a pesar de la juventud que gasta, y de que su sonrisa le delata inevitablemente como una persona sin dobleces, vital y pasional, Pablo Lasaosa se acaba de destapar con una exposición de fotografías de esas que te impiden hasta pestañear. Retales del rock, inaugurada ayer y que se puede ver en la Agrupación Fotográfica de Navarra hasta el 4 de septiembre.
Dieciocho imágenes que entrelazan, mejor dicho abrazan, las dos pasiones de su autor: la fotografía y la música. "Mi pasión desde pequeño era la música... hasta que descubrí la fotografía. Y no encontré mejor manera de compaginar ambas que la fotografía musical: hacer fotos mientras escuchaba música en directo, viviendo y compartiendo las sensaciones de los músicos", explica Pablo, consciente de que se enfrenta a un tipo de fotografía especialmente complicada, ya que los conciertos suenan pero las imágenes no se oyen. "Muchas veces, en los conciertos, se producen gestos que la mayoría del público no percibe hasta que, posteriormente, tú puedes mostrárselo a través de las fotografías. Las imágenes no se pueden escuchar pero tienen y cuentan historias, que son las que el fotógrafo captura. En este sentido, cuando yo veo mis fotos, estas me sirven para recordar los momentos de ese día, de ese concierto y lo bien o mal que me lo pasé".
Respecto a su propio estilo fotográfico, a las características que hacen que sus instantáneas se vinculen al primer vistazo con su nombre, Lasaosa hace referencia de forma especial a intentar captar "gestos y miradas que no sean los típicos del artista. Por otra parte, intento trabajar mucho los colores, que están ahí, en la foto, pero hay que sacarlos y jugar con ellos... porque la fotografía es luz".
La Fuga, El Drogas, Marea, Cero a la Izquierda y Bocanada son los cinco grupos que protagonizan una exposición que navega indistintamente entre el blanco y negro y el color pero cuyo puerto de atraque es el mismo: el rock. Una música que deja retales de vida en la retina de Pablo Lasaosa, de ahí el título de la muestra. "Cuando acaba el concierto, lo poco que queda son las fotografías, retales que puedes utilizar casi para lo que quieras".
Convertir su pasión en un trabajo está siendo un proceso duro, en el que todavía está inmerso, pero Pablo tiene claro cuál es el camino. "Ir a todos los conciertos con la cámara, nunca sabes lo que puedes tener; y hacer muchas, muchas, muchas fotos y seleccionar solo una o dos, no treinta. Y, por supuesto, hay que dejarse ver, porque no sabes dónde puede estar la oportunidad".
De las imágenes expuestas, Pablo se queda con la imagen del grupo El Drogas, utilizada para la promoción de su gira, "y que hasta ahora ha sido mi principal trabajo en el mundo de la música, y además con unas personas espectaculares"; y la de El Piñas, de Marea, utilizada para el cartel de la muestra, "una imagen sobre la que mucha gente me ha llegado a preguntar si los rayos de luz que aparecen los había puesto yo".