‘Hil kanpaiak’, de Imanol Rayo, se estrena este viernes

La película está protagonizado por Yon González, Eneko Sagardoy e Itziar Ituño, entre otros

17.11.2020 | 02:56
Fotograma de ‘Hil kanpaiak’, de Imanol Rayo. Foto: Diario de Noticias

pamplona – La película Hilkanpaiak (Campanadas a muerto), del realizador navarro Imanol Rayo, se estrena este viernes: una misteriosa historia de cadáveres, odio entre hermanos, conflictos entre generaciones, crímenes impunes, rencor, venganza... estos son algunos ingredientes para este thriller con toques de tragedia con interpretaciones de Itziar Ituño (La casa de papel, Loreak), Eneko Sagardoy (ganador del Goya al Mejor Actor Revelación 2018 por Handia) y Yon González (Las chicas del cable, Gran Hotel y Bajosospecha),

Completan el reparto del largometraje grandes actores como Asier Hernández, Iñigo Aranburu, Dorleta Urretabizkaia, Josean Bengoetxea, Kandido Uranga. Patricia López Arnaiz, Andrés Gertrudix e Itsaso Arana.

sinopsis El largometraje se ubica en un caserío de Garizmendin donde aparecen huesos humanos. Los caseros, Fermín y Karmen, llaman a su hijo Néstor, quien decide avisar a la policía. Pero, cuando llegan los agentes, los huesos han desaparecido. Acto seguido, suenan las campanas de la ermita cercana. Esta señal de mal augurio anuncia la llegada de hechos trágicos y reabre viejas heridas en la familia y personas cercanas, en especial la de la muerte de Aitor, hermano gemelo de Néstor. Ahora, como entonces, Karmen culpa de todo a su cuñado Estanis y trata de convencer a Néstor de que ellos serán los próximos y deben hacer algo.

En palabras de Imanol Rayo, la familia de esta película "no se parece en nada a las que protagonizan los anuncios de navidad". Hil kanpaiak, parte del género negro y camina hacia la tragedia. Un film sobrio, directo y sin afeites, donde el componente visual y la puesta en escena son decisivos para forjar su carácter. Ubicada en el ámbito rural, la historia se lleva a cabo alimentándose del ahora y del pasado de modo análogo: el pasado se enfoca como si se tratara del presente, conformando un estilo coherente y evitando la digresión en todo momento. "En un relato en el que la cuestión temporal es vital, la imagen es testigo mudo del paso del tiempo. Los personajes van y vienen, pero la cámara siempre permanece impasible a sus acciones, se mantiene sin juzgarlas".

Los actores y su interpretación son otro elemento fundamental para el desarrollo de la película en este caso. "Encontrándonos en una trama donde las miradas de los personajes esconden más que muestran lo que hay detrás, podemos definir a estos individuos como habitantes de un paisaje formal en el cual deben actuar y desarrollarse en un tono de mesura análogo al resto, teniendo en cuenta sobre todo el componente de tragedia inesperado", según apuntó Imanol Rayo.