Síguenos en redes sociales:

75 años pedaleando en Estella-Lizarra

El Club Ciclista celebra siete décadas y media desde su constitución

75 años pedaleando en Estella-LizarraJavier Bergasa

Hay fechas que pesan. El 21 de abril de 1951, en una sala del recién constituido Club Ciclista Estella, doce vecinos de la ciudad cogieron una pluma y firmaron. No firmaban solo un acta: firmaban un compromiso con su tierra, con su deporte y con las generaciones que vendrían detrás. Hoy, 75 años después, ese papel amarillento sigue siendo el punto de partida de una historia que no ha dejado de escribirse.

José Valencia Gauna fue el primer presidente. Junto a él, once hombres más —vicepresidente, secretario, tesorero, contador, capitán de excursiones, representante de corredores y vocales— prometieron desempeñar sus cargos “según su leal saber y real entender”. Los primeros estatutos dejaban clara la vocación del club: ajena a toda idea política o religiosa y con los fondos destinados, en caso de disolución, a las colonias escolares o establecimientos de caridad del municipio. Un espíritu civil y deportivo que ha pervivido hasta hoy.

La semilla organizativa no tardó en germinar. Apenas dos meses después de su fundación, el club ya organizaba su primera carrera: el Circuito de Los Puentes y Los Llanos, el 17 de junio de 1951, con motivo del Día de la Alegría y el patrocinio de Acción Católica. Ese mismo año vendrían el Circuito de Grocin —ganado por Joaquín Salaberría— y el Campeonato Social y Comarcal con un recorrido que unía Estella, Los Arcos y Acedo. El club acababa de nacer y ya competía, ya organizaba, ya crecía.

La proyección no tardó en llegar. Ya en los años 60, el club acogía el Campeonato de España de fondo en carretera, una hazaña logística que anticipaba lo que estaba por venir. Décadas después, Estella-Lizarra se convierte cada primavera en epicentro del ciclismo internacional gracias al Gran Premio Miguel Induráin, prueba de referencia en el calendario profesional que lleva el nombre del mayor corredor de la historia del ciclismo español. A ella se suman el Memorial Cirilo Zunzarren, la Copa de España de féminas y una veintena de competiciones anuales que abarcan desde las categorías base hasta la élite.

Pero detrás de cada carrera organizada, de cada corredor formado, de cada temporada completada, hay nombres y apellidos que merecen ser recordados. Las sucesivas juntas directivas que relevaron a aquellos fundadores; los colaboradores que montaron vallas un domingo por la mañana; los patrocinadores y las instituciones —ayuntamiento, diputación, medios de comunicación— que desde el primer año creyeron en el proyecto y pusieron su nombre junto al del club. Sin ellos, nada de lo que vino después habría sido posible.

Y luego están ellos: los ciclistas. Los que ganaron y los que no. Los que llegaron siendo niños a una escuela y los que se marcharon siendo profesionales. Los que todavía recuerdan aquel primer entrenamiento con las piernas temblando y los que hoy enseñan a otros a subirse a una bici. Hoy, el club mantiene equipos en categorías de escuelas, cadetes y juveniles, reuniendo a decenas de jóvenes que aprenden el oficio bajo la misma entidad que fundaron aquellos doce vecinos tres cuartos de siglo atrás. Todos ellos son el Club Ciclista Estella tanto como cualquier trofeo o podio.

A lo largo de 2026, el club tiene previsto celebrar una serie de actos conmemorativos para honrar este aniversario como se merece. Pero más allá de los eventos, este 75 aniversario es, sobre todo, una ocasión para decir gracias. Gracias a los que estuvieron al principio, a los que llegaron después y a los que están hoy. Gracias a quienes pusieron dinero, tiempo, esfuerzo o simplemente su aliento al borde de la carretera. Gracias, en definitiva, a todos los que durante 75 años han hecho que este club siga rodando.