madrid - Claudio Tolcachir regresa a España para dirigir la obra de su compatriota Mario Diament Tierra del fuego, “un tubo de ensayo” con el conflicto Israel-Palestina de trasfondo que permite ver a la humanidad al desnudo, al que ha dado textura de “thriller”.
Tolcachir (Buenos Aires, 1975) explicaba en una pausa de los ensayos de Tierra del fuego en el Español, en Naves del Matadero, las claves de una obra cuyo estreno absoluto fue el pasado 11 de marzo en el Teatro Central de Sevilla y que llegará mañana a Madrid.
“Es una pieza que logra que todo el mundo hable de ello, que salga pensando en la propuesta y su trasfondo”, explica el director de la aclamada La omisión de la familia Coleman.
El argentino, cuyo último trabajo en España fue Emilia (2014), su debut en la escritura teatral, quiso hacerla al conocer el “muy importante” texto del argentino con ascendencia judía Mario Diament: “habla de lo que necesitamos hablar en la vida”, subraya. “Tiene la textura de un thriller, en un tubo de ensayo, que cuando se agita se ve la humanidad al desnudo. Se ve a las personas totalmente desnudas y esa verdad, muy cruda, conmueve e incomoda”, anticipa.
Tierra del fuego cuenta la historia real de una azafata que sufrió un atentado en Londres al bajarse de un autobús, se convirtió en “militante por la paz” y 20 años después decidió encontrarse con el terrorista, que cumplía pena en la cárcel, para tratar de entender por qué ocurrió aquello.
“Ese es el puntapié de la obra. A partir de ahí son las conversaciones entre ellos lo que guía la trama. Es ir contra la corriente, no instalarse en el odio, sino buscar un punto de encuentro”, detalla. El valor de la pieza, dice, es que es “muy equilibrada”, no pretende tomar partido, “sino que permite que en un momento dado todos tengan alguna razón”.
“Plantea cómo hacemos para encontrar una grieta para la paz. Nos coloca en un lugar de valentía, de intentar el amor, la escucha, la comprensión”, precisa.
Tierra del fuego es “de una exigencia actoral muy grande” porque los seis personajes están “todo el tiempo en escena dando sus razones, historias y motivaciones, de forma que el espectador se puede poner en el lugar de todos”. Los intérpretes son Alicia Borrachero, Tristán Ulloa, Abdelatif Hwidar, Juan Calot, Malena Gutierrez y Hamid Krim.
No es ni una lección de historia ni un repaso informativo al conflicto sostenido entre Israel y Palestina, “sino que ayuda a comprender de que hablan los telediarios”, dice. “Es -apostilla- una puerta abierta al ser humano, un ejercicio teatral muy vivo, muy fuerte, al que los actores se entregan en cuerpo y alma, poniendo toda la carne en el asador. Como espectador uno se siente involucrado porque escucha y entiende las razones”, detalla.
Le interesó mucho el tema porque, dice, “a todo el mundo le tranquiliza tener un enemigo”. “Es una obra que dice que no nos podemos relajar, pensar que eso no nos va a suceder. Todos somos responsables de crear un espacio de paz”. - Efe