El arte dinámico del venezolano Jesús Soto llega al Guggenheim

? | ?Soto. La cuarta dimensión’, es una retrospectiva sobre cinco décadas de trayectoria de este creador

10.02.2020 | 08:32
Un joven pasa por delante de las obras de la exposición en el Guggenheim.

bilbao - El Museo Guggenheim Bilbao exhibe el arte dinámico y vibrante del artista venezolano Jesús Rafael Soto, uno de los máximo exponentes del arte cinético que surgió en Europa en la segunda mitad del siglo XX. La muestra, titulada Soto. La cuarta dimensión, es una amplia retrospectiva sobre las cinco décadas de trayectoria artística de este creador que se trasladó a París en 1950, ciudad en la que vivió hasta su muerte en 2005 y desarrolló su trabajo. La exposición ha sido realizada por el Guggenheim Bilbao en colaboración con la familia del artista, varios de cuyos hijos estuvieron ayer presentes en la inauguración y presentación de la misma en Bilbao.

La muestra, comisariada por el especialista del museo, Manuel Cirauqui, reúne 60 obras del creador venezolano, principal representante, junto a Carlos Cruz Diez y Alejandro Otero, del movimiento cinético en Venezuela, realizadas entre 1950 y 2001, las cinco décadas que duró su producción artística.

Se trata de la primera exposición que se realiza en España sobre la obra de este artista desde hace 37 años, tras la antológica que se le dedico en Madrid, en el Palacio Velázquez en 1982, y 45 años después de la que se ofreció en el Guggenheim de Nueva York y que salda "una deuda pendiente del museo bilbaíno con este artista que, de momento, no forma parte de nuestra colección". Entre las piezas que se exhiben figuran obras de su emblemática serie de Penetrables, aquellas piezas que requieren de la participación del espectador, que las atraviesa, para cobrar vida y movimiento, así como las de los Volúmenes Virtuales, las Extensiones y las Progresiones.

El dinamismo de las obras de Soto, al contrario que en las de otros creadores que exploraron la forma de dotar de movimiento a sus obras, lo provoca el espectador al moverse frente a la obra, que permanece inmóvil en la pared o en el suelo de la sala.

Para conseguir el efecto óptico de movimiento de sus piezas, Soto recurrió a las formas geométricas como los cubos, los cuadrados, las espirales y las líneas.