cuando hay buen rollo todo sale mucho mejor"

Iñaki Alegría

Policía Foral

"Ves con el cariño con el que te tratan, cómo montan y desmontan todo y arrimas el hombro"

Montse Cizaurre

Trabajadora de la limpieza