Joseba Tristán: "Este Nafarroa Oinez es muy importante para Lizarra Ikastola"

Entrevistamos al director del centro que este año sí acogerá la gran fiesta del euskera, el sábado y domingo

15.10.2021 | 07:58
El director de Lizarra Ikastola en los últimos preparativos de la fiesta en el patio del centro. Foto: J.A.

Tras una suspensión, un largo año de aplazamiento en mitad de la pandemia y de la prohibición de reuniones, el sábado arrancará en Estella-Lizarra el Nafarroa Oinez. Un acontecimiento que ha crecido en las últimas jornadas tras conocerse el levantamiento por el Gobierno de Navarra de muchas de las restricciones sanitarias que impedían la celebración de este tipo de actos multitudinarios. Ahora, Lizarra Ikastola ha podido organizar una programación que tendrá la Vieja Lizarra como escenario y en la que quienes acudan podrán participar en la ayuda a un centro que este año cumplió sus 51 años. Joseba Tristán es el director del centro desde hace apenas un mes. Es el primer alumno que ha alcanzado la dirección y nos habla abiertamente del tema y sus circunstancias.

¿Tras los últimos cambios de la legislación cómo se espera la última hora del Nafarroa Oinez?

- La idea inicial de la organización fue reducir toda participación para no superar las medidas de aforo pero para nuestra sorpresa hubo una cambio de normativa que permitirá la acogida de más gente.

Esto ha permitido cambiar buena parte de la organización pensando en que hubiera un buen número de gente que decida venir a Estella.

"En Estella-Lizarra se ha evolucionado; cada vez es más fácil hablar en euskera en las tiendas y los servicios". Joseba Tristán

- Sí, una vez que se supo que se podría acudir, trabajamos en flexibilizar la programación. Repartirla entre el sábado y domingo, con el fin de que la gente pudiera acudir al mayor número de espectáculos. La idea es distribuir la oferta y evitar aglomeraciones.

¿Notan que detrás de tanta suspensión la gente les quiere ayudar?

- Sí, notamos que la gente quiere venir a Estella-Lizarra y, de hecho, prevemos que vendrá más gente de la que inicialmente esperábamos.

¿Habéis tenido que improvisar hasta última hora?

- Sí, pero ya está todo cerrado. Hemos repartido todos los actos por distintos espacios de la ciudad. No será un circuito como los habituales del Nafarroa Oinez, sino que la gente podrá ir rotando por los puntos donde hay actividades. Esa será la gran novedad. La otra es que Lizarra Ikastola contará con dos txoznas, una en el propio patio de Lizarra Ikastola y la otra en la plaza de toros, que será la zona de los conciertos.

51 años de Lizarra Ikastola nos contemplan. ¿Cómo se viven desde dentro?

- Son muchos años, pero al mismo tiempo nos sentimos muy jóvenes. Estamos orgullosos del recorrido que se ha trazado y todo lo que se ha conseguido. Aunque sentimos que ahora tenemos que seguir creciendo y adaptarnos a los nuevos tiempos. Somos herederos de un gran bagaje y notamos que podemos evolucionar.

En la historia de Lizarra Ikastola quedará que es usted el primer director que fue también alumno del centro.

- Es todo un honor porque he vivido la evolución del centro desde dentro y ahora formo parte de él.

¿Y le dio miedo aceptar esta responsabilidad?

- Pues un poco sí. Inicialmente, me costó aceptar el cargo por miedos, por incertidumbre; me costó dar el paso y aceptar. Por otra parte, también era un reto, todo lo que conlleva el 50 aniversario. Recordé todo lo que han trabajado mis padres y las familias de otras épocas cuando nosotros teníamos 5, 6 o 7 años; todo lo que se peleó por llevar adelante la ikastola. Al final, por responsabilidad y por fidelidad al proyecto, me animé a dar el paso. Había que intentarlo: al final alguien tiene que ser.

"Con esta fiesta pretendemos mejorar la escuela infantil y, para ello, necesitamos un buen empujón económico". Joseba Tristán

¿Qué cree que le puede aportar desde su juventud y su conocimiento desde pequeño del centro?

- Sobre todo, ilusión y ganas. Estamos en un momento en el que la educación se pone habitualmente en tela de juicio, estamos en el punto de mira fijándonos en lo negativo, en lo malo que puede repercutir. A mi me gusta hablar de la educación sin dramas. Me gusta mucho que saquemos lo mejor del alumnado, pero también asumiendo responsabilidades como alumnos, sociedad, como familia, como profesores€ y creo que eso es lo que hace que los compañeros me vean como una persona que aporta más luz que sombras. Y luego, por otro lado, conozco la ikastola, he estado trabajando en diferentes etapas: en primaria, en secundaria, he cubierto diferentes tipos de bajas... Creo que conozco el centro bastante bien y he tenido la oportunidad de colaborar con muchos compañeros del mismo. Así que, cuando ellos me dieron el apoyo como director me sentí muy halagado, porque que personas que has trabajado con ellas codo con codo te vean capaz de liderar esto es todo un apoyo: han sido ellos los que me han dado la confianza suficiente como para aceptar el cargo.

¿Cómo nota la influencia de Lizarra Ikastola, usted que lo has vivido desde niño, qué ha aportado a Estella-Lizarra?

- Desde sus inicios hasta hoy, la ikastola se ha hecho un hueco y ha conseguido ser un centro de referencia y no solo por el euskera. Nos singulariza de alguna manera nuestro modelo lingüístico porque tenemos un modelo D con una lengua vehicular que es el euskera, pero no solo eso: tenemos una manera de trabajo con una pedagogía de sacar lo mejor del alumno desde la práctica. Intentamos ser parte de la sociedad y, por eso, la sociedad es la que llega a las aulas mediante la visita al centro de diferentes organizaciones o, aunque ahora no es siempre posible por la pandemia, saliendo nosotros también a ver qué es lo que se hace fuera de las aulas.

¿Y parte de ese logro viene del contacto con la realidad?

- Sí, y creo que ese contacto con la realidad es lo que les queda también a muchos alumnos cuando salen de aquí. Siguen viendo la ikastola como una familia, la ven como algo cercano. Ese logro no se consigue el último curso antes de dejar el centro; es un trabajo que se hace desde pequeño, como esa semilla que se riega poco a poco y deja su poso. Luego en Estella, siempre que podemos tomamos las calles, bien sea con nuestras fiestas propias, Carnavales, Olentzero y demás, o con otros objetivos más educativos alineados con las asignaturas, por lo que es habitual encontrarnos en la calle también con normalidad.

¿Pero no cree que puede ser una carencia que los niños y niñas no siempre utilicen el euskera cuando salen de Ikastola?

- En efecto, se da esta circunstancia que nos da pena pero que tenemos que hacerle frente.

Es un proceso que se extiende a otros centros, incluso a otros idiomas minoritarios.

- Es algo muy general en Euskal Herria y que está preocupando en general. Y, es que, cada vez hay más personas que conocen el euskera pero su uso no está yendo en la misma proporción que el número de hablantes. Es algo que nos preocupa porque no se usa tanto como nos gustaría, aunque no solo del alumnado, también de las familias que saben euskera y no se dirigen en euskera a sus hijos. Hablamos, asimismo, de las familias que saben euskera, abren un negocio y se dirigen en castellano a sus clientes. Aunque en este sentido, hay que decir que se ha evolucionado y que en Estella cada vez es más fácil hablar en euskera en las tiendas y en los servicios. Sin embargo, nos encontramos un entorno que generalmente es castellano hablante.

Volviendo a las actos culturales en los que Lizarra Ikastola ha dejado huella como los Carnavales, Olentzero, Santa Águeda, ¿esa aportación irá a más o se mantendrá en los términos actuales?

- En principio irá a más en cuanto la sociedad nos lo pida. Pero lo cierto es que ya es parte de nuestra identidad. Ya no entendemos un curso sin celebrar Santa Águeda o nuestros carnavales que son tan característicos. En su día se tuvo que pelear mucho para recuperarlos pero hoy ya están totalmente integrados en nuestro quehacer del curso y es algo que nos enorgullece y nos gusta.

Además, ahora con la incorporación del centro público Remontival en muchos casos.

- Al fin y al cabo es algo de Estella. Nosotros nos hemos encargado de organizarlo durante un montón de años, pero no estamos cerrados a participar y colaborar con quien quiera en esa fiesta o esa celebración. No solo Remontival, sino que estamos totalmente abiertos a colaborar con cualquier otra entidad.

¿Lizarra Ikastola tiene un espíritu de Merindad de Estella?

- Sí, porque somos lo que somos gracias a la Merindad de Estella. Hay muchos alumnos, alrededor del 20%, que vienen de los pueblos y, por lo tanto, para nosotros son imprescindibles. Cuando hablamos de Lizarra Ikastola su proyección, además de la ciudad, es de Lizarraldea o Tierra Estella y eso, sin duda, lo tenemos muy claro.

¿Qué tal es la relación con el resto de los centros, hay buena comunicación?

- En lo poco que llevo en el cargo de director yo diría que tenemos una comunicación muy fluida, que no hay inconvenientes por parte de nadie en colaborar. De hecho, hay muchas actividades en las que participamos todos los centros que organiza el Ayuntamiento de Estella-Lizarra y he notado que tenemos buen feeling entre todos los centros y así tiene que ser porque todos somos parte de Tierra Estella y todos podemos aportar nuestro punto de vista y nuestro grano de arena.

Desde su novedad en el cargo, ¿como convencería a unos padres para que apuntaran a sus hijos en Lizarra Ikastola?

- Les comentaría que estamos basados en un proyecto multilingüe en el que damos mucha importancia al euskera como lengua vehicular y al resto de lenguas. No descuidamos el estudio de otras lenguas como el castellano, el inglés o el francés. El alumnado llega a un punto de dominio de muy aceptable de otros idiomas que incluso permite el intercambio con otros alumnos europeos en 3º y 4º de la ESO. Incluso, hay asignaturas que se imparten directamente en inglés.

Por otra parte, yo diría que intentamos hacer escuela para la vida. Queremos que emerja lo mejor de cada uno de los alumnos y trabajar con ellos codo a codo; que el centro sea el lugar en que ellos puedan aprender para luego poder ponerlo en práctica desde todos los puntos de vista, no solo del académico, sino también al desarrollo emocional, y esto desde muy pequeños, para que tengan capacidad de equilibrar las emociones, no solo de ser feliz, si no saber lo que se siente para luego poder gestionarlo mejor. Otro de los puntos es que aquí nadie está solo porque se trabaja colectivamente en auzolan, porque este proyecto sigue siendo una cooperativa donde todos pueden trabajar con nosotros y así las familias se implican de una manera especial.

¿Se está recuperando el trabajo colectivo en auzolan que ha sido el origen de las ikastolas?

- Sí, lo hemos visto en Estella-Lizarra con el tema del Oinez, al recuperar ese espíritu de participación. Aquí se han necesitado 600 voluntarios para organizar el fin de semana el Nafarroa Oinez y, en muy poco tiempo, una vez organizadas las txandas para poder colaborar en diferentes áreas como seguridad, limpieza, protocolo, etc., se han completado todos los turnos. Esto habla muy claro de que la ikastola sigue viva porque existe la voluntad de trabajar en equipo, del auzolan que como dices es el latido de las ikastolas y sin el que no podríamos seguir adelante.

¿Cómo valora el premio Manuel de Irujo que recibió recientemente Lizarra Ikastola?

- Lo recibimos con mucha ilusión porque este premio llega por el recorrido que hemos realizado en estos 51 años; y poniendo en solfa esa lucha que hubo al comienzo de las ikastolas y cómo hubo que pelear, tanto en la primera ikastola en la II República.

Una ikastola que fue cerrada y sus libros quemados en la Plaza de los Fueros, pero que no se ha olvidado.

- Es cierto, no se olvida. No tuvo mucho recorrido, no tuvo muchos alumnos pero su espíritu sigue vigente y sigue todavía dándonos fuerza y esas ganas que crearon hace tantos años siguen en el corazón de muchos que apuestan por la ikastola y es importante recordarla.

Recordemos la pandemia. ¿Ha llegado en el mejor momento o crees que es un periodo igual de complicado que el anterior?

- Evidentemente, a mi me puede tocar dar las buenas noticias de que las medidas se van a ir relajando. Pero ojo, que el curso pasado al ser tan novedosa la situación estaba todo más cerrado desde Educación y este año todo ha estado bailando. Por ejemplo, recibimos el protocolo el 6 de septiembre con indicaciones de que todos lo conocieran para el día 9. Un despropósito. Ha habido cambios de ideas y temas que pueden modificarse a partir de enero, con todo lo que eso conlleva para alumnos, profesores y familias. No está siendo sencillo, la verdad. Lo cierto es que mientras el confinamiento Lizarra Ikastola supo reinventarse y dar la talla: sacar de la nada una escuela virtual, teniendo en cuenta a alumnos y trabajadores, fue duro.

¿El horario continuo ha venido para quedarse o hay posibilidades de volver al sistema de clases de mañana y tarde?

- Este tipo de situaciones vienen bien para reflexionar y hacer un análisis en profundidad. Yo creo que tomar una decisión en caliente porque ahora hemos tenido esta experiencia así, es un error. Si se queda es porque habremos hecho un buen análisis y creamos que es lo mejor para el centro, pero hay muchos factores a tener en cuenta. Por ejemplo, el impacto que puede tener esa medida en el euskera: si queremos impulsarlo está claro que donde más se va a hacer en el centro, pero si quitamos las horas de las tardes y no damos opción a que se queden en el patio; en su casa cada uno apenas hablará en euskera. Luego habrá que ver cuál es la oferta educativa que hay en Estella y qué es lo que nos conviene a nosotros ofertar. Por otra parte, si queremos mantener vivo ese auzolan, también tendremos que dar opciones a las familias para que se junten y tengan relación.

¿Qué espera del Nafarroa Oinez a partir del sábado?

- Cuando salió la presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, diciendo que se había acabado la pandemia tuve un momento de pánico por que pensé: se nos va a ir de las manos; no lo vamos a poder parar y esto va a ser muy complicado y luego voy a tener que dar la cara. Tuve momentos de duda pero la verdad es que conforme pasan los días veo que lo tenemos muy bien atado. Prevemos que va a venir mucha gente, que la gente está con ganas. Siempre hemos sentido el apoyo de la gente del Nafarroa Oinez, siempre nos hemos sentido queridos y apoyados. Y este fin de semana no va a ser menos porque estoy convencido de que nos va a tocar sentir el calor que tanto necesitamos y para aquellas personas que no quieran o no puedan venir a Estella, que sepan que pueden a portar su granito de arena a través de la web del Nafarroa Oinez donde se van a poder hacer aportaciones, incluso por Bizum.

¿Este Nafarroa Oinez es muy importante para Lizarra Ikastola?

- Sí, es muy, muy importante para nosotros. Se hace con la idea de darle un empujón a las ikastolas y en nuestro caso queríamos mejorar la escuela infantil (actualmente en dos pisos y queríamos que estuviera en uno solo) y, para ello, necesitamos el empujón económico de la gente. Sin embargo, hemos tenido pocas opciones de conseguir dinero con los diferentes actos que se suelen hacer a lo largo del curso en el Nafarroa Oinez. Nos ha tocado trabajar mucho más, pero no hemos tenido la opción de recoger y, por eso, es importante y tenemos muchas esperanzas en este fin de semana. Queremos que la gente venga; pase un buen fin de semana; que disfrute pero que, también, nos ayude: verdaderamente la necesitamos.

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