Meoki guía al Amaya Sport San Antonio hacia la calma
los albiazules, que muestran dos caras en el partido, terminan doblegando al octavio
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AMAYA SPORT Lucau, Guardiola (7), Meoki (6), Vasko (3), Mindegia (1), Agirrezabalaga (4) y Curkovic -siete inicial-, Ristanovic, Crowley, Reina (4), Iso (1), Peciña (1), Rasic (4) y Jiménez.
ACADEMIA OCTAVIO Díaz, Fernández (7), Dasilva, Cacheda (3), González (6), Moledo (2) y Frade (2) -siete inicial-, Leonel, Carro, Nantes (1), Martínez, Polakovic (1), Cerqueira (2) y Barbón (3).
Marcador cada cinco minutos 2-3, 5-7, 8-9, 12-10, 15-11, 19-13 (descanso), 19-16, 22-19, 22-22, 25-24, 28-26 y 31-27.
Árbitro García y Fernández (Andalucía). Amonestaron a los locales Meoki, Curkovic y Reina y excluyeron a Peciña (2), Meoki, Curkovic y Agirrezabalaga. Por parte del Octavio, amonestaron a Dasilva, Cerqueira y Frade y excluyeron a Cerqueira y Barbón.
Incidencias Cerca de 800 espectadores en el pabellón de la UPNA.
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pamplona. Con cierta indolencia y sensibles síntomas de haberse cruzado con un gato negro la semana pasada en Antequera, acudió el Amaya Sport San Antonio a la cita ante el Academia Octavio, partido en el cual mostró las dos versiones a las que tiene acostumbrada a la parroquia antoniana, las dos caras de la misma moneda.
Fue suficiente para doblegar a un rival directo (31-27) que apalizó a los navarros en la primera vuelta de la competición doméstica (32-21), pero dejó, sin embargo, un nubarrón permanente en la atmósfera del parqué de la UPNA.
Los pupilos de Juanto Apezetxea, sumidos en la irregularidad en lo que va de campaña, son el reflejo de un equipo apático, desmotivado en ocasiones y temeroso cuando se les pone contra las cuerdas. Muestra de ello fue la segunda mitad del encuentro ante los gallegos, precedida de una eficaz y práctica primera parte donde los albiazules sometieron al Octavio durante 30 minutos (19-12). No obstante, la profundidad con la que trazó el Amaya Sport San Antonio su nivel ofensivo en el primer periodo se vio totalmente desdibujada cuando los gallegos apretaron a los locales con un parcial de 2-7 en los primeros compases tras la reanudación.
En la sala de máquinas antoniana, mermada por las bajas de Mindegia y Víctor, asumió el poder ejecutivo Ibai Meoki, quien incrementó de manera brillante su hoja de servicios en la máxima categoría con seis dianas y una defensa de manual. Sin embargo, el Octavio dejó a relucir las vergüenzas del San Antonio aplicándole su propia medicina, la velocidad, hasta llegar al alarmante punto de no retorno que reflejó el empate a 22 a falta de 10 minutos para la conclusión.
vuelta a empezar La entrada de Ristanovic, la eficacia de Meoki y las arremetidas intermitentes de Rasic en ataque sirvieron para devolver la tranquilidad en el electrónico de la UPNA y, casi en el epílogo, regresar al hábitat de la victoria en Pamplona, donde los antonianos se quitan el disfraz de Mr. Hyde para volver a colocarse el mono del Dr. Jekyll en la jornada carnavalesca del año.