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"Baja gastronomía"

"Baja gastronomía"

Parece que hablar sobre gastronomía es hacerlo casi siempre sobre grandes restaurantes, reconocidos cocineros o productos gourmet. ¿Pero que hay de esos pequeños templos gastronómicos que se esconden en discretos barrios y donde se pueden disfrutar de grandes exquisiteces? Seguramente muchos vecinos de Pamplona recuerdan el Bar Jamón, en Orvina; un lugar excepcional donde se podían degustar los mejores boquerones, jamón y rabas que puedo recordar. El sitio, no nos vamos a engañar, era sumamente cutre, pero no eso no era impedimento para que se convirtiese en una pequeña Meca gastronómica, a la que peregrinaba mucha gente de la ciudad.

Estoy segura de que muchos de ustedes conocerán uno de esos lugares, fuera del circuito comercial, donde se sirven las mejores croquetas, unas buenas bravas, o el más exquisito pulpo. Quizás no sean locales muy conocidos, pero suelen estar abarrotados de clientela habitual que disfruta de su especialidad y se recrea con la idea de saber que conoce un pequeño secreto culinario.

Hablando de esa baja gastronomía, me gustaría descubrirles un lugar donde pueden encontrar, posiblemente, la mejor tortilla de patata de Pamplona: el Bar Arakel. Situado en el barrio de la Txantrea, este local se declaró recientemente ganador del premio en el I Concurso de Tortilla de Patata Tradicional de Navarra. Al mando de sus fogones, Héctor Tello, un cocinero con un futuro muy prometedor, que con tan sólo cinco ingredientes (patata Mona Lisa, huevos frescos, cebolla, aceite de oliva y sal gorda) es capaz de elaborar la más sabrosa de las tortillas. Sin trucos y sin misterios: un pochado lento a fuego bajo durante más de 40 minutos y cuajar la patata con el huevo en una sartén muy muy caliente, nada más y nada menos. El resultado es conmovedoramente delicioso. Y ya que han ido al Arakel, no dejen de probar sus ya famosas hamburguesas con su ketchup casero especial, es otro gran manjar del local que merece una visita.

Bar Arakel Cascalleta 2, Pamplona