El origen de la culpa

15.05.2020 | 00:13
El origen de la culpa

NOVELA

TÚ NO TIENES LA CULPA

Autora: Marta Borruel Álvarez de Eulate. Editorial: Caligrama, 2019. Páginas: 364.

Elegir el sentimiento de culpa como problema esencial de una historia y confirmar, gracias a ella, el deterioro personal que ese tenaz sentimiento opera en un ser mortal a lo largo de un tiempo demasiado largo, puede no ser inédito en la historia de la narrativa de nuestros días pero no es algo común en el origen y la elaboración de una novela contemporánea. En dicho escenario, la infernal existencia que Marina no consigue corregir puede ser algo digno de ser examinado y Marta Borruel lo ha hecho. Tú no tienes la culpa es el nombre del trabajo, libro de ficción que, sin embargo, prueba la existencia del alma humana. De un alma buena y de otra no tan buena.

La comunicadora pamplonesa debuta en el populoso mundo de la novelística actual mostrando los beneficios de la observación: "Un hospital es un lugar con una vida paralela a la real. Allí se aloja el miedo, la angustia, la tristeza€ En muchos casos, también la felicidad o al alivio. En un hospital se concentran algunos de los sentimientos más intensos, más extremos, que se puedan experimentar. Y se rige por unas reglas y unos protocolos propios. Es necesario conocerlos si se quiere sobrevivir en ese universo". ¿Cierto?

Cierto. El lector puede, con ella, retornar en el tiempo ("Tragó la sangre que tenía retenida en la garganta y concentró la escasa energía que aún conservaba en realizar un último y doloroso movimiento: alzó la cabeza, miró aquellos ojos que tanto quería y, sin poder ver ya nada, susurró: Tú no tienes la culpa"). Y puede también guiarse por el impulso que a los personajes de esta historia conduce tras la descuidada senda de la verdad, por muy dolorosa que pueda parecerle a quien se encuentre en una situación como la que describe Marta Borruel en lo que, en su esencia, no aparenta ser su primera novela, aunque en su primer tercio adormezca ligeramente al lector, quizá con toda la intención del mundo.

Se trata de un largo cuento de miedo muy creíble, tanto como otros recientes y de temática similar. Léase Confesión (Martín Kohan, Anagrama), relato en el que las culpas más dolorosas tienen un gran peso. Y léase, con calma, este relato construido sin materiales caros e innecesarios y sí al servicio de una intriga descubierta a su debido tiempo: "Alberto le cogió la mano, la miró a los ojos y le contesto:

–Marina, te juro que si me entero qué ocultaba Diego, te lo diré. Sea lo que sea. Seguro que no es más que una tontería, pero te lo contaré.

–Alberto€ No creo que sea una tontería. Diego se ha intentado matar por eso".

Léase, en definitiva, una ópera prima que consigue unir secreto y sufrimiento en torno a un catálogo de sentimientos encontrados a los que el paso del tiempo ayuda a refortalece, algo disparatado de verdad a ojos de algunos de esos personajes: "Se produjo una pausa incómoda y larga.

–¿Q-q-q-qué ha p-p-p-p-asado? –habló por fin Genaro.

–Verás, inhaló monóxido de carbono y ahora está ingresado en la uci. No te asustes. Por ahora, el pronóstico no es malo, pero debe estar en observación unos días. Le están haciendo muchas pruebas.

–¿C-c-c-c-cómo f-f-f-fue?

–En su coche. Genaro, lo siento –se echó a llorar-. Parece ser que Diego se ha intentado suicidar inhalando los gases del tubo de escape. Estaba dentro del garaje".

Léase, pues, Tú no tienes la culpa. Y entiéndanse las razones que mueven a desatar algunas acciones controvertidas y las que guían el deseo de darlas a conocer. De las razones de Marina y los suyos y de las razones de todos nosotros en tiempos de congoja y de abuso sistematizado.

El lector puede guiarse por el impulso que a los personajes conduce tras la descuidada senda de la verdad, por muy dolorosa que pueda parecer

La infernal existencia que Marina no consigue corregir puede ser algo digno de ser examinado y Marta Borruel lo ha hecho