“La crisis ha golpeado al periodismo, pero seguimos sacando cosas y denunciando”
Le preocupa la deriva del periodismo y cree que “ahora está en los huesos”, pero se muestra optimista cuando piensa que muchos periodistas “siguen teniendo pulso”
pamplona - La periodista catalana (1963) confiesa que tiene “querencia” por las cosas que hace, que le gusta contar historias y que todas las coberturas que realiza le dejan huella y asegura que la noticia que quería dar ya la ha dado: “ETA dejaba de matar y tuve la suerte de poder contarlo”. Lleva siete años al frente del mítico Hora 25 en la Cadena SER, emisora en la que aterrizó hace una década después de veinte años en televisión. En ambos medios se siente igual de cómoda y por el momento descarta las mañanas radiofónicas, porque, según dice, es de “biorritmos de noche”.
Hágame una radiografía de la situación actual del periodismo.
-La palabra radiografía es la mejor, porque lo que se ve en ella son los huesos, y el periodismo ahora mismo está en los huesos. La crisis económica ha golpeado la profesión de una manera brutal, y en cuanto a la calidad también estamos en un momento que precisaría mucha reflexión y mucho debate. A veces soy muy pesimista y me deprimo un poco, pero otras veces soy optimista, cuando veo que gracias a los medios seguimos sacando cosas y seguimos denunciando. Seguimos haciendo ese servicio a la ciudadanía por el que existimos: muchos seguimos teniendo todavía pulso, y es cuestión de reanimar un poco al muerto.
¿La crisis del sector ha afectado a la calidad informativa de los medios?
-Es evidente que, si en las redacciones trabaja menos gente, eso afecta a la calidad; si en las redacciones trabaja cada vez más gente joven y menos gente mayor -no digo que los jóvenes no sean buenos, pero necesitan el mismo rodaje que vivimos todos-, eso afecta a la calidad (...). Cuando recortas, se nota en el producto que haces, y nosotros luchamos día a día para que no se note y, sobre todo, luchamos independientemente de los propietarios de nuestras empresas: trabajamos más por nosotros mismos y por hacer bien nuestro trabajo, y creo que esto está supliendo muchas veces los propios déficits de las redacciones.
¿Cuál es el estado de salud de la radio en España?
-En cuanto a personal, lo mismo: hemos sufrido los despidos que todo el mundo conoce, pero el estado de salud de la radio como medio está muy bien en comparación con otros medios, como el papel, que ser hallan en el eterno debate sobre la digitalización, internet, el soporte... A la radio las nuevas tecnologías la benefician; antes sólo podías escucharla en directo, y ahora, cuando quieres y donde quieres. Nuestro reto es captar al público joven, y para eso las nuevas tecnologías son fundamentales. Ahí la radio sale muy beneficiada, y también en que ninguno de los medios tradicionales puede luchar contra la inmediatez de la radio, que sigue siendo nuestra seña de identidad. Le veo buena salud, pero la larga vida dependerá de nuestra capacidad para adaptarnos al público joven.
¿No cree que desde hace tiempo se viene haciendo una programación muy similar, y eso hace que los programas resulten repetitivos?
-Muy similar y muy tradicional. Yo ahora mismo tengo ese gran debate en mi programa, un espacio informativo de referencia que tiene que seguir siéndolo, pero cambiándolo y adaptándolo. Hay margen para hacer muchas cosas y sobre todo, en descubrir gente nueva. La juventud que hay en las redacciones se tiene que notar.
Sostiene que las tecnologías benefician a la radio, ¿piensa que las redes sociales se están confundiendo con el periodismo profesional?
-Quien lo hace se equivoca, quien piense que se puede informar sólo a través de Twitter o de Facebook se equivoca y mucho. Estas plataformas son un complemento que compiten con nosotros en cuanto a inmediatez, no en cuanto a reflexión y calidad de los analistas. Fui muy reacia al principio, pero reconozco que al programa le sirve muchísimo, y tenemos que aprender a trabajar juntos. Tengo claro que como profesional de un medio tradicional necesito Twitter, pero me gustaría que los usuarios no denostaran los medios tradicionales.
¿Siguen siendo válidas las tradicionales reglas del oficio periodístico?
-Las reglas son las que son y hagas periodismo a través de la plataforma que lo hagas: hay que ser riguroso, contrastar, preguntar. Estos nuevos medios no tienen otras reglas, funciona lo mismo.
¿Se ha perdido la curiosidad en la profesión?
-Nos hemos vuelto todos un poco acomodaticios. Es verdad que con la crisis hay menos gente en las redacciones y resulta más complicado ciertas coberturas, pero tenemos que revelarnos ante un vídeo de Moncloa grabado, con Mariano Rajoy valorando los datos del paro: debería ser como un código del buen periodismo y decir que no se publica. Esto es lo que tenemos que hablar y volver a ser lo combativos que éramos antes.
El fútbol se come cualquier programa, tertulia, espacio de entretenimiento... ¿Hay “futbolcracia” radiofónica?
-El fútbol lo puede todo. En la SER hemos encontrado una fórmula para cuando hay mucho fútbol: paso a la onda corta y hago un programa más corto. Y si tienes mucho interés, puedes encontrarme en los podcast... Pero lo del fútbol es una cruz.
De los personajes que ha entrevistado, ¿tiene alguna predilección? Y de las coberturas, ¿alguna le ha marcado de manera especial?
-Muchas, a mí todas las coberturas me marcan: tengo querencia por las cosas que hago. He disfrutado haciéndolo todo y he sufrido haciéndolo todo. He aprendido de todo y he sido muy feliz con todo. En la última he estado en Sicilia con el drama de la inmigración. Me gusta estar en los sitios donde suceden las cosas y contarlo. Es la mejor manera. El otro día veía la muerte de Jesús Hermida, y él mismo hablaba de “un contador de historias”: me gusta mucho esa expresión, y eso es lo que sé hacer y lo que me gusta. En cuanto a entrevistas, habitualmente disfruto más con la de alguien anónimo que me cuenta algo maravilloso, que con esa entrevista a no sé quién, que luego te deja el cuerpo más frío.
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