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David Ilundain debuta con ‘B’, “una historia inverosímil si no fuera verdad”

La película, que se estrena el viernes en Golem, recrea el interrogatorio en el que Bárcenas implicó a altos cargos del Gobierno

David Ilundain debuta con ‘B’, “una historia inverosímil si no fuera verdad”Mikel Saiz

pamplona - Cuando B funde a negro y la canción ¿Dónde está el dinero?, de Quique González, acompaña a los créditos, una piensa cómo es posible que nada estallara en mil pedazos después de que, el 15 de julio de 2013, Luis Bárcenas, ya extesorero del PP, ofreciera ante el juez Ruz una declaración en la que contó, con todo lujo de detalles, el sistema de pago en dinero negro de sobresueldos y otras prebendas a altos cargos del Gobierno y del partido que lo sustenta.

Y no es porque un tipo como el cajero que repartía esos sobres tenga toda la credibilidad del mundo, en absoluto, sino porque la realidad es tozuda y parece imponerse de manera clamorosa. Es la sensación que deja la ópera prima del director navarro David Ilundain, una cinta austera que recrea aquel interrogatorio de cinco horas y cuyos papeles principales están encarnados por Pedro Casablanc, en el papel de Bárcenas, y por Manolo Solo, en el de Pablo Ruz. La película se estrena este viernes, día 18, en 16 salas de todo el Estado y en Navarra podrá verse en los cines Golem de Pamplona.

Ilundain decidió hacer este largometraje tras el shock que sufrió después de ver la obra de teatro Ruz-Bárcenas, escrita por Jordi Casanovas y dirigida por Alberto San Juan. Una vez que arrancó el proyecto, el realizador recuerda que el autor le dijo que “nunca hubiera podido inventar algo así; si lo hubiéramos escrito nosotros, no sería verosímil, nos dirían que habíamos exagerado”. Quizá por eso la puesta en escena de la película ha querido ser “rigurosa al máximo”, dando protagonismo a las palabras. “Hemos hecho un trabajo riguroso para que el espectador piense por sí mismo” y porque el relato de un caso de corrupción de estas dimensiones a veces se desinfla rápido por esa suerte de bulimia informativa imperante. “No acabamos de tener tiempo de amueblar las cosas”, y, en ese sentido, esta película tiene “una función emocional” y solo pretende que la gente dedique “80 minutos de tu vida al caso de corrupción por excelencia en este país” y saque sus propias conclusiones. “Queríamos que el espectador sintiera lo sucedido como si hubiera sufrido un atraco, que viviera la historia en primera persona, que supiera que estaba pasando eso mientras se iba a currar para sacar su vida adelante”, añade el director, para quien lo más difícil no ha sido el texto, ya que se puede conseguir sin problemas, sino “el subtexto”. Para saber cómo era el ambiente ese día, quién miraba a quién y cómo, el equipo habló con periodistas y con abogados de las acusaciones particulares personadas, y también visitaron la Audiencia Nacional “para olisquear un poco el ambiente”. Con toda esa información, el realizador, también guionista, trató de recrear la escena que se produjo en aquella sala, “incluso el microcosmos que se reproducía socialmente, quién representaba a quién y cuáles eran las fuerzas que estaban en juego para pelear por la verdad”.

“un grandísimo personaje” Ilundain quiso contar para el filme con los mismos intérpretes que dieron vida a Ruz y Bárcenas en el teatro. En este último caso, Casablanc agradece la confianza del realizador “porque me ha dado la oportunidad de hacer un grandísimo personaje en cine”, y eso que verse en la pantalla grande “desde fuera” al principio fue “casi traumático”. El hecho de haber encarnado al extesorero durante un año sobre las tablas permitió al actor llegar con el papel “muy hecho”, lo que “no es nada habitual”, y, aunque a nivel profesional supo identificarse con él, no cree que tengan nada que ver, si acaso “una cierta ironía ante la vida”. Aprenderse el texto fue lo más difícil. “El resto fue muy fácil y cómodo, porque estoy todo el rato sentado”, indica el actor, que en ningún momento ha intentado conocer a Bárcenas. “Creo que me hubiera coartado la libertad”, termina.