Las vacaciones suelen asociarse al disfrute, el descanso, la aventura y el descubrimiento de nuevos destinos. Sin embargo, cuando el viaje implica cruzar fronteras, especialmente hacia países tropicales o regiones con unas condiciones sanitarias diferentes a las habituales, conviene reparar en algo que muchos viajeros siguen pasando por alto: la preparación sanitaria. “Todo viaje internacional tiene riesgos”, advierte el doctor José Luis del Pozo, director de los servicios de Microbiología y de Enfermedades Infecciosas de la Clínica Universidad de Navarra (CUN).
El especialista apunta algunos errores que cometen los viajeros y uno de los más habituales es no acudir a una consulta de atención al viajero antes de partir. “La mayoría de la gente no se prepara adecuadamente”, señala. Lo recomendable es hacer una consulta en el Centro de Vacunación Internacional (CVI) o en una consulta de atención al viajero en un hospital con suficiente antelación, entre 3 y 6 meses antes del viaje.
No todos los viajes son iguales
El doctor Del Pozo señala que cada destino y cada viajero presentan riesgos diferentes. “Hay que individualizar los riesgos de cada viajero”, explica. Factores como el país de destino, la duración del viaje, el tipo de alojamiento, las actividades previstas o las enfermedades previas del viajero condicionan las recomendaciones médicas. Además, el doctor señala que la consulta previa permite revisar el calendario vacunal del adulto, una cuestión que a menudo se olvida.
En algunos casos, puede ser necesario replantearse determinados viajes. Hay vacunas, como la de la fiebre amarilla, que están contraindicadas en personas inmunodeprimidas o embarazadas; por eso, la evaluación médica previa resulta esencial.
Seguro de viaje, imprescindible
Otro error habitual es viajar sin una cobertura sanitaria adecuada. “Lo lógico es pensar que nunca pasa nada, pero a veces ocurren cosas”, resume el especialista. Las consecuencias pueden ser especialmente importantes en países donde la atención médica es privada. Del Pozo pone como ejemplo Estados Unidos, donde una urgencia médica puede generar gastos muy elevados si el viajero carece de un seguro que cubra la asistencia. La recomendación es clara: antes de viajar conviene revisar detenidamente las coberturas, incluyendo asistencia médica, hospitalización, evacuación sanitaria y posibles repatriaciones.
Un botiquín ‘profesional’
Junto a las vacunas y el seguro, el tercer gran pilar de la preparación sanitaria es el botiquín. El doctor Del Pozo aconseja elaborarlo con ayuda del médico de atención primaria o de una consulta especializada en medicina del viajero. Entre los elementos básicos recomienda incluir analgésicos y antipiréticos, como paracetamol o ibuprofeno, útiles ante fiebre, dolor o pequeños traumatismos. También considera conveniente llevar un antihistamínico para posibles reacciones alérgicas o picaduras de insectos, así como alguna crema con corticoide para tratar irritaciones cutáneas o lesiones leves de la piel. El material para la limpieza y desinfección de heridas tampoco debería faltar, incluyendo antisépticos.
Un apartado especial merece la diarrea del viajero, que afecta hasta a un 80%. Para estos casos, puede ser útil disponer de un antidiarreico, aunque siempre siguiendo las indicaciones médicas. Para reducir el riesgo, el especialista insiste en extremar las precauciones con el agua (beberla solo embotellada) y los alimentos (no comprarlos en la calle ni aquellos que hayan podido ser lavados con agua.
Insectos, una gran amenaza
Las enfermedades transmitidas por mosquitos constituyen algunas de las más graves. “La malaria es la enfermedad infecciosa que más mortalidad causa en viajeros”, advierte Del Pozo. Para prevenirla se recomienda tomar medicación preventiva antes, durante y después del viaje, y evitar las picaduras. Para ello se debe utilizar ropa de manga larga y pantalones largos, aplicar repelentes en la piel y también sobre la ropa, y emplear mosquiteras impregnadas con insecticida cuando se viaje a zonas con elevada presencia de mosquitos. Del Pozo recuerda, además, que garrapatas, chinches y otros insectos también pueden transmitir infecciones, por lo que conviene revisar los alojamientos, la ropa y el calzado.
Cuándo consultar al médico
Algunos síntomas pueden aparecer días o incluso semanas después del viaje. Entre todos ellos, hay uno que merece especial atención y es la fiebre. “La fiebre siempre es un síntoma que debe motivar una consulta médica urgente”, subraya el especialista. Aunque muchas veces puede deberse a infecciones comunes, también puede ser la manifestación inicial de enfermedades potencialmente graves como la malaria.
Otros signos que justifican una valoración médica rápida son la aparición de lesiones cutáneas o una diarrea acompañada de fiebre o sangre en las heces.
Además, en viajeros que hayan realizado estancias prolongadas en zonas de alto riesgo, el experto considera recomendable realizar una revisión médica al regreso, incluso aunque no presenten síntomas. Una analítica básica puede ayudar a confirmar que todo está bien.
La prevención funciona
Después de años atendiendo a pacientes con infecciones adquiridas durante viajes internacionales, José Luis del Pozo tiene claro cuál es la principal enseñanza y es que “muchas de estas enfermedades son prevenibles”.
Las vacunas, la profilaxis adecuada y las medidas básicas de protección pueden evitar problemas que, una vez que aparecen, generan preocupación y en ocasiones graves consecuencias para la salud.
Así, el doctor apunta que la principal causa de problemas sanitarios en viajeros no son las enfermedades infecciosas, sino los accidentes. Un percance de tráfico o una lesión grave pueden obligar a recibir atención médica, o incluso a necesitar una transfusión, en lugares donde las condiciones sanitarias no son las mejores. Y son precisamente este tipo de situaciones las que reafirman la importancia de llevar a cabo una buena prevención.