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Pilar García Escribano invade de naturalidad Conde Rodezno

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Pilar García Escribano invade de naturalidad Conde Rodezno

pamplona - “Mis cuadros son hijos de cada momento y reflejo de mi alma”, dice la pintora navarra Pilar García Escribano, una de los pocos artistas que continúan con la pintura al natural que, después de seis años, vuelve a Pamplona para mostrar Paisajes navarros con bodegón, una obra que mantiene la misma línea de los últimos años y refleja “los bellos lugares” de la Comunidad Foral y sus alrededores. En esta muestra de su trabajo, llevado acabo durante cerca de cuatro años, están representados algunos rincones de Pamplona, de la Ribera de Navarra, de La Rioja y de Santander, los cuales componen una gran variedad en cuanto a temas y colores. La exposición, que permanecerá en la Galería de Arte Conde Rodezno hasta el día 9 de diciembre, se puede visitar en horario de 11.30 a 14.00 horas y de 18.30 a 21.00 horas de lunes a sábado; los días festivos y los domingos, la galería permanece cerrada.

Para Pilar García Escribano, pintar al natural es una técnica que “nunca pasará de moda” y que “es muy diferente a pintar en un estudio”. “La impronta de tener un paisaje delante, poder expresarte con él y sentir su atmósfera es algo único”, afirma García, natural de Murchante. Por ello, si hay algo que caracterice su pintura, resultado de la variedad de escuelas en las que ha bebido, es el ambiente “tranquilo y relajado” que crean en la sala. Los caminos sin final, los mares que no terminan o los bodegones son algunos de los temas más recurridos por su pincel, los cuales van más allá del reflejo de un paisaje. “Podría decirse que mi pintura es una mezcla entre pintura y sentimiento, porque cuando pinto intento reflejar sobre el lienzo todo lo que el lugar me transmite, y creo que ahí radica la magia que emerge de estos cuadros hechos al natural”, comenta la artista, que lleva a sus espaldas más de 100 exposiciones tanto colectivas como individuales por distintos lugares del Estado.

una huella de frescura Su obra mantiene siempre una huella de frescura puesto que siempre retrata algo cambiante. Para García Escribano, quien comenzó su actividad artística de la mano de Sagrario Lamban en Zaragoza y fue alumna, entre otros, de Juan José Aquerreta y Salvador Beunza, sus cuadros son “hijos de cada momento”, puesto que cada uno está hecho en un lugar y un tiempo determinados y “nada tienen que ver unos con otros”. Por ello, la espontaneidad y la naturalidad son dos aspectos fundamentales de su obra. “Yo me pongo ante el cuadro y soy auténticamente yo, con mis sentimientos y mi forma de hacer, sin estar mediatizada por las modas del momento, como lo son el abstractismo”, señala, y añade que, para ella, “la calidad es fundamental e impera ante la innovación”.

en sintonía con el paisaje Entre los lugares que se muestran en la Galería de Arte Conde Rodezno, se encuentran la Taconera, las pasarelas del río Arga, la Rochapea, la Peña de Unzué o Murchante, entre otros. “Cuando coloco el lienzo en la naturaleza, me siento en una comunión con el paisaje extrema; tanto que se acercan las personas y no las oigo. Esta comunión tan fuerte es la que luego hay que transmitir y ese sentimiento hay que hacer llegar”, agrega la artista navarra, quien ha pintado muchas veces junto a Pedro Salaberri y Jesús Lasterra.

Pero García Escribano también pinta en estudio. Lo hace cuando el frío llega. Los bodegones, una parte fundamental de su obra, son la muestra de ello. “La sensación es muy diferente, porque en el paisaje los elementos ya están colocados, y después tú puedes jugar con ellos, pero en el bodegón directamente los colocas como quieres dibujarlos, aunque es igualmente una sensación muy agradable”, manifiesta la artista, y agrega que, por ello, “nunca” dejará de pintar.