pamplona - La magia del arte reside en gran parte en que traspasa fronteras y épocas. O las conecta, por muy lejanas que sean, como en este caso.
En el verano de 1816, en Villa Diodati, situada a orillas del lago Leman, en Ginebra, el destino reunió a cinco personas: el poeta Lord Byron, su médico personal y también escritor, John William Polidori; el poeta Percy Shelley, su mujer y también gran escritora, Mary Shelley, y la hermanastra de ésta, Jane Clairemont. Leyendo historias alemanas de fantasmas, Byron propuso a cada uno de ellos que escribiera un relato de terror. De este reto, surgieron figuras emblemáticas del terror como el célebre Frankenstein de Mary Shelley o El vampiro de Byron y Polidori. Unos años más tarde, los relatos fueron reunidos bajo el nombre de Fantasmagoriana. Ahora, en el bicentenario de aquel acontecimiento, la literatura de terror de aquellos genios de la escritura se conecta con la localidad de Zizur Mayor a través de un proyecto llevado a cabo por la Escuela de Arte de Pamplona. Desde el taller de talla artística en piedra del centro se ha establecido un puente con dichos genios de la escritura que a tantas generaciones ha inspirado, a través de un conjunto de cinco esculturas instalado en la zona ajardinada que hay detrás del hotel AC de la localidad navarra. Se trata de cinco búhos en mármol, cinco seres de la noche que desde hace ya una semana vigilan Zizur Mayor, observando con su mirada de piedra aquellos años en Ginebra, a orillas del lago Leman.
Los autores de las obras son Marta Calvo, Aritz Lizoáin, Enith Ordóñez, Yeray Paz y Julen Sádaba, todos ellos alumnos del módulo de talla artística en piedra integrado en el Ciclo Superior Técnicas Escultóricas de la Escuela de Arte. Bajo la dirección del profesor Héctor Urra, los artistas han dado su visión de Phantasmagoriana a través de estas cinco esculturas ejecutadas en mármol de Deba sobre peanas de arenisca que ya dialogan con los paseantes de Zizur Mayor. La particularidad de estas obras es que cada una de ellas se compone de 15 piezas diferentes, a modo de pequeños Frankenstein. Se han creado en un proceso de diversos montajes y desmontajes, de continuas pruebas hasta lograr las composiciones deseadas.
El proyecto es fruto de un convenio de colaboración entre la Escuela de Arte de Pamplona y el Ayuntamiento de Zizur Mayor que ya se inició el año pasado con otro grupo de esculturas, una representación simbólica de los cinco sentidos instalada frente a la casa de cultura. Como aquellas obras, las de este año reunidas bajo el título inquietante y literario de Phantasmagoriana se quedarán en su ubicación de manera permanente, “así la Escuela de Arte contribuye de alguna manera a construir pueblo”, comenta el profesor y escultor Héctor Urra. Él ve este proyecto como “una pequeña muestra del potencial del Ciclo Superior de Técnicas Escultóricas, y sin duda del potencial de los ciclos de la Escuela de Arte en su conjunto o de su Bachiller Artístico. Como si dijéramos la punta del iceberg”, dice, porque, apunta, “la formación es muy completa”; algunos de los módulos (asignaturas) del ciclo comprenden Dibujo artístico, Volumen, Aplicaciones informáticas, Materiales y tecnología de la escultura, Taller de vaciado y moldeado, Taller de piedra o Taller de forja artística, entre otros.