“me asustan más las sectas a las que no llamamos sectas pero que funcionan igual y a las que entramos sin darnos cuenta siquiera”. Así explicó ayer Helena Taberna ante los medios que Acantilado no es una historia sobre sectas, sino sobre el ser humano y su intento de conciliar la libertad individual con la pertenencia al grupo en la búsqueda de un lugar en el mundo. De esto habla, en tono de thriller, esta película que llega a las salas el 3 de junio.

Tras un paso por el Festival de Málaga que le dejó “muy buen sabor de boca”, Taberna afronta “muy emocionada” el estreno de un filme que califica de “digestión lenta”, imbuido en una atmósfera desasosegante, que cree que puede llegar bien al público. “He hecho la película que he querido y como he querido; con los actores, el equipo y en las localizaciones que he querido”, manifestó la directora, “muy contenta” con este proyecto que si bien continúa en la línea del cine narrativo, presenta a una Helena Taberna diferente que ha corrido riesgos y ha querido “jugar” con el lenguaje cinematográfico, a pesar de que la dirección es austera y las interpretaciones contenidas. Inspirada en el título de la novela -El contenido del silencio, de Lucía Etxebarría- y en el lema que figura en el cartel -debes escuchar el silencio-, “he querido vacíar la película de palabra; me parecía que iba mejor con estos personajes y sus conflictos”. Personajes que son físicamente atractivos y de clase acomodada, lo que no evita que estén rotos y vivan inmersos en la zozobra. Acantilado habla de Gabriel, un fiscal de Bilbao que viaja a Gran Canaria cuando recibe la noticia del suicido colectivo de miembros de una secta en la que se había integrado su hermana, Cordelia, a la que lleva años sin ver. A medida que se sumerge en la investigación, las certezas que tiene sobre su vida empiezan a resquebrajarse y la búsqueda de la joven se convierte también en una búsqueda de redención.

La sensación de inquietud “está presente en toda la historia” y, de algún modo, nos habla del poco tiempo que dedicamos a pensar y a sentir lo que nos pasa por dentro. “Además de contar historias, me gusta que el espectador vaya creando la película a partir de las líneas visuales que le damos; todos manejamos un imaginario muy grande sobre el tema de las sectas, y lo que yo quería es que, al ver Acantilado, cualquiera pudiera colocar ahí su relación con sus hermanos, con su pareja, con su familia, con su grupo... Me gustaría que el espectador jugase”, apuntó la directora. En cuanto a los riesgos, Taberna ha probado “a ver qué pasa cuando el lenguaje cinematográfico te importa tanto como la historia”. En ese sentido, ha contado con un director de fotografía joven, Javier Agirre, “con el que me entendí de maravilla”. “No hemos hecho un encargo alimenticio, sino algo que nos apetecía hacer”, aunque, a la vez, la directora dejó claro que esta no es una propuesta experimental y que le importa el espectador, “y mucho”.

El proceso

“El único problema es no poder rodar”

Con un paisaje, el de la costa de Gran Canaria, que es un personaje más que marca el ritmo del relato, Acantilado tiene un guión que se ha separado bastante de la narración original. “Cuando un director o directora coge una novela, lo que va a hacer es ofrecer su mirada sobre esa historia. Yo personalmente no habría entrado nunca en un proyecto si Lucía (Etxebarría) hubiera sido guionista o hubiera tenido que pasar por su visto bueno; bastante complicado es hacer una película y armarla como para meterte encima en eso, a mí me interesó la historia y le pedí que se fiara”. La directora tampoco ha hecho concesiones anteriormente cuando se ha enfrentado a historias reales y duras como la de Nagore Laffage (Nagore), que abordó desde el documental, o la de Yoyes, desde la ficción. A pesar de todo, en la primera fase de escritura, tanto Andrés Martorell como ella “estuvimos demasiado atados al libro”, y cuando se incorporó Natxo López todo cambió. “Le dijimos que no lo leyera para que no estuviera influido y ahí arrancó nuestra mirada”, que incluye una trama policíaca para la que se documentó en la comisaría de Las Palmas, donde descubrió la figura de los infiltrados y la existencia de grupos de investigación especializados en sectas, entre otras cosas.

Llegados a este punto, la alsasuarra se siente satisfecha por haber superado “el reto” de “hacer la película”, lo cual no es nada sencillo. “Por el camino tienes que comerte unos cuantos sapos, pero también hay alegrías”, y la más grande para ella es “poder comunicar, llegar a las almas que te interesan y que la gente disfrute en la sala viendo la película”. “Me gusta tanto el cine que el único problema es no rodar”, dijo.

La película. Acantilado.

Estreno. 3 de junio.

Dirección. Helena Taberna.

Guión. Helena Taberna, Andrés Martorell y Natxo López.

Reparto. Daniel Grao, Juana Acosta, Goya Toledo, Ingrid García-Jonsson, Ana Gracia, Josean Bengoetxea, Jon Kortajarena, Ciro Miró, Maiken Beitia, Xabier Elorriaga e Itsaso Arana.

Web. www.alfapictures.com.