Mitxoleta significa amapola en euskera. La presencia insolente de estas flores en el solar que bajaba la cuesta del Club de Tenis en dirección a Lezkairu es el motivo de que el nuevo huerto urbano que se ha presentado este domingo reciba este nombre. Precisamente esa es la ubicación, en la calle Bardenas Reales, donde a partir de ahora se puede encontrar un huerto que tiene por objetivo ser un punto de encuentro entre los barrios de Lezkairu, la Milagrosa y Santa María la Real.

Aunque el día grande fuese este domingo, esta iniciativa se remonta a dos años atrás. Fue en la red de mayores de Santa María la Real donde se sembró la idea de que la zona necesitaba un espacio verde. Dicho y hecho, el Ayuntamiento aprobó el proyecto y eligió el terreno para llevarlo a cabo. En ese momento se abrió un proceso participativo de libre acceso para todo el que estuviera interesado en formar parte de la iniciativa. “Ha ido más despacio de lo que imaginábamos”, ha expresado Marta Burugorri Larequi, una de las responsables de la comunicación de Mitxoleta. Del proceso surgió un grupo que ha tenido que esperar dos años, reuniones y gestiones para definir cómo iba a ser el huerto mediante, para ver germinar la semilla.

“Más allá de un espacio de producción, queremos que sea un lugar para hacer comunidad”

Ahora ya es una realidad. Hace un par de meses el Ayuntamiento colocó los primeros bancales, gracias al presupuesto destinado a huertos urbanos. Durante ese tiempo, en Mitxoleta han plantado la temporada de primavera y verano. Pero el grupo es un hervidero de ideas: “Queremos poner bancos y mesas para que la gente descanse, un campo de petanca, flores...”. Mucho por hacer y con la ilusión intacta.

Un día de celebración

Con las verduras empezando ya a florecer, en torno al huerto se reunieron este domingo decenas de personas para celebrar la inauguración del nuevo espacio. La jornada ha empezado pronto con un pasacalles por los barrios involucrados. Los miembros de Mitxoleta (@huerto_mitxoleta en Instagram) los han recorrido en bicicletas y triciclos para que todo el mundo se enterase del plan de la jornada festiva. A las 11.00 horas ha habido actividades, como pintar piedra o hacer un hotel para insectos, para que los más txikis pudieran participar y disfrutar del día. El plato fuerte ha llegado a la 13.00 horas, cuando se ha preparado una txistorrada y quesada para todos los asistentes. Ha sido el momento en el que los miembros de Mitxoleta han aprovechado para contarle a los tres barrios implicados qué va a ser el proyecto: “Mucha gente nos preguntaba estos meses, había que explicarles que es un espacio para que disfrutemos todos”. El huerto va a tener siempre las puertas abiertas para el que quiera echar una mano en la producción tanto como para el que simplemente vaya a leer un libro.

Desde la asociación echaban en falta espacios en Lezkairu para poder hacer comunidad: “Es un objetivo tan importante como la propia huerta”. En Mitxoleta tenían claro desde el principio que querían crear un lugar que fuera una referencia de la vida social para los tres barrios y que no existía: “Buscábamos un punto de encuentro para juntarnos gente de diferente edad y origen donde aprender de ecología”. Y en un “espacio verde” que creían que era necesario en la zona.

Organización del huerto

“Hay gente que piensa que cada persona tendrá un espacio, pero es una huerta comunitaria”, ha expresado Burugorri. Desde la asociación, a la que invitan a sumarse a todo el que quiera, gestionarán la plantación y la distribución de lo que se cultive: “Se repartirá entre las personas que colaboren”. Sin embargo, han declarado que Mitxoleta aún está en periodo de prueba y nada es definitivo. No descartan repartir una parte de lo que recojan entre otras asociaciones.

También está por ver cómo va a ser finalmente la jerarquía interna. Pero sí tienen claro que nadie va a mandar más que otro. Las decisiones se tomarán en un consenso asambleario que saldrá de las reuniones abiertas que van a celebrar cada mes: “Estamos deseosos de que venga todo el que quiera, aunque no tenga conocimientos de ecología”. Dentro de Mitxoleta, habrá grupos que se encarguen de las diferentes funciones. Contarán con personas responsables de la plantación, la infraestructura, la comunicación y la relación con otras asociaciones.

También les queda otro reto pendiente: contar entre sus filas con la presencia de jóvenes. La mayoría de personas en la asociación son de mediana edad: “La idea es que haya txikis porque en Lezkairu hay muchas familias, pero gente de entre 20 y 30 años de momento nos faltan”. Confían en suplir esa carencia ahora que el huerto ha echado a rodar.

Porque no hay mejor noticia que dos años después Mitxoleta ya haya dado frutos y sea una realidad. Para los que han estado organizándolo este tiempo este domingo ha sido la oportunidad de “pasar un buen rato y celebrar”. También con los barrios de Lezkairu, La Milagrosa y Santa María la Real, que ya tienen su huerto y las ideas claras: “Más allá de un espacio de producción, queremos que sea un lugar para hacer comunidad”.