Leo en la Wikipedia que Erripagaña, actual barrio de Pamplona, Burlada, Huarte y Egüés, ocupa una superficie total de 0,79 kilómetros cuadrados, de los que 0,47 son Burlada, 0,16 son Pamplona, 0,08 son Egüés y 0,07 son Huarte. No hay estimaciones exactas de población, porque hay mucho construyéndose aún tras 15 años de desarrollos, pero rondará sin problema los 10.000 vecinos.
A día de hoy, en semejante acumulación urbana de la que los 4 ayuntamientos y el Gobierno de Navarra extraen enormes cantidades de dinero vía impuestos, contribuciones, rentas, alquileres, ivas, etc, etc, etc, hay una escuela infantil y un campo de fútbol. No hay una unanimidad para establecer un referéndum oficial para que la población decida a cuál de las 4 entidades locales pertenecer, no hay centro de salud, ni Civivox, ni montones de servicios perfectamente visibles y operativos en otros lugares desde hace años. En el colmo del ninguneo –aunque imagino que habrá sido un error de percepción, grueso, eso sí– el Ayuntamiento de Pamplona ha ido colocando unos carteles en los que detalla las actividades navideñas por barrios y ha unido las existentes en Lezkairu y Erripagaña, con un slogan que, en euskera y castellano, dice así: La Navidad está en Lezkairu y Erripagaña. El cartel detalla 7 actividades en Lezkairu y 0 –cero– en Erripagaña.
Lógicamente, han gastado tinta añadiendo Erripagaña. No es algo importante, realmente, vista la problemática general del barrio, que se ha manifestado en decenas de ocasiones por las consecuencias de un PSIS nefasto hace decenas de años y la inacción de unos y otros de todos los colores, pero sí ejemplifica la situación: no hay nada, gente viviendo y pagando impuestos. Los habitantes del barrio aguardan ya con poca confianza en la política lo que deparará el futuro, pero con la certeza de que seguirán metiendo ruido por no seguir estando en clara desventaja.