Una joven sale llorando del ginecólogo: “Me dijo que tenía un tumor sin mirarme a la cara”
Ella asegura que desde el momento que vio que era “un hombre mayor”, ya se temió lo peor
Acudir al ginecólogo sigue siendo para muchas mujeres una experiencia marcada por el miedo, la incomprensión y, en algunos casos, el trauma. Aunque cada vez existe una mayor concienciación sobre la llamada violencia obstétrica y ginecológica, numerosas pacientes denuncian prácticas que consideran invasivas, dolorosas o realizadas sin la suficiente información y consentimiento.
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Exploraciones con dolores innecesarios, intervenciones no consensuadas, comentarios paternalistas o falta de empatía durante la atención médica forman parte de una realidad que muchas mujeres aseguran haber vivido y que, durante años, ha sido normalizada dentro de las consultas.
Una joven llamada Julia ha querido visibilizar esta situación a través de sus redes sociales. La creadora de contenido acudió a una consulta ginecológica debido a sangrados abundantes y dolores incapacitantes, pero asegura que salió de allí con tal sensación de indignación y angustia que decidió compartir públicamente todo lo que había vivido.
“Nunca he tenido un aborto. ¿Me lo vas a preguntar con tan poca sensibilidad?”
En el vídeo, que ha generado miles de reacciones, Julia explica que abandonó la consulta profundamente enfadada tras encontrarse, según relata, con un especialista que “no la miró ni siquiera a los ojos” durante gran parte de la visita. “La violencia de la ginecología en pleno 2026 me parece una barbaridad”, afirma.
La joven relata que, desde el inicio de la consulta, percibió una actitud fría y distante. Explica que intentó exponer con detalle los síntomas que padecía, pues sospechaba que podría padecer endometriosis; así como el impacto que estaban teniendo en su vida diaria. Sin embargo, asegura que el médico realizó preguntas muy personales sin mostrar la sensibilidad que ella esperaba.
Uno de los momentos que más le horrorizó fue cuando el especialista le preguntó si había sufrido alguna pérdida gestacional. Julia reconoce que la pregunta la dejó descolocada por la forma en la que fue planteada. “Nunca he tenido un aborto, pero ¿y si lo hubiera tenido? ¿De verdad me lo vas a preguntar con tan poca sensibilidad?”, reflexiona.
Una exploración que considera violenta
Según su testimonio, la situación empeoró durante la exploración ginecológica. Julia afirma que el médico inició el procedimiento cuando ella todavía no estaba completamente preparada, algo que describe como una experiencia especialmente incómoda y dolorosa. “¿Podéis avisar? Decir que vais a introducir lo que sea”, reclama en su vídeo.
La joven asegura que la exploración le provocó dolor y que en ningún momento sintió que se le estuviera explicando adecuadamente cada paso del procedimiento.
Otro de los episodios que recuerda con mayor malestar fue el momento en el que el especialista le comunicó que tenía un mioma vaginal, una lesión que describió como un tumor benigno. Según Julia, la noticia le fue transmitida de forma brusca y sin apenas explicaciones. “Me estás diciendo que tengo un tumor vaginal y ni siquiera me estás mirando a la cara”, lamenta.
Finalmente, la consulta concluyó con la prescripción de anticonceptivos hormonales para tratar sus síntomas. La joven explica que ella sospechaba que podía padecer endometriosis, aunque asegura que no obtuvo respuestas claras sobre esa posibilidad.
Debate abierto en redes sociales
La publicación ha provocado un intenso debate entre los usuarios. Mientras algunos consideran que la joven exagera y defienden la actuación del profesional sanitario, otros creen que su experiencia pone sobre la mesa un problema real relacionado con la atención que reciben muchas mujeres en consultas de ginecología.
Numerosas usuarias compartieron experiencias similares y aplaudieron que se hablara abiertamente de un asunto que consideran todavía tabú. Otras, sin embargo, insistieron en que este tipo de comportamientos no dependen del género del profesional, sino de su trato humano y vocación.
“No es normal que te traten así”, escribía una internauta. Otra añadía: “A mí me atendieron varias ginecólogas con la misma falta de tacto. El problema no es si es hombre o mujer, sino cómo se trata a las pacientes”.
El testimonio de Julia ha vuelto a situar en el centro del debate la importancia de una atención sanitaria basada en la empatía, la comunicación y el consentimiento informado, especialmente en especialidades tan sensibles como la ginecología.
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