25 años del mayor éxito del balonmano navarro
El 28 de abril de 2001, ante el Barça y en un Palau a rebosar, el Portland San Antonio conquistaba la Copa de Europa. El club blanquiazul, todo un fenómeno social, alcanzaba así el hito más importante del balonmano foral
Hace 25 años, que se dice pronto, un equipo llamado Portland San Antonio escribía su nombre en el olimpo del balonmano continental. El 28 de abril de 2001, en un escenario de ensueño como el Palau, el club blanquiazul rompía la hegemonía que había exhibido hasta entonces el Barça y, en un pabellón a rebosar, conquistaba su primera y única Copa de Europa, el mayor título continental a nivel de clubes. Aquel fue y hasta ahora sigue siendo el mayor éxito del balonmano navarro, un deporte que tuvo al San Antonio como su máximo exponente masculino y que también presumiría posteriormente de triunfos en femenino con el Itxako de Estella-Lizarra. Ambas entidades, no obstante, ya desaparecidas.
En la memoria colectiva de los aficionados navarros al deporte seguro que han quedado grabados nombres como los de MateoGarralda, Álvaro Jáuregui, Jackson Richardson, Oleg Kisselev, Xabier Mikel Errekondo, Ambros Martín, Fernando Barbeito, Alberto Martín, Raúl Bartolomé, Iosu Olalla, Mikhail Iakimovich... Jugadores que, comandados desde el banquillo por el incombustible Francisco Javier Zupo Equísoain y presididos por el fallecido Fermín Tajadura, se convirtieron en ídolos de toda una generación e hicieron que en la calle se hablara lo mismo de balonmano que del gran deporte rey que era el fútbol.
Y uno de los motivos, de los impulsos, fue aquella Copa de Europa de la temporada 2000/2001. En una final épica, a corazón abierto, en la que el Portland San Antonio hizo valer su victoria de la ida para acabar por alzar el trofeo continental. En el pabellón Universitario de Pamplona, los navarros habían ganado previamente por 30-24, lo que les permitió plantarse en el Palau con una renta de seis goles. Bendita ventaja. En tierras catalanas, el Barcelona de Valero Rivera se impuso por 25-22 en un partido intenso, reñido y que no se decidió hasta el final. Pero quien cantó el alirón fue el Portland.
En la memoria, aquel siete metros lanzado por Iackimovic que transformó en el último aliento. O el posterior balón robado por Óscar Mainer y que convirtió Iosu Olalla en el gol que daba el título a los blanquiazules. El San Antonio coronaba Europa sólo un año después de que estrenase su palmarés continental, el 30 de abril de 2000, ganando la Recopa. Más tarde, el 29 de octubre de ese mismo año, sumaba también la Supercopa de Europa –igualmente ante el Barça–, lo que le servía de antesala para el que sería el mayor de los éxitos: la Copa de Europa.
Reunión para recordar
Las anécdotas de aquella final continental y los años gloriosos de aquel San Antonio de ensueño fueron recordados el pasado viernes por algunos de sus protagonistas en una sociedad de Burlada. Allí se dieron cita miembros del cuerpo técnico como Zupo Equísoain, Patxi Lezáun –segundo entrenador–, Cacho Cariñena –preparador físico–, el doctor Javier Aquerreta, Zruspa; Daniel Capitán –fisioterapeuta–, así como jugadores como Raúl Bartolomé y Álvaro Jáuregui y otros componentes de aquel equipo como el Lechero –el conductor del autobús– o Carlos Mangado, entre otros. Presidiendo una cena tan nostálgica y especial estuvo el trofeo continental. Una Copa de Europa que se custodia, junto al resto de los títulos del San Antonio, en las dependencias del Instituto Navarro de Deporte y de la Actividad Física en el Navarra Arena.
“No había tocado la Copa de Europa desde que la gané”, reconoce Zupo Equísoain, ahora vinculado al REBI Cuenca, siendo entrenador también de su equipo inclusivo. “Ningún club navarro creo que ha ganado un título así y ser los pioneros nosotros, ver toda la repercusión que tuvo, el ambiente que se formó en el Palau con 8.000 personas y destronar además al Barça, que llevaba cinco copas seguidas en su pista, fue irrepetible. Yo, cada vez que escucho la retransmisión televisiva de los últimos instantes con Luismi (López) y Juan de Dios (Román), me emociono vivo”, confiesa el técnico.
Zupo Equísoain, que desde que dejó el banquillo del San Antonio ha sido un trotamundos del balonmano, califica aquella etapa como “irrepetible”. Lideraba “un equipazo” al que logró llevar a lo más alto de Europa. “Estaba toda Navarra pegada a la televisión. Era una barbaridad. La gente se volcó y se identificó con el balonmano, con este equipo. Aquel año fue el de la Copa del Rey, la Supercopa de Europa y la Copa de Europa. El Portland San Antonio fue el rey de Copas”. Ese mismo año, de hecho, el club blanquiazul fue el encargado de lanzar el Txupinazo de San Fermín por medio de su presidente Fermín Tajadura. “Un reconocimiento a la trayectoria del equipo”, apunta Zupo.
El veterano técnico, que el 7 de mayo cumplirá 64 años, constata que todo ese éxito que se vivió con el Portland San Antonio fue “un trabajo de todos”, “acertar en lo que trajimos al equipo”. “Formamos un grupo donde no eran jugadores de balonmano, sino que eran amigos. Además, desde el primer año de patrocinio de Portland se construyó uno de los mejores clubes de Europa”.
No es de extrañar, por lo tanto, que Equísoain hable de orgullo al recordar aquella época en la que lideró al mejor equipo de balonmano navarro de la historia, como así lo avalan sus títulos. “En mi caso, imagínate. Un tío nacido en la cantera del San Antonio, en Maristas, que pasa de juveniles al equipo mayor y gana la Copa de Europa. Eso no tiene palabras. Que ganes en tu club de toda la vida, donde te has educado deportivamente, y en tu casa, es imposible de calificar”.
Después de 25 años, y con aquel San Antonio ya desaparecido, sólo queda tirar de recuerdos desde la nostalgia. Quizá un buen momento se produzca en breve, ya que se está trabajando para que aquella constelación de estrellas se reúna en junio en Pamplona. Será, sin duda, un bonito reencuentro si finalmente se consigue.