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Ramos: "La Judicatura se ha convertido en el campo de batalla de los partidos políticos"

"La fiesta de los jueces" llega hoy a las 20.00 horas al Teatro GayarreLa obra, dirigida por Ernesto Caballero, se inspira en un texto de Heinrich Von Kleist

Ramos: "La Judicatura se ha convertido en el campo de batalla de los partidos políticos"Iban Aguinaga

pamplona. El Teatro Gayarre acoge hoy y mañana a las 20.00 horas La fiesta de los jueces, obra dirigida por Ernesto Caballero y protagonizada por Santiago Ramos. Inspirada en El caldero roto, comedia célebre alemana del siglo XIX de Heinrich Von Kleist, la puesta en escena de Caballero narra "un fin de fiesta de un acto institucional de la Judicatura, en la que los principales protagonistas son nuestros más mediáticos magistrados actuales", explica el propio director. Éstos representan, a su vez, "como colofón de ese acto institucional, la obra El caldero roto de Kleist", texto clásico que relata la historia de un magistrado que recibe un caso. En el debe averiguar quien ha entrado en el dormitorio de la joven Eva, y lo hace siendo él el responsable de tal hecho, "lo que le obliga a prevaricar para evitar que los demás le descubran", cuenta Ramos.

Así, esta puesta en escena de los jueces actuales les lleva a a mostrar "sus diferencias, conflictos y obsesiones, hechos que todos conocemos", cuenta Caballero. "Es una forma de aludir en tono de farsa a la Justicia española actual. Se toman ejemplos de los conflictos modernos, se hace referencia a la idea de que la Judicatura se ha convertido en el campo de batalla de los partidos políticos, o de que a la hora de encarar un juicio es fundamental el partido al que pertenece el juez", analiza Ramos. Al final, este acto institucional se convierte, asimismo, "en una fiesta irreverente con música, canciones, y alusiones a la actualidad, que pretenden despertar la risa y la sorpresa", señala Caballero.

sátira

La realidad actual de los jueces

El hecho de que dentro de la propia obra se represente otro teatro, supone que cada actor interpreta dos papeles, "en mi caso hago del magistrado que interpreta al juez Adán del texto clásico", puntualiza Ramos, quien reconoce que lo fundamental del texto de Caballero es que "se alude también a hechos de actualidad sonados como la trama Gürtel o la de Mallorca, que son motivo de disputa entre los magistrados porque unos están de un lado y otros de otro". Y tampoco falta la mención al tema de Garzón o al Estatuto de Cataluña. "En general mantienen unas posturas muy encontradas, puesto que aunque la ley sobre la que basan su decisión es la misma para todos, cada uno de ellos tiene una visión del tema que varía según les conviene. Se da a entender que aparentemente las normas son fácilmente interpretables", reconoce Ramos.

"Lo que se percibe -añade Caballero- es un afán por interpretar subjetivamente las leyes tratando de arrimar cada uno el ascua a su sardina". Así, esta obra, que termina con la reivindicación de los propios magistrados por una "justicia de autor, por una justicia según la visión de cada uno", tiene como objetivo reirse "de un estamento que es presumido, que está muy politizado, y que en general tiene refriegas y obsesiones de poca altura". Lo más curioso de todo es, según cuenta Caballero, que los propios jueces "son conscientes de que deben dar pasos para acercarse al ciudadano", pero claro, las propuestas que ofrece cada uno de ellos están fundadas siempre "en sus propias ideologías y esquemas de valores".

Respecto a la puesta en escena, el director recalca que han hecho dramaturgia con "frases literales de los propios magistrados actuales". "Por ejemplo, en la obra hay un juez que es catalán y plantea en un momento dado que no le dejan expresarse en su lengua, y otro magistrado contrario a su postura le dice que "para ser juez en Cataluña es necesario saber catalán, lo mismo que un juez en Sevilla necesita saber bailar sevillanas". "Esta es una frase real dicha por un magistrado actual que en su momento apareció en prensa y que tuvo su repercusión", puntualiza.

Por otro lado, Ramos añade que esta obra permite al público "sentirse identificado e implicado en todo lo que va sucediendo, puesto que habla de hechos que nos atañen a todos". Y es que "de lo que se habla aquí tiene mucho que ver con la realidad. Y es necesario que esto sea así, porque aunque duela hay que reconocerlo, el país en el que vivimos es así". Cabe destacar que la obra está representada, además, por otros siete actores que conforman la Compañía Teatro el Cruce.

Respecto a la escenografía, llama la atención el suelo que está creado a base de papel procedente de las trituradoras de las oficinas de los juzgados. "Este material nos sirve muy bien porque es versátil, a veces parece nieve, a veces paja, y a veces los propios expedientes triturados", cuenta el director.