La Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Pamplona plaza número 3 ha condenado a un vecino de Berriozar como autor de un delito de lesiones por imprudencia menos grave por atropellar a un usuario de patinete eléctrico en una glorieta de Ansoáin en julio de 2022. Además de abonar una multa de 1.440 euros, la indemnización por los daños sufridos asciende a más de 60.000 euros.

Según los hechos declarados probados por conformidad de las partes, sobre las 12.30 horas del 22 de julio de 2022, el acusado circulaba con una furgoneta de trabajo por la calle Ezkaba de Ansoáin en dirección a la calle Canteras, cuando, al llegar a una glorieta, no advirtió la presencia de un patinete eléctrico que tenía preferencia al provenir de su izquierda. El conductor irrumpió en la glorieta y colisionó con él, saliendo despedido el peatón motorizado.

Como consecuencia del impacto, la víctima, representada por el abogado Francisco Javier Moreno-Vidal, sufrió un politraumatismo con fractura de reborde inferior de la escápula izquierda, fractura no desplazada de los arcos costales izquierdos 5º y 6º y gonalgia derecha traumática. Las lesiones requirieron tratamiento médico-quirúrgico y supusieron 346 días de pérdida de calidad de vida moderada y dos días de pérdida de calidad de vida grave.

También secuelas

El afectado quedó además con diversas secuelas permanentes: vértigo mixto laberíntico y cervical, limitación en la rotación interna del hombro izquierdo, limitación de movilidad en la articulación metacarpofalángica del primer dedo de la mano derecha, limitación funcional de la articulación interfalángica, gonalgia postraumática inespecífica y un perjuicio estético ligero. Asimismo, resultaron dañados el patinete eléctrico y las gafas del afectado, con un valor total de 846,99 euros.

El acusado ha sido condenado a pagar una multa de 1.440 euros y en concepto de responsabilidad civil, el acusado y la compañía aseguradora, como responsables civiles directos y solidarios, deberán indemnizar a la víctima con un total de 60.193,48 euros, de los que se detraen los 48.210,47 euros ya abonados por la aseguradora. La empresa propietaria del vehículo queda como responsable civil subsidiaria.