José Luis Rebordinos: “Si un presidente del jurado tiene algún problema ético con alguna película, debe dejar el tribunal”

Comienza la semana determinante para el Zinemaldia. Rebordinos repasa los aspectos principales de la 67ª edición

10.02.2020 | 03:12
José Luis Rebordinos.

Comienza la semana clave para el Zinemaldia. Rebordinos repasa los aspectos principales de la 67ª edición

donostia - Comencemos por el final, con la película sorpresa. ¿Hacía cuánto que no se hacía?

-Hace poco le pregunté a Mikel Olaciregi y no recordaba que en su época se hubiese hecho. Estaríamos hablando de casi 20 años. Recuerdo que en la época de Diego Galán sí hubo. Si la memoria no me falla, juraría que Terciopelo azul, de David Lynch, fue película sorpresa y la vi siendo un crío. Me entusiasmó. Me hace gracia porque media sala silbó y la otra media aplaudimos como locos. Que haya elementos juguetones siempre está bien, no solo películas, sino también presencias que aún no se sepan. Alguna más anunciaremos.

¿Qué opciones habrá de que sean las vencedoras de la Mostra, Joker, de Todd Philips, o El oficial y la espía, de Roman Polanski?

-La película sorpresa se eligió antes del palmarés de Venecia. Puede haber estado en Venecia o no. Puede haber estado en Toronto, o puede no haber estado. Es una sorpresa (ríe).

¿Qué opina del León de Oro que se le ha otorgado a Joker?

-No la he visto, no puedo opinar. Solo he visto cachos y, obviamente, las primeras imágenes de Joaquin Phoenix son increíbles; hay unanimidad al 100% de que su interpretación es una cosa estratosférica. Creo que una gran mayoría saluda la película como una gran película. Leyendo lo que opinaba la gente, me parecía que era una opción posible. Me extraña que haya quien se haya sorprendido del premio a una película de antihéroes. La gente no valora a los jurados y estos, generalmente, son muy independientes. Desde luego, en el Zinemaldia no tienen ninguna presión y estoy convencido de que en Venecia y en Cannes tampoco. A mí me ha gustado que haya podido ganar una cinta como Joker, con un personaje tan distinto que intenta llegar a la realidad. El cine de género es mejor cuando trasciende al propio género y todo apunta que este Joker habla de la sociedad actual.

Comenta la independencia de los jurados. Al inicio de la Mostra, fueron sonadas las declaraciones en contra de Polanski de la presidencia del tribunal, Lucrecia Martell.

-Admiro muchísimo a Lucrecia. El discurso que pronunció en la entrega del premio a Pedro Almodóvar me pareció bellísimo. Sin embargo, no me acabó de convencer que una presidenta del jurado dijese aquello. Luego lo explicó muy bien, pero en ese momento, no. La película de Polanski es una película que uno se plantea qué hacer con ella.

¿Por qué?

-Es alguien que ha reconocido ser un violador, pero no ha cumplido ante la Justicia. La Justicia lo declaró culpable y eso es importante porque, por otro lado, se está crucificando a gente a quien nadie ha condenado. El de Polanski es un caso complicado. Pero si eres presidenta del jurado, desde el momento en el que dices lo que dijo, estás determinando cosas.

Al final, el filme de Polanski se llevó el Premio del Gran Jurado.

-Ahora hay gente que dice que ya no sabemos si le ha dado el premio por que se lo merece o por la que se lió. Realmente, eso es una tontería porque la presidenta del jurado no da el premio ella sola. No me gustaron sus declaraciones, me parece que el presidente del jurado no tiene que hacer ninguna declaración previa sobre las obras, pero está en su derecho, obviamente. Si tiene algún problema ético con alguna de las películas, lo que tiene que hacer es dejar de ser jurado. Dicho eso, soy un gran admirador de Lucrecia Martell e, insisto, sus entrevistas y el discurso han sido espléndidas; luego se ha explicado muy bien.

Volviendo de Venecia a Donostia, ¿cómo va a ser la gala de inauguración del Zinemaldia?

-Lo anunciaremos próximamente. Es verdad que el año pasado fue una gala un poco loca. A nosotros nos gustó mucho jugar con todos los tópicos sobre el Festival. Sería difícil superar lo del año pasado, para bien o para mal. No creo que nunca me hayan felicitado tanto por una gala y no creo que nunca me hayan criticado tanto por una (ríe). Este año será más seria. Probablemente tenga un tema recurrente y tendrá al cine vasco y al cine español como referencias.

Hemos bajado en cantidad de cintas en la Sección Oficial hasta 20, 17 de ellas a concurso.

-Me gustaría una menos en el Kursaal. 19 sería el número ideal.

El año pasado destacó el género en pugna por la Concha de Oro. ¿Qué es lo que destacaría este año?

-Por ejemplo, es un año en las que hay seis mujeres en competición. Ha salido así. En Nuevos Directores hay hasta un 50% de mujeres.

En la Sección Oficial se combinan realizadores de una larga experiencia con autores con menos trayectoria.

-Son pelis que nos han gustado mucho. Proxima acaba de pasar en Toronto con unas críticas estupendas; Rocks, de Sarah Gavron, también; comenzó su carrera en el Zinemaldia en Nuevos Directores. Ha hecho varias películas y la anterior, Sufragistas, fue un gran éxito de público y de crítica. Ninguna de ellas es tan primeriza.

¿Qué destacaría, entonces?

-Son miradas bastante libres. Rocks es una película prácticamente rodada sin guión, con actrices no profesionales. The other lamb es una película sobre sectas, pero donde la parte visual tiene mucha importancia. El director de A dark-dark man ha pasado también por Cannes; es un filme muy especial. Un thriller pero con el ritmo de la estepa kazaja. Es una programación bastante curiosa. Cuando tienes nombres consagrados, todo el mundo quiere ver sus películas; pero cuando apuestas por directores menos conocidos, es porque realmente te han gustado sus películas. No tienes el chantaje del nombre.

James Franco vuelve a por otra Concha de Oro. No está anunciada su presencia, aún.

-No está anunciado porque no sabemos si va a poder venir. Tiene una serie de compromisos? No es un no, pero estamos viendo si es viable que pueda venir.

Compiten dos filmes sobre la Guerra Civil: La trinchera infinita, de los creadores de Handia, y Mientras dure la guerra, de Alejandro Amenábar.

-Me atrevería a decir que La trinchera infinita no es una obra sobre la Guerra Civil. Es una peli que tiene lugar durante la contienda y después. Me recuerda a las primeras películas de Polanski, como El quimérico inquilino; esa tensión que se crea en esa casa entre esa pareja y los personajes que pasan por ahí. Me gusta mucho la película pero, sobre todo, creo que han dado un paso adelante. El matrimonio Moriarti-Irusoin funciona. Loreak fue el gran salto que dieron; con Handia volvieron a avanzar y este es un nuevo paso adelante. Es gente humilde y por ello está dispuesta a escuchar. Tengo mucha curiosidad por ver lo siguiente que hagan.

¿La de Amenábar será una película polémica?

-Esta es una película que explica muy muy bien cómo fue el llamado alzamiento nacional. Yo he descubierto cosas, me pareció fascinante. Luego está la parte más melodramática, la que da cuerpo a la historia, que es todo lo relacionado con Unamuno, que también es muy interesante. No presenta a un Unamuno estupendo y maravilloso, sino lleno de contradicciones y que en un inicio dio dinero para el alzamiento fascista. No solo lo apoyó, sino que dio dinero. Es una película que va a hacer pensar y va a ser polémica, porque el tema lo es.

En la Sección Oficial ocurre que Eduard Fernández está en dos de las películas: Mientras dure la Guerra y La hija del ladrón.

-En mi opinión, La hija del ladrón es una de las tapadas de este festival. Una de las que más va a hablar. Es una ópera prima sorprendente. Creo, además, que Greta Fernández, a partir de esta película, ha nacido una estrella.

Thalasso presenta a dos polémicas figuras: Gérard Depardieu y Michel Houellebecq.

-Es una película muy extraña, pero muy divertida. Durante toda la película nunca sabes cuándo es casi un documental o cuándo está guionizado; cuándo piensan lo que dicen o cuándo es fruto de un guion. La película es muy divertida a ratos, pero también muy triste. Salvando las distancias, creo que va a ser como el año pasado con High Life, de Claire Denis, a unos les va a entusiasmar y a otros no. Es una película al límite de todo, se sale de la norma; a mí me encantó. Los personajes hablan de la época y la Europa que nos toca vivir, aparte de beber vino y fumar, que lo hacen bastante (ríe).

Netflix presenta en la oficial Diecisiete; The Laudromat, en Perlak; y Atlantique, en Zabaltegi-Tabakalare. El Zinemaldia es gran amigo de Thierry Frémaux, director de Cannes. ¿Suele hablar usted con él de sus polémicas con la plataforma?

-A Thierry le considero un amigo. Siempre que le pedimos algo, accede. Es un hombre que ama el cine y aunque la mayoría de la gente le conoce por ser el director de Cannes, estoy convencido que le gustaría más que se le conociese por dirigir el Festival de Cine Clásico de Lyon. Hemos hablado mucho de esto, obviamente. Lo que ocurre es que las circunstancias de Italia y del Estado español son muy distintas a las de Francia. En un momento determinado, la decisión no la toma Thierry, la toma su consejo de administración, los exhibidores? Hay una presión que viene de muchos sitios. Yo no tengo esa presión y en Venecia, intuyo que tampoco. Desde mi punto de vista, no podemos oponernos a algo que viene. Ahora, las películas más importantes, Netflix ya anuncia un mes de proyecciones, va a aumentando su periodo. Poco a poco Netflix va a ir sacando películas en cine, porque le va a ir bien. Una película como la de Noah Baumbach, Historia de un matrimonio, que ha estado en Venecia, si se ve en salas se va a hablar muy bien de ella, porque es una gran película.

Es muy esperada The Irishman, de Martin Scorsese, que ha sido producida por Netflix.

-Scorsese no necesita gran publicidad, pero si después de su estreno en el Festival de Nueva York se estrena en el cine, funcionará el boca a boca. Y quien la vea en salas, probablemente, querrá volver a verla en la plataforma. La película está prácticamente acabada y decidieron que la première se diese en Nueva York, pero eso la invalida para nosotros.

Vuelve a haber series en el festival. Vida Perfecta de Leticia Dolera, por ejemplo, que se presentó en CannesSeries y después en Donostia en el festival Crossover.

-Sí, además en Cannes se llevó un par de premios. Además, en Zabaltegi-Tabakalera tenemos la première mundial de El fiscal, la presidente y el espía, de Justin Webster; la considero un hito en el mundo de la televisión que analiza el asesinato o suicidio del fiscal argentino Niessman. Son seis horas de una investigación periodística brutal, donde se oye hablar a todos los posibles involucrados en el tema. Hay entrevistas que no das crédito que se hayan producido.

El Premio Donostia Koreeda vuelve a Perlak con La vérité.

-Es un gran amigo y también del público. La gente nos riñe si no le programamos.

En Perlak se exhibirá Parasite, de Bong Joon-ho, Palma de Oro de Cannes de este año.

-Es una película que mezcla géneros. Tiene momentos de terror, de thriller, de drama... Y, al final, es una película con un discurso político muy potente, sobre todo, en su última secuencia. Me parece una película única y una de las mejores del año; y, quizá, una de las mejores de Bong Joon-ho. Creo que este año Perlas es muy poderoso. Llevamos un par de años que, entre Perlak y Zabaltegi-Tabakalera, tenemos el 90% de las películas más importantes del año.

El cineasta coreano es el ejemplo de aquel que presenta sus primeras obras en el Zinemaldia.

-Su ópera prima, Perro ladrador, poco mordedor, compitió en el Zinemaldia y luego volvió con Memories of murder (2003), que fue su gran explosión y que se presentó aquí cuando el resto de festivales la habían rechazado. Si tuviese que elegir me quedaría con Memories of murder, Mother y con la que ha ganado la Palma de Oro.

También proyectarán El faro, con Williem Dafoe y Robert Pattinson. ¿Visitarán Donostia?

-No puede venir nadie. La hemos mantenido porque es una de las más esperadas. Es de una belleza formal y estética increíble, con un diseño de sonido espectacular.

Makoto Shinkai presenta su nueva obra de animación en Perlak, seleccionada por Japón como su representante en los Oscar. Después del éxito de su anterior trabajo, Your name, ¿querían tenerla para la Sección Oficial?

-Hemos estado trabajando para ello. Nos hubiera gustado. Lo que no lo ha permitido es que tenía algunos compromisos previos de Toho para estrenar en Asia. Nos parece espléndida y al que le guste el cine de animación, va a disfrutar muchísimo. Es una joya.

La programación de Horizontes Latinos también destaca.

-Es una especie de Perlas. Bueno, algunas de ellas, porque hay lugar también para películas más diferentes. Es lo que te decía. Estamos intentando que, entre Horizontes Latinos, Perlak y Zabaltegi-Tabakalera, tener lo mejor del año para el espectador que viene de fuera y para el de aquí. Muchas se estrenarán pero otras muchas no. Está prácticamente todo lo que teníamos.

Los premios Donostia de este año presentan un triángulo muy interesante.

-Nos ha salido redondo. Los premios, además, se retroalimentan. No es lo mismo un premio solo, que acompañado. Penélope Cruz no representa solo el glamur, es una gran estrella, solo había que verla en Venecia. Queremos revindicar su obra, realmente impresiona con toda la gente que ha trabajado. No es casualidad que le hayan dado el César Honorífico en Francia, que no se lo dan a cualquiera.

Costa-Gavras representa al cine político y social.

-Es un director más pequeño en cuanto a presencia. Se lo damos al igual que hicimos con Agnès Varda o con Hirokazu Koreeda. En los tiempos tan complicados que vivimos, sigue peleando contra los molinos de viento, sigue haciendo películas para cambiar el mundo.

Donald Sutherland tiene una larguísima trayectoria

-Es canadiense pero podemos definirlo como un actor clásico de Hollywood pero que sigue en activo. No queremos recuperar viejas glorias maravillosas, pero que han dejado de hacer cine. Llevábamos tres o cuatro años detrás de él, ha sido muy complicado. Para mí es Cassanova, El ojo de la aguja, Novecento... pero es muy bonito que los jóvenes también lo conozcan por ser el presidente Snow de Los juegos del hambre. ¡Pues bienvenidos sean!